César Hernández, director general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia, en una imagen de archivo.

César Hernández, director general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia, en una imagen de archivo. Alejandro Ernesto.

Observatorio de la sanidad

La descoordinación entre innovación y acceso a fármacos, lastre para ser competitivos ante el empuje de China

Los sistemas de salud no son capaces de ser fuerza tractora de la innovación.

Los expertos piden un mayor peso del valor social del medicamento.

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Las claves

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La fragmentación de la inversión en innovación farmacéutica en Europa está afectando su competitividad frente al avance de China y la presión de EE.UU.

Expertos advierten que la falta de enfoque integral y la dispersión de esfuerzos dificultan la llegada de medicamentos innovadores al mercado europeo.

La equidad y la agilidad en el acceso a nuevos fármacos son desafíos clave, especialmente en un sistema público donde la gestión depende en gran parte de los profesionales.

El valor social de los medicamentos va más allá del beneficio para el paciente, aportando también ahorro y mejora en la vida activa, pero las decisiones siguen siendo cortoplacistas.

La fragmentación de la inversión en innovación está lastrando la competitividad de la industria farmacéutica europea mientras China "se está comiendo el mercado".

Así lo ha expresado César Hernández, director general de Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia, en el marco de una jornada sobre la competitividad en la industria biomédica.

"Europa tiene ciencia, capacidades, etc. Pero todo eso se bloquea cuando llegar al mercado se convierte en una aventura difícil", ha lamentado.

El motivo, para Hernández, es no haber considerado la inversión en innovación desde un punto de vista holístico sino hacerlo en "silos": la parte sanitaria, la industrial, etc.

Esto genera problemas en un sistema "donde entre el 80 y el 100% de la compra está en manos del sector público", como es en el caso sanitario, y no se permite que este sea una fuerza tractora.

Para el alto cargo, la dispersión de esfuerzos lastra la competitividad europea (y española) en un momento en que la presión de China, por un lado, y la de EEUU, por otro, está siendo cada vez mayor.

"La verdadera amenaza es China se está comiendo el mercado y eso que todavía no ha explotado su propio mercado. EEUU lo es más por las políticas comerciales, pero el foco de la innovación se ha desplazado a China, y como continente debemos plantearnos si queremos ser una alternativa o no".

Queda la cuestión de cuánto se ha de pagar por la innovación. Hernández ha destacado que en ese precio se incluye el beneficio social del medicamento, aunque la visión sigue siendo cortoplacista.

Concretamente, "al asegurar recursos para un medicamento, estamos asegurando que lleguen los posteriores".

La llegada de un fármaco no implica solo un beneficio en salud para el paciente, también lo hace una ganancia social en términos de años libres de discapacidad (y, por tanto, ganancia en vida activa y ahorro de los costes de cuidados).

Pero también abre un camino a la llegada de tratamientos posteriores que sean cada vez mejores.

Valor social del medicamento

David Cantarero, catedrático de Economía de la Salud de la Universidad de Cantabria, ha profundizado en la visión realista del acceso a los medicamentos señalando que "no podemos cubrir todo su valor social, el presupuesto no llega a tanto".

Ha lamentado que muchas veces impera, en cambio, una "visión cortoplacista" donde solo importa el aspecto económico "y esto impacta en la propia gestión de la incertidumbre".

El académico, que ha participado también en la jornada sobre competitividad biomédica, reclama que "la parte económica debe incluir escenarios de varios años [en adelante], lo que muchas veces podría llevarnos a rechazar tecnologías que, aunque son coste-efectivas, no tienen cabida en el sistema".

Cantarero ha apuntado que Europa —y España dentro de ella— vive un momento de "transición" en el que hay que intentar no hacer más complejo el sistema y luchar para mejorar su equidad mediante la armonización de los tiempos de acceso.

Hay un viejo adagio en el mundo de la sanidad que dice que la salud depende del código postal.

Garantizar la equidad en el acceso es una de las grandes misiones de los responsables sanitarios, pero César Hernández recuerda que la mayor parte de la variabilidad procede de los propios centros y tiene que ver con los profesionales.

"La equidad depende más del profesional que del código postal. Hay medidas para bajar la variabilidad de la práctica clínica pero no puedes evitar cierta autonomía del gestor, porque la capacidad de gestionar es la que alimenta la competitividad".

Pese a todo, Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, ha recordado la importancia de la equidad en el acceso.

"Tenemos que buscar que las nuevas normas procuren la coordinación entre comunidades autónomas y sistemas de salud".

El valor social del medicamento "está implícito en lo clínico. Tenemos que generar una base para que el acceso sea más ágil y aprovechar mejor la innovación".