Una planta de producción de medicamentos.

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Observatorio de la sanidad

La inversión en I+D de las farmacéuticas se estanca por la preocupación de las compañías por las tensiones geopolíticas

Esto ha llevado a los laboratorios a optar por activos menos arriesgados.

Desde 2021, el desembolso en I+D se ha ralentizado.

Más información: El final de los 'Next-Gen' arroja a la I+D española a una crisis por falta de financiación

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Las claves

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La inversión en I+D de las farmacéuticas se ha estancado tras las tensiones geopolíticas y se prevé que esta tendencia continúe en los próximos años.

Desde el pico alcanzado en 2021, la inversión en I+D ha crecido solo un 15% y el número de nuevos proyectos se ha reducido un 40% en los últimos cinco años.

Las compañías están optando por proyectos menos arriesgados y mercados populares, como los tratamientos para la obesidad, y utilizan inteligencia artificial para optimizar el desarrollo de fármacos.

En contraste, las farmacéuticas españolas han incrementado su inversión en I+D un 40% en los últimos cinco años, reforzando la competitividad del país.

La inversión en I+D (investigación y desarrollo) de las farmacéuticas se estanca tras la preocupación de las multinacionales por las sucesivas tensiones geopolíticas (guerra en Ucrania, Oriente Próximo, aranceles, etc.). Se prevé que se mantenga esta tendencia en los próximos años.

En 2021, se alcanzó el pico más alto, coincidiendo con la pandemia, y, a partir de ese año, la inversión se ha ido ralentizando.

Si se compara el gasto actual en I+D con niveles previos a la Covid, el presupuesto prácticamente se ha duplicado. No obstante, desde su momento más álgido, la inversión se ha ido estancando. Y se estima que el gasto sólo se eleve un 15% en los próximos años. Así lo señala el reciente informe de Evaluate Pharma World Preview 2026, con previsiones de ventas de las farmacéuticas de cara a 2032.

Esta caída refleja una mayor eficiencia: más (o mismo número de) medicamentos por menos dinero. Pero también muestra una reducción de los proyectos en desarrollo. En los últimos cinco años, se han incorporado un 40% menos de nuevos proyectos a la cartera de las farmacéuticas.

Así, la incertidumbre global ha llevado a muchas empresas a optar por activos menos arriesgados en mercados populares. Por ejemplo, adquirir compañías de productos de última generación que desarrollan tratamientos para la obesidad.

Las herramientas de diseño de fármacos basadas en la inteligencia artificial están ayudando a optimizar las moléculas para el éxito clínico, aunque es demasiado pronto para ver los efectos a largo plazo.

Pero el valor de la producción depende, en última instancia, del éxito comercial, que es más difícil de alcanzar en campos muy competitivos como el de los fármacos para la pérdida de peso. En este área hay una ingente cantidad de compañías que se están lanzando para llevarse un trozo de la tarta de un mercado de miles de millones de euros.

Con todo, el estudio refleja que el incremento previsto de la inversión claramente no será suficiente para sostener el sector a largo plazo.

Ya hay indicios, tanto en el ámbito del capital riesgo como en el de las fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés), de que los inversores están cambiando de estrategia para alejarse del peligro.

Ahora, prefieren ir sobre seguro, decantándose por proyectos en fases iniciales y pequeños, por lo que, si fallan, su operación apenas hace ruido en el mercado.

Según Evaluate, las empresas farmacéuticas y biotecnológicas necesitan innovación y eficiencia, no sólo para hacer frente a una política de precios más restrictiva, por ejemplo, en Estados Unidos, sino también a un mercado cada vez más competitivo en China.

China está evolucionando gradualmente hacia una fijación de precios orientada al mercado, lo que incluye precios relativamente más elevados para los medicamentos innovadores. Esto está fomentando el lanzamiento en el país de algunos productos desarrollados en Occidente.

España

Por el momento, España va por buen camino. En los últimos cinco años, las farmacéuticas españolas han incrementado un 40% su inversión en I+D, hasta alcanzar los 1.775 millones de euros en 2025, según los datos recabados por Farmaindustria.

"La I+D es una palanca esencial para atraer y retener talento científico, lo que genera conocimiento y empleo cualificado que refuerza la competitividad del país en un entorno internacional cada vez más exigente", afirma Javier Urzay, subdirector general de Farmaindustria.

"En un contexto de creciente competencia global por la innovación, preservar un entorno atractivo para la I+D es clave para que España no pierda competitividad y pueda seguir ofreciendo los mejores tratamientos a los pacientes", sostiene Urzay.