Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, en Ávila.

Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, en Ávila.

Observatorio de la sanidad

El Gobierno incluirá el autismo en el listado de enfermedades que dan acceso a la prestación por cuidado de menores

El Ministerio de Seguridad Social prevé que la partida destinada a esta ayuda se eleve un 15% este 2026.

Más información: Cuando una familia convive con el autismo: "La discapacidad da igual, tu hijo es maravilloso como es"

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Las claves

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El Gobierno ampliará la prestación económica por cuidado de menores para incluir el trastorno del espectro autista y el síndrome de Poirier-Bienvenu.

La prestación CUME compensa la pérdida de ingresos de progenitores que reducen su jornada para cuidar a menores con enfermedades graves.

El nuevo real decreto permitirá actualizar el listado de enfermedades cubiertas y considerará equivalentes la hospitalización domiciliaria y el ingreso hospitalario prolongado.

El gasto en la prestación CUME casi se ha duplicado desde 2022 y se prevé un aumento superior al 15% en 2026 debido al crecimiento de beneficiarios y enfermedades cubiertas.

El Gobierno amplía el alcance de la prestación económica por cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ya está moviendo ficha para que abarque el trastorno del espectro autista.

Esta ayuda, comúnmente denominada CUME, sirve para compensar la pérdida de ingresos que sufren los padres o progenitores por reducir su jornada laboral para cuidar de manera directa, continua y permanente al menor. Una de las condiciones es que reduzcan su jornada, al menos, a la mitad. Con la pérdida retributiva que eso supone.

El departamento que dirige Elma Saiz está preparando un real decreto para modificar la normativa que regula esta prestación. Y tapar agujeros que se habían encontrado en su diseño.

Entre ellos está la ampliación del listado de enfermedades graves que permiten acogerse a la CUME. Concretamente, se ha incluido el trastorno del espectro autista y el síndrome del neurodesarrollo Poirier-Bienvenu, una enfermedad genética rara que se caracteriza por epilepsia de inicio temprano, discapacidad intelectual y diversos grados de afectación motora y del comportamiento.

El borrador del real decreto prevé ser flexible respecto a la gestión del listado de enfermedades graves que dan acceso a la CUME. Según haya "avances científicos o médicos" -recoge la memoria de impacto normativo- se podrá actualizar la clasificación.

Entre los cambios que se introducen, además, se encuentra que los cuidados y la hospitalización domiciliarios sean considerados equivalentes a un ingreso hospitalario de larga duración. Esto facilitará el acceso a la prestación y su seguridad jurídica.

También se clarifica el régimen aplicable en supuestos de nulidad, separación, divorcio o extinción de la pareja de hecho y se regula con mayor precisión la concurrencia de personas beneficiarias y la alternancia en la percepción del subsidio.

La memoria de impacto normativo recoge el crecimiento de la prestación, tanto en millones de euros como en beneficiarios.

Si en 2022, la Seguridad Social gestionaba 12.783 prestaciones, en 2025 se dispararon a 22.027, casi el doble.

El desembolso medio en cada una de ellas también ha crecido: de 13.811 euros al año por prestación a los 15.772.

En términos de impacto presupuestario, el incremento también es notable. En 2025, mantener la CUME costó casi 356 millones de euros, un 96% más que en 2022.

Aumento

Y la Seguridad Social ya avisa de que para este 2026 el incremento de la partida estará por encima del 15%.

¿Las causas? Además del aumento de beneficiarios y de enfermedades cubiertas, también impactan las mejoras de gestión y el incremento de las bases de cotización que marcan la cuantía de la prestación, entre otras cuestiones.