Raúl Rabadán (tercero por la derecha), junto a la ministra de Ciencia, Diana Morant (a su derecha).

Raúl Rabadán (tercero por la derecha), junto a la ministra de Ciencia, Diana Morant (a su derecha). Europa Press

Observatorio de la sanidad

Más allá del "ruido mediático": por qué ni Rabadán ni ningún otro científico de prestigio querría liderar el CNIO

La rigidez en la contratación del puesto impede compatibilizarlo con otros cargos o mantener un grupo de investigación independiente de su función directiva.

Más información: Rabadán deja la dirección del CNIO por la "politización de asuntos internos" y el "clima de incertidumbre"

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Las claves

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Raúl Rabadán ha rechazado liderar el CNIO debido a la politización interna, el ruido mediático y la incertidumbre en el centro.

El contrato ofrecido a Rabadán limitaba la creación de un grupo propio y la compatibilidad con su laboratorio en la Universidad de Columbia.

Las condiciones del puesto dificultan atraer a científicos de prestigio, ya que el grupo de investigación solo existiría mientras dure la dirección.

La situación recuerda a crisis anteriores en el CNIO, donde la rigidez de las ofertas ya disuadió a otros candidatos destacados.

La marcha de Raúl Rabadán ha dejado al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) huérfano de director científico durante, como mínimo, unos meses más pero lo más grave no es eso.

Es que el centro puede estar tropezando por segunda vez en la misma piedra.

En la carta que el propio Rabadán ha enviado a los empleados del centro para explicar las razones de su no incorporación, el investigador de la Universidad de Columbia (Nueva York) ha hablado de la politización de asuntos internos, la polaridad, el ruido mediático y el clima de incertidumbre actual.

Sin embargo, EL ESPAÑOL-Invertia ha podido saber que hay más detrás de la decisión de su marcha.

Por ejemplo, la rigidez del contrato que se le ha ofrecido al prestigioso científico, que no permite la creación de un grupo de investigación propio desligado de su posición, ni la posibilidad de compatibilizar su puesto directivo con sus proyectos actuales.

El puesto directivo tenía una duración de cinco años prorrogables otros cinco y sujeto a la consecución de objetivos, sin indemnización en caso de despido.

La oferta del puesto también incluía la posibilidad de tener su propio grupo de investigación, con seis plazas asociadas.

El grupo de Rabadán en la Universidad de Columbia lo forman cerca de una treintena de personas.

Según ha podido saber este medio, el ya exdirector científico del CNIO había aceptado esta reducción de su plantilla y tenía pensado traerse varias personas de su laboratorio, pero hubo retrasos para contratarles en el CNIO y tuvo que renovarles en Columbia.

Su grupo de trabajo, además, estaría ligado a su puesto de director científico. Una vez terminara su labor al frente, este grupo no tendría continuidad.

Esto, en la práctica, imposibilita la incorporación de cualquier investigador de prestigio, pues tendría que empezar de cero y con una fecha de caducidad.

Como han explicado a este periódico fuentes del centro, "esto solo les resultaría interesante a funcionarios de carrera o a personas que ya tengan su grupo en el CNIO".

Rabadán habría ofrecido varias alternativas para combinar su actividad investigadora con la gestora, sin necesidad de desmantelar su laboratorio en la institución estadounidense.

Incompatibilidades

Es algo similar a lo que tiene Valentín Fuster en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), cuya dirección compatibiliza con la presidencia de Mount Sinaí Corazón.

Sin embargo, a Rabadán no se le ofreció esa posibilidad sino que tendría que ajustarse a las condiciones impuestas a los puestos de alta dirección de entidades públicas, que se endurecieron tras la crisis económica de finales de los 2000 y que impiden esas tipo de compatibilidades.

Las personas consultadas por este medio lamentan que, con esas constricciones, el puesto de director científico solo pueda resultarle interesante a investigadores que ya están trabajando en el CNIO o a aquellos que, ya con cierta edad, quieran ocupar sus últimos años antes de la jubilación.

La situación recuerda demasiado a la que se vivió en el CNIO cuando Mariano Barbacid, su primer director, dimitió del puesto en 2009.

Al igual que ahora, se abrió un proceso de selección, pero en aquella ocasión se demoró un año y medio. ¿La razón? A ninguno de los elegidos les interesó la oferta final.

En una segunda fase, el centro contrató una empresa especializada en la búsqueda de talento científico, que presentó una lista de diez candidatos. Ocho de ellos declinaron y fue la novena, María Blasco, la que aceptó el puesto, que se incorporó a la dirección en junio de 2011.

Algo similar puede pasar esta vez. Al menos dos personas del propio centro se presentaron al proceso que se abrió el año pasado, una de ellas, jefa de grupo, tal y como Blasco era en su momento.

La elección de una persona de dentro no parece la idónea en un momento en que el centro está profundamente dividido, con partidarios de María Blasco, de Juan Arroyo (el exgerente, que fue destituido al mismo tiempo que Blasco y despedido posteriormente por su participación en una presunta trama corrupta) y otros que estarían creando su propio bando.

Pero el Ministerio de Ciencia, del que depende el CNIO, puede optar por una solución rápida como hizo tras la marcha de José Manuel Bernabé, el gerente que sustituyó a Arroyo y que dimitió el pasado febrero tras un presunto caso de acoso.

En aquel momento, se abrió una oferta de empleo durante solo 10 días, del que salió el nombre de Cristina Navarro, que se incorporó en abril a la gerencia desde el Ministerio de Hacienda.

Personas dentro del CNIO explican a este periódico que la dimisión de Rabadán no es "una decisión irrevocable", tal y como señaló el ministerio en su respuesta oficial a la noticia, sino que el científico seguiría abierto a asumir la dirección del centro si las condiciones para su incorporación cambiaran.

Las mismas fuentes muestran cierta desconfianza sobre la disposición del ministerio a hacerlo.

"En febrero, Rabadán tenía programada la mudanza, pero una semana antes el CNIO se la canceló de manera imprevista, cuando lo tenía todo empaquetado".

También señalan que se retrasó la aprobación de la tasa de reposición (que permite a los órganos estatales contratar personas cuando se liberan plazas), de forma que no se pudo contratar al personal que trabajaba con Rabadán en Nueva York.

Este medio se ha puesto en contacto con el ya exdirector, que ha declinado hacer declaraciones.