Cerebro de una persona con alzhéimer avanzado.

Cerebro de una persona con alzhéimer avanzado. Sara Fernández

Observatorio de la sanidad

Un test detecta signos de alzhéimer antes de mostrar síntomas, pero los expertos avisan: "No es un diagnóstico"

Dos de estos tests sanguíneos acaban de recibir el visto bueno para su comercialización en la Unión Europea.

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Las claves

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Un test sanguíneo permite detectar signos tempranos de alzhéimer en personas de mediana edad sin síntomas evidentes.

El estudio, publicado en The Lancet, advierte que estos tests no deben considerarse diagnósticos por sí solos, ya que pueden dar falsos positivos.

Los biomarcadores analizados están relacionados con proteínas tau y beta amiloide, presentes en cerebros afectados por alzhéimer.

Expertos recuerdan que un resultado positivo en el test requiere de interpretación clínica adicional y no implica un diagnóstico definitivo.

Investigadores norteamericanos han probado uno de los primeros tests sanguíneos diagnósticos del alzhéimer en personas de mediana edad sin síntomas de demencia y han detectado signos que indican un posible desarrollo futuro de la enfermedad.

Han publicado sus hallazgos en la revista médica The Lancet. Esta ha incluido un comentario de un experto no relacionado con el estudio que advierte del daño potencial que puede hacer el uso de estos tests en población general.

Los tests diagnósticos del alzhéimer son ya una realidad. La agencia reguladora de los medicamentos y productos sanitarios de EEUU dio el visto bueno al primero de ellos en mayo del año pasado.

Hace dos semanas, la Comisión Europea seguía sus pasos y autorizaba dos de ellos, comercializados por los laboratorios Fujirebio y Roche.

Estos tests son una ayuda importante para guiar el diagnóstico. El tiempo medio desde el comienzo de los síntomas hasta tener un diagnóstico definitivo de alzhéimer es de unos tres años y medio.

Los pacientes son sometidos a diversas pruebas, desde tests de desempeño cognitivo hasta punciones lumbares o pruebas de imagen como el PET-TAC.

Algunas de estas pruebas son invasivas y sus resultados tienen que ser interpretados, lo que hace que se demoren.

Con solo un pinchazo

El test de sangre se puede hacer de forma rutinaria, con resultados casi al instante y sin acarrear más problema que un pinchazo.

Su sencillez arroja otra posibilidad, la de detectar el alzhéimer cuanto antes, algo que es esencial para optar a los fármacos contra la enfermedad que han sido aprobados recientemente (y que, de momento, no están disponibles en nuestro país).

Estos fármacos solo están indicados si la enfermedad está en sus fases tempranas, por lo que es esencial adelantar los tiempos del diagnóstico, en los primeros síntomas.

De ahí la idea de detectar signos de alzhéimer cuanto antes, incluso en personas de mediana edad, que tardarán años hasta desarrollarlo.

Los autores del estudio, liderados por Kristine Yaffe, de la Universidad de California en San Francisco, tomaron muestras de 1.350 personas sanas de cuatro ciudades estadounidenses.

Estas personas llevaban 35 años formando parte de un estudio sobre riesgo cardiovascular, así que estaban bien monitorizadas.

Analizaron las muestras con tres tests distintos: uno que mide la proporción de la proteína tau217 frente a la beta amiloide 42; otro que mide la beta amiloide 42 frente a la beta amiloide 40, y otro que simplemente mide los niveles de tau217.

Precisamente, las proteínas tau y beta amiloide son las que aparecen masivamente en los cerebros de las personas con alzhéimer, y se las cree responsables del deterioro cognitivo asociado a la enfermedad.

Los tests miden los niveles de estos marcadores biológicos del alzhéimer (biomarcadores) en la sangre, sugiriendo la presencia o no de la patología.

Los investigadores midieron los niveles de ambas proteínas en individuos sanos, de una edad relativamente temprana (la mitad no llegaba a los 61 años) y sin signos de demencia.

Los tests arrojaron un 4%, un 6% y un 15% de positivos, respectivamente. Esto es, tenían niveles compatibles con el alzhéimer sin mostrar todavía síntomas.

Los positivos tenían más probabilidad de ser hombres y de portar la variante genética APOE4 (relacionada con la enfermedad).

Además, se les asoció con un peor desempeño en funciones cognitivas como la velocidad de procesado de la información y la función ejecutiva, así como con tasas más aceleradas de declive en la memoria verbal.

También existía una mayor relación con factores de riesgo modificables como ser fumador, no realizar actividad física o un mayor riesgo cardiovascular.

"Estos hallazgos muestran el potencial de detectar la neuropatología del alzhéimer entre los adultos de mediana edad con el uso de biomarcadores plasmáticos altamente precisos, y una oportunidad para intervenir a tiempo en los factores de riesgo modificables y la propia enfermedad antes de que desarrollen síntomas clínicos", concluyen los investigadores.

Sin embargo, en el comentario invitado, Anna Rosenberg y Tiia Ngandu, del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia), llaman a interpretar los resultados del estudio "en el contexto adecuado".

Advierten de que estos tests, en personas jóvenes o sin deterioro cognitivo, tienen menor valor predictivo y pueden aumentar el número de falsos positivos.

"En estos entornos, un resultado positivo a un biomarcador no debe utilizarse como un indicador por sí solo sin otra información clínica o biológica".

Por tanto, "estos biomarcadores en sangre no son adecuados para el cribado de la patología del alzhéimer a gran escala en personas sin deterioro cognitivo, o en entornos comunitarios".

En declaraciones al portal Science Media Centre, Paresh Malhotra, jefe de la División de Neurología del Departamento de Ciencias del Cerebro del Imperial College de Londres, apunta en la misma dirección.

"Es crucial tener presente que un resultado anormal en una prueba de sangre no constituye en sí mismo un diagnóstico clínico y no significa que una persona vaya a desarrollar demencia inevitablemente".

Señala que solo se comprende el significado de este tipo de pruebas "cuando hay evidencia de deterioro cognitivo, por lo que pueden ser útiles cuando se ha realizado una evaluación clínica, pero aún no comprendemos completamente sus implicaciones cuando se han realizado sin dicha evaluación o en personas donde no hay evidencia objetiva de dificultades cognitivas".