Una persona con problemas de calvicie.

Una persona con problemas de calvicie.

Observatorio de la sanidad

El cuidado de la estética dispara las consultas de alopecia pero los dermatólogos avisan de la falta de tratamientos

"La medicina está un poco estancada. En 1997, se aprobaron dos fármacos (minoxidil y finasterida) y seguimos ahí", indica el especialista Iñigo de Felipe.

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Las claves

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España lidera la prevalencia mundial de alopecia masculina, con un 44,5% de hombres afectados por calvicie, especialmente entre jóvenes preocupados por su imagen.

Los dermatólogos advierten que apenas han surgido nuevos tratamientos farmacológicos desde los años 90, limitándose a minoxidil y antiandrogénicos como finasterida y dutasterida.

Los tratamientos actuales presentan efectos secundarios importantes, como problemas sexuales o riesgo de ideación suicida, lo que preocupa a especialistas y pacientes.

Las infiltraciones y la mesoterapia capilar, junto con productos tópicos y láser, se perfilan como alternativas más eficaces y con menos efectos secundarios, sobre todo si se combinan con fármacos tradicionales.

España lidera la prevalencia mundial de alopecia masculina, con un 44,5% de los hombres afectados por la calvicie. Esto no es nada nuevo, pero sí que es cierto que en los últimos años las consultas de este tipo se han disparado. Así, los dermatólogos argumentan que la concienciación y la preocupación por la imagen han provocado este efecto. Sobre todo, entre la gente joven.

No obstante, avisan de la falta de medicamentos para tratarla. "La medicina está un poco estancada. Seguimos en los 90. En 1997, la Agencia Española del Medicamento (Aemps) aprobó dos fármacos que son el minoxidil y la finasterida para esto. Y, desde entonces, nos hemos quedado ahí", explica el dermatólogo Iñigo de Felipe, especialista en cuidado capilar, en una entrevista con este diario tras su intervención en el 53º Congreso de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

En la actualidad, la oferta ha variado poco. Sólo hay disponibles minoxidil y los antiandrogénicos inhibidores de la 5 alfa-reductasa (finasterida y dutasterida).

Sin embargo, sus resultados no son los más idóneos, ya que existe preocupación por los agresivos efectos secundarios: lo vinculan con una mayor ideación suicida o problemas de índole sexual como falta de deseo o disfunción eréctil (aunque la incidencia es baja).

Así, De Felipe señala que, a pesar de que la mayoría de la gente sigue recurriendo a estos fármacos tradicionales, existen otro tipo de alternativas para administrarlos, como el caso de las infiltraciones o mesoterapia capilar (dosis de inyecciones en el cuero cabelludo para favorecer el crecimiento de pelo). También están los productos tópicos como los exosomas o el láser de baja frecuencia.

Para el dermatólogo, las infiltraciones tienen una alta eficacia y su concentración es 40 veces superior a las de los medicamentos tradicionales. "Se nota un gran cambio en un corto plazo entre el primer mes y los posteriores a la sesión", asegura.

"Si inyectas en el cuero cabelludo un medicamento, tu cuerpo va a estar libre de ciertos fármacos cuyos efectos secundarios queremos evitar. Realmente lo que nos interesa es que crezca el pelo y donde tenemos que administrar el tratamiento es a través de él", indica.

En el caso de los jóvenes, las infiltraciones pueden incluso hasta revertir la alopecia si se ataja lo más pronto posible al igual que la calvicie evoluciona más rápido también si no se hace nada.

"En chicos de 24, 25, 26 años esto responde muy bien. Se puede revertir prácticamente todo y regresar al pelo que tenía con 17", explica.

Combinar varios tratamientos

A pesar del efecto de las infiltraciones, el dermatólogo defiende que lo mejor para mantener la eficacia del proceso es combinarlo con los fármacos orales y lociones tópicas a partir de los 2-3 años después de recibir las sesiones.

"Porque cuando llegas a los dos años de los tratamientos, tu pelo se estanca y deja de crecer".

"Si eres joven, lo suyo es que empieces con un tratamiento de forma intensa los primeros dos años y lo vayas manteniendo haciéndote a partir de ahí tres o cuatro infiltraciones al año mientras tomas la medicación oral", detalla el especialista.

Al principio del tratamiento, que el paciente acuda más a menudo a consulta. "En concreto, se tiene que hacer una infiltración mensual durante el primer año, cada dos meses en el segundo y cada tres durante el tercero como regla".

Aun así, precisa que las opciones terapéuticas deben adaptarse a la edad de la persona. Por ejemplo, "entiendo que a partir de los 65 años no hay necesidad de llevar a cabo un mantenimiento, porque a esa edad tenemos mucha menos testosterona y la alopecia ya no avanza prácticamente".