Farmacéutica dispensando Ozempic.

Farmacéutica dispensando Ozempic. E.P

Observatorio de la sanidad

Los fármacos para perder peso hacen batirse en retirada a la cirugía bariátrica: en dos años, las intervenciones caen un 34%

La disminución de los procedimientos se ha acelerado, además, de un año para otro.

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Las claves

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Las intervenciones de cirugía bariátrica han caído un 34% en dos años en EE.UU. debido al auge de los fármacos para perder peso.

Las prescripciones de medicamentos como Ozempic y otros análogos de GLP-1 aumentaron en un 140,4% en el mismo periodo.

Solo el 9,5% de las personas con obesidad o sobrepeso reciben tratamiento, ya sea farmacológico o quirúrgico.

Aunque los nuevos fármacos logran pérdidas de peso notables, la cirugía sigue siendo necesaria en casos de obesidad mórbida.

En sólo dos años, una de cada tres intervenciones quirúrgicas para perder peso ha dejado de hacerse, concluye un estudio realizado en más de 11 millones de pacientes estadounidenses y que acaba de publicar la revista JAMA Surgery.

Esta caída contrasta con el incremento del 140,4% de las prescripciones de análogos de GLP-1, la rama de medicamentos a la que pertenece el popular Ozempic y que ha revolucionado el tratamiento de la obesidad.

Con todo, los autores apuntan que la obesidad sigue estando infratratada y sólo una de cada diez personas ha obtenido, o bien una receta de estos fármacos, o un procedimiento quirúrgico.

La conocida como cirugía bariátrica es, en realidad, una serie de técnicas quirúrgicas enfocadas en lograr una pérdida notable de peso.

La más popular de estas intervenciones es la banda gástrica, que se coloca en la parte superior del estómago para limitar la cantidad de alimentos que pasan y la rapidez con la que lo hacen.

Investigadores de la consultora Analysis Group y de la Escuela Médica Chan de la Universidad de Harvard analizaron los registros médicos de más de 11 millones de personas aseguradas —tanto con seguros comerciales como los públicos Medicare y Medicaid— y que tenían un diagnóstico de obesidad o sobrepeso entre 2022 y 2024.

En este periodo, un 9,2% de ellas (1,1 millones de pacientes) recibieron una prescripción de fármacos GLP-1: liraglutida, semaglutida —el famoso Ozempic— y tirzepatida.

Algo menos de 44.000 pacientes (el 0,4%) rellenó un formulario para someterse a una cirugía bariátrica.

En sólo dos años, el consumo de estos medicamentos se incrementó un 140,4%: entre 2022 y 2023 lo hizo un 71,8% (pasando de 36,2 a 62,1 pacientes incluidos por cada 1.000), mientras que entre 2023 y 2024 el aumento fue del 39,9%.

La tendencia en la utilización de la cirugía bariátrica, en cambio, fue la inversa: una caída del 34,1%. La reducción se aceleró en un año: de una disminución del 14,4% al 23%.

Los autores señalan que los pacientes que se someten a esta intervención quirúrgica siguen siendo más complejos que aquellos que reciben prescripciones de GLP-1.

El consumo se desacelera

Hasta ahora, los estudios habían analizado el impacto de la llegada de estos fármacos en la cirugía bariátrica. Primeras estimaciones establecían una disminución de estos procedimientos del 10% desde su irrupción, en torno a 2021.

Esta visión era una foto fija: hasta ahora, no se había medido la tendencia a lo largo del tiempo una vez implantados los revolucionarios fármacos.

Este estudio muestra cómo la tendencia a disminuir el uso de la cirugía ha aumentado pese a que el consumo de estos medicamentos está ralentizándose.

No obstante, los autores del trabajo destacan que "la obesidad sigue sin tratarse, con sólo el 9,5% de la población objetiva bajo tratamiento con fármacos o cirugía".

A cada nueva generación de fármacos análogos a GLP-1, la pérdida de peso es mayor. El último de los aprobados, tirzepatida (comercializado con el nombre de Mounjaro), es capaz de lograr una pérdida de masa corporal superior al 20%.

Con todo, como indicaba en este reportaje para EL ESPAÑOL Eduardo Mª Targarona, jefe del Servicio de Cirugía Bariátrica y Metabólica de la Clínica ServiDigest de Barcelona, estos medicamentos todavía no son capaces de solucionar por sí solos patologías graves como la obesidad mórbida.

En estos casos, la cirugía bariátrica sigue siendo la opción. Además de la banda gástrica, otros procedimientos bariátricos muy usados son el bypass gástrico (reducir el tamaño del estómago conectando directamente la parte superior del mismo con el intestino delgado) y la banda gástrica (reducir la capacidad del estómago mediante cirugía).

Estas intervenciones, hay que tener en cuenta, tienen una serie de efectos adversos. Hasta un 40% de los pacientes con banda gástrica desarrollan reflujo y, de estos, un 10% sufre daños en el revestimiento del esófago, una lesión precancerosa que se conoce como síndrome de Barrett.

A pesar de ello, una revisión relativamente reciente destacó que no hay un aumento de tumores gastroesofágicos asociados a estos procedimientos. Todo lo contrario, lo que se vio es que este tipo de cánceres se disminuía.