Juan Arroyo, exgerente del CNIO, durante la entrevista

Juan Arroyo, exgerente del CNIO, durante la entrevista Sara Fernández

Observatorio de la sanidad

Arroyo, exgerente del CNIO, se defiende de la acusación de fraude: "No sé si María Blasco es del PSOE pero lo parece"

Degradado hace año y medio y despedido hace tres meses, denuncia las batallas internas del centro y que "un bando ha tratado de desprestigiar a otro".

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Juan Arroyo, exgerente del CNIO, rechaza todas las acusaciones de corrupción y mala gestión, asegurando que no ha recibido notificación judicial alguna.

Arroyo atribuye el conflicto interno del CNIO al proyecto CNIO Arte, impulsado por María Blasco, que habría supuesto un desvío de fondos de investigación hacia actividades ajenas.

El exgerente sostiene que los procesos judiciales relacionados con su gestión han sido sobreseídos y que las contrataciones externas respondieron a limitaciones legales de plantilla.

Arroyo critica la gestión política y administrativa del CNIO, así como la permanencia de personas que, según él, han perjudicado al centro.

En diciembre de 2024, un dedo acusador se cernía sobre la entonces directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). La acusaban de mala gestión de los recursos y despilfarro al usar fondos del centro para financiar una aventura, CNIO Arte, que no dio réditos. Ella se defendió atacando al entonces gerente, Juan Arroyo.

Figuras como Mariano Barbacid, el primer director del centro, salió a defenderle, pero Arroyo guardó silencio. El patronato del CNIO tomó una decisión salomónica: cesó a ambos de las respectivas direcciones y regresaron a sus antiguos puestos.

Cuando parecía que las aguas del otrora buque insignia de la investigación biomédica española regresaban a su cauce, salió a la luz una denuncia de un extrabajador que lo situaba en el centro de una red que, presuntamente, esquilmaba los recursos del CNIO, amañando e inflando contratos, que caían a empresas 'amigas'.

Arroyo siguió guardando silencio, incluso cuando el patronato, a propuesta de su sucesor en la gerencia, José Manuel Bernabé, le cesó de la Vicedirección de Asuntos Económicos, el cargo que había ocupado en los últimos meses.

Finalmente, el pasado 5 de febrero, Arroyo era despedido junto a otros dos colaboradores de su confianza (Laura Muñoz, secretaria general, y José Ignacio Fernández Vera, adjunto a la gerencia).

Tres meses después de su salida del centro y año y medio después de las acusaciones de Blasco, Arroyo se ha decidido a hablar.

El que fuera gerente del centro durante dos décadas rechaza todas las acusaciones que se han vertido sobre él y afirma que no le ha llegado ninguna notificación oficial de ninguna instancia jurídica.

Las denuncias a las que se ha enfrentado, incluida la de la expresidenta del comité de empresa, han sido sobreseídas, recalca.

Arroyo sí reconoce que en el CNIO hay dos bandos enfrentados y pone el origen del conflicto en CNIO Arte, la entidad creada por Blasco para promocionar el centro y a la que se le acusa de haber dedicado fondos que deberían destinarse a investigación.

En ese bando opuesto sitúa, además, al gerente que le sucedió, José Manuel Bernabé, al que nunca mencionará por su nombre en esta entrevista, la primera que ofrece a un gran medio.

Bernabé salió del centro tras haber sido acusado por Laura Muñoz de acoso. Para su antecesor en el cargo, su cese ha sido la única buena decisión tomada por el Ministerio de Ciencia, del que el centro depende.

¿Por qué había decidido no hablar públicamente hasta ahora?

Me parecía un deber institucional no pronunciarme. Mantenía una relación con el CNIO hasta el día 5 de febrero. El centro estaba por delante de todo y no creía que debía dar ningún tipo de explicación, que los acontecimientos sucedieran como tuvieran que suceder: si había una investigación en curso, que siguiera.

Pero ha llegado un punto en que, aunque haya una investigación en curso, se están diciendo cosas que están absolutamente fuera de la realidad y quiero ponerles coto.

En enero de 2025, María Blasco le acusaba de ser responsable de la debacle económica del centro y dejaba entrever cierta corrupción. En aquel momento decidió no hablar.

Efectivamente.

Blasco afirmaba haberle denunciado. ¿Ha recibido la denuncia?

No he recibido ninguna, pese a que hizo público que me había denunciado, incluso había ido a ver al Defensor del Pueblo solicitando su amparo.

La denuncia presentada ante la Fiscalía Anticorrupción por un extrabajador del CNIO le sitúa en el centro de una presunta red dedicada a amañar e inflar contratos del centro.

Yo no he recibido ningún tipo de denuncia, nadie me ha llamado a declarar. Lo único que tengo es una sentencia de una querella que se presentó contra mí en diciembre de 2020, en el Juzgado de Instrucción número 22. La presentó el Grupo Parlamentario Vox a instancia de una manifestación notarial que había hecho la presidenta del comité de empresa, Ana Isabel Hernández.

Esa querella fue sobreseída en marzo de 2024. En septiembre de ese mismo año se resuelve el recurso de apelación que presentó Vox y quedó definitivamente sobreseída. En enero de 2026, el Grupo Parlamentario Vox pide su reapertura y la juez se niega.

Lo que hay por mi parte son resoluciones judiciales que dejan absolutamente claro que no he cometido ningún tipo de delito, porque el juez así lo considera.

Todo lo que han dicho de mí lo ha revisado un juez y ha dicho que no procede.

En abril de 2021, me presentan otra demanda. La misma señora, Ana Isabel Hernández, la presenta contra el CNIO y contra mí por vulneración de derechos fundamentales, libertad de información y represalias.

En octubre de ese mismo año hay una sentencia que desestima, una por una, todas las acusaciones.

En mayo de 2022, la sentencia definitiva del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que desestima todas las pretensiones. Esta señora, en octubre (aquí no estaba Vox), plantea un recurso ante la sentencia y se la vuelven a desestimar.

Ella sigue insistiendo en que pasó mucho miedo porque vio a dos ucranianos, o a dos albanokosovares, y le dio miedo. Cuando se lo explica al juez, le pregunta, si le hicieron a algo. Ella responde que no. ¿Entonces?

En julio de 2025 se produce el despido de dos personas, los directores de Compliance y de Compras. Estos señores denuncian ante la Fiscalía Anticorrupción los mismos hechos que ya fueron denunciados por Ana Isabel Hernández, y que fueron sobreseídos, con la finalidad de defender ante la jurisdicción social, su despido basándose en presuntas represalias. Operación absolutamente habitual.

A mí no me mencionan. Está todo el mundo menos yo.

Le llegó esa documentación.

Veo la sentencia, la 83/26, en la que a la empleada le desestiman la vulneración de derechos fundamentales. Y dice, en el fundamento jurídico quinto de la sentencia, que hay ausencia de represalias, siendo del mismo parecer la Fiscalía y no ha sido recurrida por esta señora.

Diciembre de 2025: estos dos empleados, ya exempleados, presentan denuncia ante la Autoridad Independiente de Protección del Informante. Solicitan la apertura de un expediente contra el CNIO y cuatro empleados, entre los que me encuentro yo.

En toda la descripción de hechos, no aparezco. De mí no dicen que haya represalias, pero me ponen el primero.

En abril de 2026, esta Autoridad Independiente de Protección del Informante suspende el procedimiento, que se había iniciado contra el CNIO y cuatro empleados. ¿Por qué? Porque hay una sentencia en la que declara como hecho probado que no hay represalia.

Esas sentencias son, en principio, inamovibles, no veo posibilidad de que sean revisadas.

La denuncia presentada a Anticorrupción dice que las empresas adjudicatarias involucradas en el presunto fraude son de su entorno, incluso algunas comparten sede con empresas en las que figura usted como apoderado.

Tengo acciones en algunas empresas (ninguna de ellas ha contratado con el CNIO, por cierto) pero como apoderado no estoy en ninguna, sencillamente, por incompatibilidad.

Se inició, hace unos diez años, por parte de la Seguridad Social una inspección para saber si yo estaba pagando [el impuesto de] los autónomos. Me llamaron, les di toda la información, archivaron el caso y punto, yo no tengo actividad en ninguna de las compañías.

Esas compañías están domiciliadas en un despacho que, efectivamente, lo que hace es domiciliar compañías, decenas de ellas: empresas de servicios, tenedoras de bienes... No sé cuál es la mala interpretación: coinciden decenas de compañías, algunas en las que puedo estar y otras con las que no tengo nada que ver.

En la denuncia se hablaba, por ejemplo, de que se pagaron hasta 17.000 euros por escanear un documento. ¿Cómo se explica este sobreprecio?

No lo puedo explicar porque no lo sé, pero ya me extraña que se haya pagado en el CNIO 17.000 euros por escanear un documento.

Alguien lo ha firmado; yo, seguro que no. El esquema es muy sencillo: el usuario pide lo que crea que debe pedir. Si su jefe directo dice que lo necesita, se saca un concurso con los límites de importe.

No por todo se saca un concurso pero, cuando hay que hacerlo, se saca un pliego de prescripciones técnicas que es revisado por el departamento de compras.

El usuario recibe el servicio prestado o el material, firma que lo ha hecho y, en ese momento, se pone en marcha el mecanismo para poder pagarlo.

Se ha hecho un trabajo, por ejemplo, de pasar a pdf un documento. A lo mejor han puesto en singular 'escaneo documento', pero no puede haber detrás de eso el escaneo de un folio, eso es imposible.

Pero como yo no sé a qué se está refiriendo, no puedo responder.

También se hablaba de un empleado del CNIO que iba a su casa todas las semanas a hacer algunos trabajos y llevar un bidón de gasóleo.

El empleado que venía a mi casa, primero, no es ningún empleado del CNIO. Ha venido esporádicamente a mi casa una persona que trabajaba en la contrata y que yo pagaba. Nada más. Le dije que viniera a arreglar tal cosa, le pagaba y se iba.

Entiendo que lo puede justificar con facturas.

Perfectamente, y también lo del gasóleo. Tuve, incluso, una discusión por esto de las facturas, me querían cobrar una cosa que no me correspondía. Les denuncié a la Oficina de Consumidores y Usuarios.

¿Por qué el CNIO subcontrataba a empresas externas? Además, vinculadas a extrabajadores del centro.

Esto tiene una explicación sencilla. En 2012, el Gobierno decide poner en marcha la tasa de reposición, el mecanismo que han tenido los gobiernos para no incrementar las plantillas. Si es del 50%, se tenían que ir dos empleados para que entrara uno.

Por una parte estaba la tasa de reposición de científicos y, por otra, la del personal de gestión. Cada vez necesitábamos más recursos porque había más exigencias, que nos las ponía el fiscalizador: o bien el Tribunal de Cuentas, o bien la Intervención General de la Administración del Estado.

Nosotros pasábamos nuestros informes y eran inmaculados, nos decían que estaba todo perfecto. Pero necesitábamos poner mucha gente a trabajar. ¿Cómo contratábamos si teníamos una tasa de reposición? La única salida era contratar gente externamente, sacando determinado servicio y que se hiciera fuera.

¿Por qué hoy, en 2026, los 20 despedidos no entran? ¡Porque no hay tasa de reposición! Si la hubiera, deberían estar contratados.

En este momento hay cinco tasas de reposición de administración y no se ha contratado a nadie.

¿Piensa recurrir su cese?

La causa de mi despido ha sido amortización del puesto de trabajo. Por supuesto, está recurrido. Pero no me han dicho, "a usted le echamos por corrupto". Simplemente me han dicho, "su función aquí no encaja". Pues muy bien, ya protestaré ante los tribunales.

Las empresas subcontratadas estaban ligadas a extrabajadores del CNIO cercanos a la gerencia. Eso puede generar sospechas.

La empresa que estaba contratando personal de gestión, por ejemplo, no se llevaba todos los contratos, eso no es verdad. Se llevaba muchos porque hacía buenos precios. Eso está demostrado en las mesas de contratación: yo no hacía la valoración, la hacía el usuario.

Había usuarios que no contrataban a través de Gedosol porque decían que no les traían gente buena. Pues vale, no pasa nada.

Quien más sabía de SAP [un software de gestión empresarial] era quien estuvo haciendo su implantación, que era Mario Reviriego. La hizo entera y sabía cómo funcionaba.

En un momento determinado dice que se quiere ir. E intenta establecer el servicio de SAP desde fuera. Mucha gente ofrece hacer el servicio desde fuera porque le van a cobrar mucho menos que una de las 'big four' [las cuatro grandes consultoras]. Se ahorran unos costes de estructura.

Este señor crea esta empresa, la pone en funcionamiento y trae gente de SAP. Gracias a dios, ha funcionado, porque no podíamos haber traído a otra empresa por el precio que poníamos. El precio que ofrecen ellos es infinitamente más bajo que una empresa de primer nivel.

Dicen que son amigos míos. A lo mejor nos hemos hecho amigos con el tiempo, pero eso no quiere decir que ese señor se haya llevado un contrato de manera ilegal, lo ha hecho de la manera más legal del mundo.

¿Hay dos bandos en batalla dentro del CNIO?

No cabe duda. Más que una batalla entre dos bandos, hay un deseo de desprestigiar por parte de uno.

Lo de Mariano Barbacid ha sido impresentable. Publica algo de lo que se hace eco la prensa nacional e internacional. Reconoce que se han equivocado [al no publicar su conflicto de intereses], prueban que en una documentación anterior pusieron lo de Vega Oncotargets y que, a la hora del papelito final, no lo pusieron.

Retractar es una cosa, refutar es otra. Que, por una cuestión puramente formal, se intente desacreditar a una persona, es una canallada. ¿El trabajo está mal? No, ¿verdad? Vamos a quedarnos con que el trabajo está bien.

En estos dos bandos dentro del CNIO, ¿hay intereses políticos? Hay quien liga a María Blasco con el PSOE y a Barbacid, que salió tras una disputa con una ministra de Zapatero, al PP.

¿Sabes cuánto ha perdido el CNIO de subvención nominativa desde que entró María Blasco (que jamás pidió un aumento), en términos reales? El último aumento de presupuesto, de tres millones desde 2025, lo pedí yo. ¿Sabes cuánto ha perdido el CNIO desde 2012? Nada más y nada menos que 43 millones de euros. Es el presupuesto nominativo del centro para dos años.

¿Es viable que el CNIO siga cumpliendo su función con el presupuesto congelado desde hace más de una década?

Si se pone dinero, sí. O echando gente. En lugar de 400, que sean 300. Pero, con el dinero que hay, no podemos pagar a 400.

Pero la explicación fácil es que hay un gerente corrupto y ya está. "Se ha llevado 30 millones", dicen. ¿Cómo me voy a llevar 30 millones en un sitio donde el presupuesto son 20 millones de subvención nominativa? Todo el mundo se habría enterado: los organismos fiscalizadores hubiesen detectado que se han evaporado 30 millones, Intervención General de la Administración del Estado y Tribunal de Cuentas.

¿Ha podido hablar con el patronato para pedir explicación por los despidos?

Se pusieron en contacto algunos conmigo, por supuesto, pero la decisión última ha sido del gerente anterior [José Manuel Bernabé]. La responsabilidad del cese es suya.

Sobre los bandos políticos. Yo no sé si María Blasco es del PSOE. Si no lo es, lo parece. Eso no significa nada, da igual.

Desde luego, no parece que el Ministerio de Ciencia haya encauzado esto, es evidente. El CNIO está manga por hombro: este señor hace eso, cancela los contratos de las compañías de esa presunta mafia, echa a 20 personas y la gente está asfixiada.

En administración, en gerencia, la gente no puede con el trabajo, no hay apoyo en informática, en SAP, en gestión...

El problema es gordo: tres meses sin pagar a proveedores, denuncias por todos los lados, problemas en la prensa...

El Ministerio de Ciencia, ¿se ha puesto de lado en esta polémica?

Desde luego, no se ha puesto de frente. No han dicho que hay que solucionar esto de alguna manera.

Cesar al anterior gerente por un problema de una actitud inapropiada es lo único bueno que han hecho. No puede ser que una persona esté mandando fotografías y determinados comentarios a una subordinada. Me parece bien que hayan optado por la vía correcta.

Cuando yo me entero, en la segunda semana de noviembre, de que Laura está siendo acosada, al principio no me lo creía. Pero la pobre mujer tenía muy mala cara, lo habla conmigo y lo denuncia. Y, en ese momento, este señor toma esa decisión, una semana más tarde: anunciar mi cese, el de José Ignacio y el de Laura. Aunque hasta febrero no nos despide.

¿Por qué ustedes tres?

Para darle al despido una apariencia de causas objetivas, no puedes despedir a uno. Para una reestructuración, no puedes echar a uno. El hombre se agarra a lo que le dice la inteligencia artificial: todas sus soluciones son de ChatGPT.

Entonces, nos cesa a los tres y nos despide tres meses más tarde. Cesa mis funciones y el 5 de febrero se nos da la carta de despido, tres días después de que anunciara su dimisión.

Ha recurrido su despido, ¿confía en volver al CNIO?

No, ¿por qué? Eso se podrá sustanciar con una indemnización, no es el momento de volver.

Todo empieza en junio de 2024, cuando se celebra un patronato en el que ya no se ve con buenos ojos el tema de CNIO Arte. Empiezan a surgir dudas. En diciembre se produce la debacle, cuando el patronato dice que es inaceptable y se han hecho cosas a sus espaldas.

El CNIO es un centro de investigación del cáncer y no de animación sociocultural. El dinero del CNIO se tiene que destinar a investigación del cáncer. Eso es importante, porque hay gente que no está haciéndolo.

El fin de CNIO Arte era vender cuadros, pero no se ha vendido nada. Los cuadros están arrumbados en un localito en la cuarta planta, guardados. Se han colgado dos o tres porque no se sabía muy bien qué hacer con ellos.

¿Cuánto se ha gastado? Tres millones de euros en contratación de personal, y eso está denunciado por la Intervención General de la Administración del Estado, en las cuentas complementarias de los años 2018, 2019 y 2020.

Se está contratando a gente ajena a la investigación a través de un proyecto Severo Ochoa, cuya investigadora principal era María Blasco, que, como era un proyecto suyo, contrataba a quien quería: relaciones institucionales, fundraising, etc.

En un momento determinado, dice: como esto es gestión científica, utilizo las plazas de gestión científica para cubrirlas. Y engordó el número de personas en trece.

Es dinero que debería haberse dedicado a la investigación.

Digo yo. Pues pagábamos a periodistas. Pero en un centro de investigación no parece razonable que haya cuatro o cinco.

En el fundraising había, y hay, dos personas. ¿Cuánto ha aumentado la financiación? Cero.

El origen de todo lo que ha venido después es CNIO Arte.

Claro, y mi negativa a admitir determinadas formas de hacer por parte de ella.

¿Ve justo que María Blasco siga en el CNIO y usted no?

Yo lo que no veo justo es que las personas, tóxicas, que han llevado al centro a donde está, continúen. Así de claro.