Imagen de archivo de vacunas contra la Covid-19 en un centro de salud en Córdoba.

Imagen de archivo de vacunas contra la Covid-19 en un centro de salud en Córdoba. Salas EFE

Observatorio de la sanidad

La Covid persistente generará un gasto equivalente al presupuesto sanitario anual de España si no se trata

Además, se prevé que los costes económicos indirectos de esta enfermedad superen los costes sanitarios asociados a la atención médica.

Más información: El reconocimiento de patologías crónicas como la Covid persistente favorecerá la financiación de su investigación

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Las claves

El Covid persistente genera un gasto anual de 11.000 millones de dólares y podría alcanzar los 135.000 millones si no se trata adecuadamente, según la OCDE.

Se prevé que los costes económicos indirectos, como el absentismo laboral y la pérdida de productividad, superen a los sanitarios entre 2025 y 2035.

En España, entre 1,5 y 2 millones de personas sufren Covid persistente, lo que ha llevado al reconocimiento oficial de la enfermedad para mejorar su investigación y tratamiento.

La OCDE insiste en la necesidad de mejorar el diagnóstico, tratamiento y protocolos de atención, así como la formación de profesionales sanitarios y la colaboración internacional.

El Covid persistente afectó a unos 75 millones de personas en la fase más crítica de la pandemia. Aunque, en la actualidad, la prevalencia de esta enfermedad y los costes sanitarios directos han disminuido, su impacto sigue siendo significativo con un desembolso de 11.000 millones de dólares al año (unos 9.417 millones de euros al cambio actual).

Así lo señala la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su reciente estudio sobre los costes derivados de esta patología. La institución proyecta unas pérdidas de entre el 0,1% y el 0,2% del PIB en la próxima década. Todo ello se plantea en un escenario de transmisión baja del virus en el que seguirá habiendo contagios esporádicos y, con ellos, nuevos casos de Covid persistente.

Una de las principales conclusiones que arroja este informe es que si no se toman medidas eficaces para tratarlo, el gasto ascenderá a los 135.000 millones de dólares (115.585 millones de euros) al año, lo que equivale al presupuesto sanitario total que España destina anualmente.

Además, se prevé que los costes económicos indirectos (absentismo, salidas del mercado laboral, gastos de bolsillo) superen a los sanitarios asociados a la atención médica de esta enfermedad entre 2025 y 2035.

"El Covid persistente seguirá mermando la participación en el mercado laboral y la productividad en un momento de crecimiento económico moderado y envejecimiento de la población".

El documento señala que esta patología provoca una interrupción del empleo en aproximadamente uno de cada cinco trabajadores afectados. Esto equivale a una pérdida del 5-10% de la productividad laboral por persona afectada durante el primer año de infección.

En concreto, se estima que la prevalencia de esta patología se mantenga por debajo del 1% entre 2025 y 2035 (afectando al 0,6-1,0 % de la población de la OCDE y la Unión Europea).

Los costes sanitarios directos derivados de su gestión seguirán siendo elevados: alrededor de 11.000 millones de dólares al año (9.417 millones de euros).

La OCDE también precisa que sus estimaciones pueden estar subestimando la verdadera carga de esta enfermedad. "Es probable que esta afección tenga consecuencias de gran alcance que aún no se comprenden del todo", indica la institución.

España

En el caso de España, se estima que hay entre 1,5 y 2 millones de personas con Covid persistente. Por eso mismo, el verano del año pasado, el Ministerio de Sanidad dio el paso y reconoció esta afección como una enfermedad. También incluyó en esa lista al dolor crónico, la celiaquía y las secuelas de la polio.

Una iniciativa que, según clínicos y especialistas, mejorará la financiación de su investigación científica, así como el diagnóstico precoz y, por consiguiente, un ahorro de los costes.

Mejoras

Así, en su estudio, la OCDE ha instado a mejorar la atención y reinserción laboral de los pacientes, para lo que ha propuesto una serie de medidas enfocadas a reforzar la concienciación, diagnóstico, tratamiento y organización de la atención sanitaria que se presta a estas personas.

En este sentido, ha advertido de que el reconocimiento, diagnóstico y atención de la enfermedad "siguen siendo desiguales" entre los países de la OCDE y la UE.

Por ello, ha llamado a priorizar la formación de los profesionales sanitarios.

Además, ha puesto el foco en la falta de planificación y visión a largo plazo para afrontar la patología y ha demandado que se desarrollen protocolos de atención.

Sólo cuentan de manera formal y a nivel nacional Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo y Países Bajos.

"Unos protocolos de derivación más claros y unas directrices mejor integradas tienen un gran potencial para mejorar la atención". Así, la entidad ha puesto en valor la inversión continua en investigación, sistemas de datos y modelos de atención multidisciplinarios.

La OCDE, por último, ha destacado el papel de la colaboración internacional continua para desarrollar y perfeccionar guías clínicas basadas en la evidencia y protocolos de atención nacionales que permitan reducir la carga social y económica de la enfermedad.