Personal de enfermería suministra una vacuna contra la gripe.

Personal de enfermería suministra una vacuna contra la gripe. EUROPA PRESS - Archivo Ep

Observatorio de la sanidad

La vacunación contra la gripe protege frente al infarto y el ictus incluso cuando no evita la infección

La inmunización reduce la incidencia de eventos cardiovasculares a la mitad en mayores de 40 años que han contraído el virus.

Más información: La vacuna de la gripe solo protegió a la mitad de los inmunizados pero mantuvo su eficacia frente a la variante K

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Las claves

Un nuevo estudio demuestra que la vacunación contra la gripe reduce a la mitad el riesgo de infarto e ictus, incluso si no evita la infección.

La incidencia de enfermedades cardiovasculares aumenta en invierno, coincidiendo con la temporada de gripe y elevando la mortalidad.

La cobertura de vacunación antigripal sigue siendo baja en España, especialmente entre personas mayores y grupos de riesgo cardiovascular.

Los investigadores sugieren que la vacuna mitiga los efectos del virus al reducir la inflamación sistémica, ayudando a prevenir eventos cardiovasculares graves.

A pesar de que no hay invierno que comience sin un colapso de las urgencias por la gripe, la vacunación está por debajo de lo deseable.

Entre las razones para desestimar la inmunización está una eficacia discutible, que apenas alcanza el 60% en la mejor de las temporadas.

Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista de epidemiología Eurosurveillance acaba de ofrecer otra buena razón para vacunarse: reduce la incidencia de enfermedades cardiovasculares incluso cuando no evita la infección.

Es bien sabido que la inflamación sistémica provocada por el virus de la gripe puede desencadenar un evento cardiovascular en personas con ciertos factores de riesgo, como puede ser la edad.

De hecho, la mortalidad por enfermedad cardiovascular es más alta en los meses de invierno.

En 2024, según los datos del INE, enero fue el mes que más muertes por patologías del corazón registró (12.406), seguido de diciembre (10.664).

En cambio, los meses de verano fueron los más suaves, marcando septiembre un suelo con 7.865 defunciones.

Aunque no está claro por qué hay una mayor mortalidad cardiovascular en los meses de más frío, una de las hipótesis más consistentes es que el virus de la gripe juega un papel fundamental.

Entre los grupos de riesgo a los que se recomienda vacunarse contra la gripe están las personas con enfermedades cardiovasculares. Pese a ello, dos de cada tres desconocen los riesgos de la infección.

Se estima que las patologías del corazón suponen un gasto de más de 282.000 millones de euros en la Unión Europea, por lo que, de ser efectiva, la vacunación supondría un alivio económico.

Sin embargo, las coberturas en España están por debajo de lo deseado. Según una encuesta realizada por el laboratorio Sanofi, en la última temporada se estancó en un 55,4% en los mayores de 60 años, con grandes diferencias entre comunidades.

Baja eficacia

No solo eso, sino que la eficacia de la vacuna suele estar en entredicho. Un análisis reciente de la campaña de inmunización estimaba que era de "baja a moderada", situándose en un rango del 25% al 45% a la hora de evitar infecciones.

En el caso de los mayores de 65 años, esta se situaba entre el 26% y el 33%, si bien son datos referidos a la cepa H3N2, que ha sido la predominante en la primera parte de la temporada de gripe.

El nuevo estudio, liderado por Roberto Croci, investigador del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC), indaga en los ingresos por infartos de miocardio e ictus en Dinamarca entre 2015 y 2024.

Partiendo de más de 200.000 hospitalizaciones, recogieron 1.221 casos de individuos de 40 años o más que habían tenido su primer evento cardiovascular y habían pasado la infección por gripe verificada mediante PCR.

El 54% eran hombres y el 46%, mujeres. La mitad de los casos tenían más de 75 años.

El 65% del total de los eventos era ictus, por un 35% de infartos, y el 7,5% murió dentro de los 30 días posteriores al ingreso.

La mitad de los casos registrados estaban vacunados. Al ajustar la razón de tasas de incidencia, los autores observaron que el riesgo de ingreso por enfermedad cardiovascular caía a la mitad en esta población.

Es decir, que la vacuna de la gripe era capaz de reducir a la mitad la incidencia de infartos e ictus aunque no lograra proteger frente a la infección.

Los investigadores creen que la vacunación puede mitigar los efectos del virus priorizando la inmunidad adaptativa y ralentizando la replicación viral, con lo que reduce los picos inflamatorios sistémicos.

Por tanto, concluyen que la vacunación frente a la gripe enfocada a la enfermedad cardiovascular "podría tener un impacto sustancial en la salud pública".

En un editorial que acompaña al artículo, Jeffrey C. Kwong, profesor de Medicina de Familia y Salud Pública de la Universidad de Ontario, destaca que las diferencias entre vacunados y no vacunados solo se observan en la primera semana tras la infección, lo que asegura la asociación con la vacuna en lugar de con algún otro factor que pudiera diferenciar ambas poblaciones.

El interés de su comentario viene de que Kwong es autor principal de otro estudio similar reciente, que no apreció diferencias en la incidencia cardiovascular entre vacunados de la gripe y los que no lo estaban.

Su trabajo, sin embargo, tenía un tamaño de muestra menor (364 personas), por lo que no tenía la potencia estadística del actual.

Con todo, observa Kwong "la desafortunada realidad es que la cobertura de la vacuna de la gripe entre personas con enfermedad cardiovascular está por debajo del objetivo de la Organización Mundial de la Salud del 75%".