Terminal de gas natural licuado en Ras Laffan (Qatar).

Terminal de gas natural licuado en Ras Laffan (Qatar). Wikimedia Commons

Observatorio de la sanidad

La guerra de Irán amenaza las resonancias magnéticas: un tercio del helio líquido mundial procede de Qatar

Este material es esencial para enfriar los imanes que se utilizan en los equipos de resonancia, que tienen que rellenarse con el tiempo.

Más información: Uno de cada tres equipos de imagen médica quedará obsoleto en 7 años si no aumenta la inversión pública

Publicada
Las claves

Las claves

La guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz amenazan el suministro mundial de helio líquido, esencial para el funcionamiento de los equipos de resonancia magnética.

Qatar produce un tercio del helio líquido mundial y su complejo de Ras Laffan es clave para el sector sanitario global.

El conflicto ya preocupa al sector médico por la posible escasez de helio y otros materiales, lo que podría provocar retrasos en resonancias y encarecimiento de los equipos.

Aunque existen nuevas tecnologías que requieren menos helio, la mayoría de las resonancias aún dependen de un suministro estable de este gas escaso y costoso.

La guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz no sólo tiene consecuencias en el precio de la gasolina. Si usted está en lista de espera para una resonancia magnética, puede que tengan que derivarle a algún centro lejano o, incluso, retrasar la cita.

La razón es que gran parte de la producción mundial de helio líquido, material fundamental para los equipos de resonancia, se encuentra en Qatar.

La industria de la tecnología sanitaria está preocupada por cómo está afectando la guerra a las materias primas que necesitan para la fabricación y mantenimiento de los equipos.

Por su parte, los especialistas en Radiología Médica creen que, de continuar el conflicto, su labor podría acabar viéndose afectada.

El helio se utiliza para enfriar los imanes de las resonancias magnéticas, ya que necesitan estar a muy baja temperatura para funcionar y el punto de ebullición del helio está en 268,9 ºC.

"Hasta ahora, los imanes de resonancia magnética de alto campo tenían, en la mayor parte, helio dentro del equipo", explica José Carmelo Albillos, presidente de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) a EL ESPAÑOL-Invertia.

Una parte de ese helio se va consumiendo, "por lo que, cada cierto tiempo, a lo largo de la vida del equipo, hay que hacer una recarga".

La resonancia magnética es una de las principales tecnologías para la obtención de imágenes para el diagnóstico médico de patologías como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares o neurológicas, entre muchas otras.

Los equipos actuales suelen recargarse cada uno o dos años, si bien modelos antiguos, menos eficientes energéticamente, necesitan hacerlo cada entre seis y doce meses.

Generalmente, cuando el equipo está a menos del 65% de su capacidad, es necesario recargarlo.

Para producirlo, es necesario que coincidan tres factores: tener yacimientos, plantas de procesamiento de gas natural licuado y una inversión suficiente en criogenia extrema, que permita licuar y purificar el gas.

De ahí que la producción mundial se concentre en muy pocos países. Estados Unidos está a la cabeza, con el 43% de la capacidad mundial, con Qatar como segunda potencia, con el 33%.

Muy por debajo están Rusia (9%) y Argelia (6%), según el último informe al respecto del Servicio Geológico de EEUU.

Extrema vulnerabilidad

El complejo de Ras Laffan, en Qatar, está considerado el mayor centro individual de producción y exportación de helio del mundo.

El pasado 18 de marzo, Irán lanzó un ataque con misiles al complejo catarí después de que Israel hiciera lo propio contra las instalaciones gasísticas iraníes de Pars Sur, poniendo en jaque la producción mundial de gas natural.

Si bien el ataque a las plantas gasísticas no ha escalado, ha sido un aviso de la extrema vulnerabilidad del suministro de este gas.

Consultado por este periódico, Pablo Crespo, secretario general de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), afirma que el sector está "muy preocupado" con el desarrollo de la guerra de Irán.

Además del helio, "hay plásticos, siliconas… Son algunos productos que se utilizan en tecnología médica y pasan por allí. Y la reducción del paso de Ormuz puede suponer un problema".

Actualmente, las empresas de tecnología sanitaria están monitorizando la situación y analizando cuánto pueden aguantar los stocks antes de que el conflicto impacte en la disponibilidad de materiales.

"Queremos pensar que se pueda normalizar cuanto antes la situación del tránsito porque, si no, aparte del encarecimiento, que va a haber y ser grave, a la hora de fabricar los productos, nos preocupa que haya una escasez de materia prima que nos imposibilite seguir fabricando tecnología necesaria para el sistema y los pacientes".

Los equipos de resonancia magnética suelen necesitar de más de mil litros de helio líquido para que sus potentes imanes funcionen.

La escasez de este material no es nueva. En 2022, la guerra de Ucrania ya dio un primer aviso, pues Rusia concentra el 9% de la producción mundial del gas.

Al no tratarse de un gas especialmente abundante, algunos de los principales proveedores de Estados Unidos comenzaron a racionar el helio.

La situación se complica si tenemos en cuenta que las resonancias magnéticas son cada vez más utilizadas.

El Conjunto Mínimo Básico de Datos del Ministerio de Sanidad (una base de datos brutos de los diagnósticos y procedimientos realizados en el Sistema Nacional de Salud) muestra que, entre 2016 y 2024, el número de resonancias magnéticas realizadas en la sanidad pública se duplicó: pasó de 132.008 a 261.828 intervenciones.

Con todo, en los últimos años han ido apareciendo máquinas que pasan de requerir mil litros de helio a "necesitar 10 litros o incluso menos", explica José Carlos Albillos, presidente de la SERAM.

Además, "hay tecnologías que permiten que este helio quede sellado, que no haya que rellenarlo a lo largo de la vida de la máquina. Poco a poco se va implementando este sistema en más fabricantes".

Por otro lado, los equipos de resonancia de bajo campo tienen imanes permanentes, por lo que no necesitan helio, "aunque estos son los menos".

"El helio, por una parte, es escaso, y por otra, es caro, es decir, que impacta a nivel medioambiental y en los costes de mantenimiento de los equipos", señala Albillos.

"Estas son algunas de las circunstancias fundamentales por las que se pretende que la resonancia sea sostenible, esto es, que tenga poco gasto de helio".

Pese a estos avances, los radiólogos siguen dependiendo de un material escaso y cuyo suministro está en extrema vulnerabilidad para seguir haciendo su trabajo.