Mónica García, ministra de Sanidad, en el Congreso de los Diputados este pasado lunes.

Mónica García, ministra de Sanidad, en el Congreso de los Diputados este pasado lunes. Eduardo Parra / Europa Press

Observatorio de la sanidad

El Gobierno reforma la norma de seguridad del paciente para impedir el intrusismo en la medicina estética

Establece la obligación legal a los centros sanitarios de asegurar que la atención sea prestada exclusivamente por personal con titulación. 

Más información: Las denuncias por negligencia médica se disparan en España: crecen las cirugías estéticas fallidas y los partos con hipoxia

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Las claves

El Gobierno reforma el Real Decreto 1277/2003 para impedir el intrusismo laboral en la medicina estética y reforzar la seguridad del paciente.

La nueva normativa exige que solo profesionales con titulación oficial y competencias adecuadas puedan realizar intervenciones de cirugía estética.

Los centros sanitarios deberán actualizar los expedientes de su personal y garantizar la formación adecuada, además de informar a los nuevos empleados sobre las prácticas de seguridad.

La reforma incluye la incorporación de nuevas unidades sanitarias y actualiza definiciones de servicios para adaptarse a los avances científicos.

El Ministerio de Sanidad reforma la normativa de la seguridad del paciente y evitar el intrusismo laboral en la medicina estética. Esta es una de las medidas que se ha aprobado en el Consejo de Ministros de este martes.

Así, se modificará el Real Decreto 1277/2003, de 10 de octubre, por el que se establecen las bases generales sobre autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios.

Esta reforma tiene como objetivo fundamental garantizar que los centros cuenten con profesionales sanitarios que posean la titulación oficial, así como las competencias y habilidades adecuadas a la asistencia que prestan.

La modificación refuerza el marco normativo que delimita qué profesionales pueden realizar intervenciones de cirugía estética, tras la identificación de riesgos asociados a prácticas realizadas por personal sin la cualificación adecuada.

Aunque el ámbito de la cirugía estética ha puesto de manifiesto la importancia de esta regulación, la norma extiende estas garantías al conjunto de la atención sanitaria, con el objetivo de minimizar errores y prevenir eventos adversos en cualquier unidad asistencial.

A través de la incorporación de un nuevo artículo, el Real Decreto establece la obligación legal a los centros y servicios sanitarios de asegurar que la atención sea prestada exclusivamente por personal con la titulación y competencias adecuadas.

Para ello, los establecimientos deberán disponer de información actualizada de todo su personal sanitario, incluyendo de forma detallada su formación y especialidad oficial.

Obligación de informar

Los centros tendrán también la obligación de informar a los nuevos profesionales que se incorporen a la plantilla sobre las prácticas implementadas para garantizar la seguridad del paciente.

Por otro lado, la norma aprovecha esta reforma para poner al día el catálogo de unidades sanitarias, incorporando oficialmente las unidades de Radiofísica Hospitalaria (U.106) y Radiofarmacia (U.107).

Y se actualizan las definiciones de unidades que habían quedado obsoletas, como Nutrición y Dietética, Planificación Familiar y Tratamiento del Dolor, para adaptarlas a los avances científicos actuales.

La nueva normativa entrará en vigor el 1 de julio de 2026. A partir de esa fecha, se establecen los siguientes plazos de adaptación. Por un lado, se fijan seis meses para que los centros sanitarios dispongan de la información y expedientes actualizados de todo su personal en cumplimiento de las nuevas garantías de formación.

Las comunidades autónomas tendrán un año para adaptar su oferta asistencial a las nuevas definiciones recogidas en los anexos del Real Decreto.

Esta reforma viene impulsada después de que en los últimos años haya aumentado el número de denuncias por negligencias médicas. De hecho, en 2025 se superó el récord de quejas y las que más predominan son las de cirugías estéticas fallidas.

De hecho, el auge del intrusismo está teniendo un efecto colateral preocupante que ha venido acompañado de delincuencia con robos de productos de estética (ácido hialurónico y toxina botulínica)

Esto es algo que ya se ha demostrado en la reciente operación Kalopsia, en la que la Guardia Civil ha desmantelado una red de 24 clínicas repartidas por España (Alicante, Málaga, Madrid, Cádiz, Murcia, Córdoba y Sevilla). Estas realizaban tratamientos de medicina estética con sustancias ilegales que se compraban en el mercado negro.