Nathalie Moll, directora general de Efpia.

Nathalie Moll, directora general de Efpia.

Observatorio de la sanidad

La balanza comercial de la UE pasaría de 133.000 millones de superávit a 88.000 de déficit sin la industria farmacéutica

Un informe elaborado a petición de la Efpia analiza cuatro áreas clave para atraer la inversión y revertir la pérdida de competitividad.

Más información: La industria farmacéutica de la UE prevé perder 18.000M por los aranceles, que generarán unos costes "insostenibles"

M. Domínguez
Publicada

Las claves

La industria farmacéutica europea aporta 366.000 millones en exportaciones y emplea a 2,3 millones de personas.

Sin la industria farmacéutica, el superávit comercial de la UE pasaría de 133.000 millones de euros a un déficit de 88.000 millones.

Europa ha perdido peso en ensayos clínicos, pasando del 22% mundial en 2013 al 12% en 2023, mientras que España gana cuota.

El informe sugiere que agilizar la regulación permitiría desarrollar más medicamentos innovadores y captar inversiones adicionales.

La industria farmacéutica europea invierte cada año unos 55.000 millones de euros en I+D, emplea a 2,3 millones de personas y genera más de 366.000 millones en exportaciones. Pese a este peso económico, Europa pierde terreno frente a Estados Unidos y China.

Cerrar la brecha con estas regiones podría generar 105.000 millones de euros adicionales en inversiones en la próxima década. Esto exigiría elevar el crecimiento anual del sector del 5,4% al 8,5%.

Estas conclusiones proceden de un informe de la consultora CRA elaborado a petición de la patronal europea Efpia, que analiza el atractivo del continente para la inversión en ciencias de la vida.

El sector es clave para el equilibrio comercial de la UE. Sin su aportación, el actual superávit de 133.000 millones de euros se transformaría en un déficit de 88.000 millones.

La fortaleza europea se apoya en su capacidad científica, en la fabricación —con un crecimiento entre 2018 y 2022 superior al de China— y en su saldo exterior positivo. Sin embargo, estos factores no bastan para sostener la competitividad global.

Los rivales avanzan más rápido y con políticas industriales y comerciales más agresivas. El resultado es una pérdida de peso en ámbitos estratégicos como los ensayos clínicos.

Europa ha pasado de concentrar el 22% de los ensayos iniciados en 2013 al 12% en 2023. España es la excepción y gana cuota, aunque su liderazgo también se considera en riesgo.

Los ensayos clínicos se perfilan como uno de los motores económicos. Incrementar su peso aportaría casi 18.000 millones de euros, 82.000 empleos y permitiría que 158.000 pacientes más accedan a estudios en diez años.

El informe también subraya el impacto de la regulación. Agilizar los procedimientos permitiría poner a disposición de los pacientes más de 200 nuevas sustancias activas y desarrollar alrededor de un centenar de medicamentos innovadores en Europa.

Pese a la excelencia científica, Europa no logra traducir ese potencial en inversiones en nuevos fármacos. El momento es crítico, en un contexto de debate político sobre la competitividad del continente.

"Reforzar el atractivo de Europa para la inversión farmacéutica no solo impulsará el crecimiento económico, sino que permitirá a los pacientes acceder antes a los avances médicos", señala la directora general de Efpia, Nathalie Moll.

En este escenario, la futura Ley de Biotecnología de la UE, actualmente en consulta pública, se perfila como una herramienta clave para recuperar terreno. Su objetivo es impulsar la innovación, atraer inversión y fortalecer la producción biotecnológica en Europa.