Bacterias resistentes a los antibióticos aisladas.

Bacterias resistentes a los antibióticos aisladas. Jerónimo Rodríguez Beltrán E.P.

Observatorio de la sanidad

La investigación contra las bacterias resistentes se desinfla: los antibióticos en desarrollo caen un 35% en 5 años

El número de moléculas en fases clínicas ha pasado de 92 a 60 desde 2021, pero siete nuevos medicamentos se encuentran en fases avanzadas de desarrollo.

Más información: La resistencia a los antibióticos matará a más de 39 millones de personas en los próximos 25 años

Publicada

Las claves

El desarrollo de nuevos antibióticos ha caído un 35% en los últimos cinco años, según la Fundación para el Acceso a Medicamentos.

En 2021, hubo 7,7 millones de muertes por infecciones bacterianas en el mundo, 1,14 millones directamente atribuibles a bacterias resistentes.

Solo dos antibióticos realmente nuevos han sido aprobados en la última década, mientras que la resistencia sigue aumentando.

A pesar del descenso en investigación clínica, hay siete nuevos compuestos prometedores en desarrollo para infecciones graves, como la gonorrea resistente y la tuberculosis.

La lucha contra las resistencias antimicrobianas flaquea. Un análisis de la cartera de antibióticos en investigación por parte de grandes compañías observa una caída del 35% en los últimos cinco años.

La Fundación para el Acceso a Medicamentos (AMF, por sus siglas en inglés), organización sin ánimo de lucro radicada en Países Bajos, ha publicado un informe sobre el estado de la investigación clínica en este tipo de fármacos.

Analizando la cartera de 25 compañías (desde gigantes de la innovación hasta productoras de genéricos —pero que pueden desarrollar nuevas formulaciones— y biotecnológicas pequeñas), vieron que el número de fármacos en fases clínicas cayó de 92 a 60 desde 2021.

Algunas compañías, incluso, han abandonado la investigación en antimicrobianos en este tiempo.

"La gente se está quedando con cada vez menos medicamentos que puedan tratar infecciones resistentes", advierte el informe.

La situación es crítica. En 2014, la Organización Mundial de la Salud declaró las resistencias microbianas como una prioridad mundial.

Durante décadas, los antibióticos han logrado un gran éxito en el tratamiento de todo tipo de infecciones pero, a medida que pasaba el tiempo, comenzaron a aparecer patógenos resistentes a los fármacos, que se han ido expandiendo.

En 2021, murieron por infecciones bacterianas 7,7 millones de personas en todo el mundo. De estas, 1,14 fueron directamente atribuibles a microorganismos resistentes, y 4,7 millones de defunciones estaban relacionadas con ellos de forma indirecta.

Se estima que, en 2050, estas cifras hayan crecido hasta superar los 2 y los 8 millones, respectivamente.

En Europa, las bacterias resistentes a antibióticos causan 35.000 muertes anuales y generan un gasto sanitario de 1.500 millones de euros.

La OMS también calcula que 1 de cada 6 infecciones bacterianas es resistente a antibióticos y que, solo entre 2018 y 2023, el 40% de los antibióticos ha perdido potencia frente a infecciones comunes de la sangre, el aparato digestivo, el tracto urinario y las de transmisión sexual.

Dos fármacos en 10 años

Para frenar este problema, los gobiernos y organismos supranacionales han puesto en marcha programas para optimizar el uso de antibióticos.

Evitando una exposición innecesaria a estos fármacos se previene la aparición de nuevas resistencias, que agravarían el problema.

Por otro lado, se ha apremiado a las compañías farmacéuticas a investigar en nuevos antibióticos.

Entre 2012 y 2022, las agencias reguladoras estadounidense y europea han aprobado 22 antimicrobianos, pero solo dos de ellos se consideran realmente nuevos, es decir, pertenecientes a una nueva clase de fármacos e 'inmunes' a las resistencias.

La situación apremia la investigación en potenciales candidatos, pero los datos de la AMF arrojan un jarro de agua fría a las expectativas.

La buena noticia, sin embargo, es que también ha identificado siete compuestos prometedores que van dirigidos a infecciones particularmente problemáticas y que están en las últimas fases de desarrollo clínico o aprobadas.

Entre ellos destaca gepotidacina, de GSK, el primer antibiótico oral frente a infecciones no complicadas del tracto urinario en 30 años.

Este fármaco también se dirige a la infección gonocócica, uno de los problemas de resistencias más acuciantes, pues ya hay cepas que se han mostrado inmunes a la mayoría de fármacos existentes en la actualidad.

Hay otro fármaco aprobado para gonorrea: zoliflodacina, que, junto a gepotidacín son los primeros aprobados (en EEUU, la autorización europea sigue pendiente) frente a esta enfermedad en décadas.

Bajo revisión se encuentra cefepime-taniborbactam, una combinación dirigida a infecciones graves causadas por bacterias resistentes gram negativas. Las resistencias a los fármacos de elección actuales causan unas 300.000 muertes anuales.

Otros dos fármacos se encuentran en la última fase de ensayos clínicos: olorofim, para infecciones fúngicas (con una tasa de letalidad del 85%), y quabodepistat, para las tuberculosis resistente a fármacos (la tuberculosis causa 1,2 millones de muertes al año).

En fases intermedias de investigación se encuentra alpibectir y ganfeborole, ambos indicados para tuberculosis resistentes a antibióticos.

Pese al tono negativo en la investigación clínica, la investigación en fase preclínica (antes de ensayarse en humanos) da cuenta de números mejores.

Entre 2017 y 2023, el número de moléculas investigándose frente a microorganismos pasó de 53 a 83, según el último informe de la OMS sobre el tema.

Más allá de la investigación de nuevos compuestos, queda mucho por hacer en la optimización del consumo de antibióticos.

En España, pese a logros notables en la racionalización de su uso —en una década ha caído su consumo un 14%—, todavía uno de cada cuatro españoles sigue tomando antibióticos para el resfriado (causado por virus, para los que estos medicamentos son inocuos).

La información recogida en la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria, gestionada por el Ministerio de Sanidad, observó que el 24,9% de los mayores de 15 que acudieron al centro de salud para tratarse el resfriado retiró de la farmacia un antibiótico en los 10 días siguientes.