Presentación de las conclusiones del XXXI Congreso Nacional de Derecho Sanitario.

Presentación de las conclusiones del XXXI Congreso Nacional de Derecho Sanitario. Consejo General de Farmacéuticos

Observatorio de la sanidad

La IA "es soporte del profesional sanitario, no viene a sustituirle, pero necesitamos un marco claro para su desarrollo"

El XXXI Congreso de Derecho Sanitario ha presentado sus conclusiones.

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Las claves

La inteligencia artificial se considera un soporte para los profesionales sanitarios, no un sustituto, y requiere un marco ético y regulatorio claro en Europa.

Expertos abogan por regulaciones dinámicas y flexibles en IA, que incluyan la participación de colegios profesionales y sean revisables para no quedar obsoletas.

Uno de los principales riesgos de la IA en salud es la calidad y sesgo de los datos, lo que puede afectar la justicia y eficacia de las decisiones clínicas.

Se destaca la importancia de proteger los neurodatos, crear un baremo de daños sanitario y combatir el auge de pseudociencias y el anticientifismo.

La inteligencia artificial está ya integrada en la toma de decisiones clínicas pero "existe un consenso de que es un soporte, no un sustituto del profesional sanitario", ha afirmado la presidenta de la Asociación Española de Derecho Sanitario (AEDS), Ofelia de Lorenzo.

En la presentación de las conclusiones del XXXI Congreso de la asociación, celebrado el pasado noviembre, De Lorenzo ha recalcado la necesidad de que la IA esté regulada por un marco europeo "claro de control ético y que garantice la autonomía del profesional sanitario".

Ante las voces que claman por un presunto exceso de regulación en Europa, la abogada ha defendido la necesidad de marcos normativos, pero reclamando también que "sean dinámicos, con mecanismos flexibles y revisables, que acompañen la innovación sin frenarla".

A este respecto, Federico de Montalvo, vicepresidente primero de la AEDS, ha recordado que, para evitar las "tendencias que tratan de hacernos ver que la regulación es un obstáculo para la innovación", hay que evaluar las leyes antes y después de su implantación.

En el antes, "una regulación sin tener en cuenta los colegios profesionales no va a ser buena porque los que saben cómo puede incidir son ellos y los pacientes".

En el después, "si hay leyes que son buenas al momento, pueden quedarse obsoletas con el paso del tiempo, pero nadie se plantea evaluarlas".

De Montalvo recuerda "a los políticos que Europa nos obliga a reevaluar las leyes para saber si están funcionando como deberían o no".

En el caso concreto de la IA, el experto recuerda que "a lo mejor nos conviene el paternalismo de tener que introducir prohibiciones, tenemos que reconocer que no somos tan autónomos ni tan libres como pensamos".

Así, desconfía de ese "exceso de tecno-optimismo, como si la IA nos fuera a resolver todo" y apunta que el modelo europeo "ético, jurídico y sanitario" es la referencia mundial, sobre todo para América Latina, y ahí España puede –y tiene que ser- un referente.

Uno de los riesgos de la inteligencia artificial es la calidad del dato. "Datos pobres generan resultados pobres", ha apuntado Ofelia de Lorenzo.

Además, ha recordado que la IA está sujeta a sesgos y estos, en materia de salud, son fundamentales tenerlos en cuenta para que esta sea "una herramienta justa y eficaz".

En otras cuestiones, la presidenta de la AEDS ha recordado que está pendiente de desarrollarse una ley de pandemias y de gestión de emergencias sanitarias.

"El debate sigue centrado en dotar a las administraciones públicas de instrumentos ágiles que no dependan del estado de alarma", ha apuntado, señalando que "se han presentado diversas proposiciones de ley orgánica pero no han salido adelante".

Además, el debate sobre los neuroderechos está más presente que nunca. Los expertos reunidos en el XXXI Congreso de Derecho Sanitario estuvieron de acuerdo en que los "neurodatos tienen que tener una protección reforzada".

En otras cuestiones, el congreso reclamó la necesidad de un baremo de daños sanitario, una ley que regule la responsabilidad del profesional, así como del desarrollo de la resolución extrajudicial de conflictos.

Además, se tuvo en cuenta el creciente "anticientifismo", representado en el negacionismo de los beneficios de las vacunas y el auge de las pseudociencias.

En este sentido, Óscar Castro, presidente del Consejo General de Odontología, ha recordado que, en el equilibrio entre libertad de expresión y protección de la salud, el profesional sanitario "ejerce la libertad de divulgación científica, sujeta al deber de la veracidad".

Esta es esencial, puesto que "la sociedad confía en nosotros. La pasividad ante estos fenómenos favorece el fraude y hay que exigir pedagogía para prevenirlo".