Una persona haciendo uso de Ozempic.

Una persona haciendo uso de Ozempic. E.P

Observatorio de la sanidad

Los fármacos contra la obesidad pueden aumentar el riesgo de osteoporosis y gota: "Se produce con pérdidas rápidas de peso"

Un análisis de registros médicos de más de 140.000 pacientes observa una mayor incidencia de patologías óseas en los que consumiendo semaglutida y similares.

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Las claves

Un estudio con más de 140.000 pacientes concluye que medicamentos como Ozempic pueden aumentar el riesgo de osteoporosis y gota tras pérdidas rápidas de peso.

El riesgo relativo de osteoporosis es un 30% mayor y el de gota un 12% superior en usuarios de agonistas del receptor GLP-1 frente a quienes no los toman.

Estos medicamentos deben usarse bajo control profesional, priorizando el mantenimiento de un peso saludable acompañado de dieta y ejercicio.

El aumento de osteoporosis se asocia sobre todo a poblaciones vulnerables, como mujeres posmenopáusicas, y puede deberse a la rápida pérdida de peso.

Un estudio observacional con más de 140.000 pacientes de diabetes tipo 2 y obesidad concluye que Ozempic y otros medicamentos de su clase pueden aumentar el riesgo de osteoporosis.

Un análisis de registros médicos presentado en la reunión anual de la Academia Americana de Cirugía observó que, a cinco años, el riesgo relativo de osteoporosis es 30% superior en pacientes que tomaron fármacos agonistas del receptor GLP-1, como Ozempic (semaglutida).

Además, el riesgo de gota se incrementaba un 12%. Ambos incrementos son estadísticamente significativos, esto es, que se descarta que puedan deberse al azar.

Los autores del trabajo, liderados por John G. Horneff, profesor de cirugía ortopédica de la Universidad de Pensilvania (EEUU), tomaron datos de 73.483 pacientes usuarios de estos fármacos y los emparejaron con otros que no los tomaban.

Lo hicieron ajustando características como la edad, el sexo, raza, índice de masa corporal, niveles de hemoglobina, hábitos tabáquicos o comorbilidades como enfermedad renal crónica o artritis reumatoide, entre otros.

Tras un seguimiento a cinco años, la incidencia de osteoporosis en aquellos que tomaban semaglutida o fármacos de la misma familia (liraglutida, dulaglutida, exenatida, etc.) fue del 4,1%, frente al 3,2% en aquellos que no tomaban esta clase de medicamentos.

Aunque a nivel poblacional es un aumento inferior a un punto porcentual, el riesgo relativo se incrementa un 30%.

Esto es especialmente importante en población susceptible a osteoporosis, como las mujeres posmenopáusicas, cuyo riesgo se incrementa entre un 1% y un 2% anual.

En el caso de la gota, la incidencia pasaba de un 6,6% (en el grupo de comparación) a un 7,4% (en el que tomaba agonistas del receptor GLP-1).

También se incrementó la incidencia de una condición llamada osteomalacia, un reblandecimiento de los huesos debido a un defecto en la mineralización. Esta pasaba de un 0,1% al 0,2%.

Los fármacos como la semaglutida han marcado un antes y un después en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad.

Patologías secundarias

No en vano, Ozempic fue el medicamento en que más invirtió la sanidad pública en 2024, facturando 403,9 millones de euros.

A medida que se investiga su uso, estos medicamentos daban la impresión de ser como el bálsamo de Fierabrás, que soluciona cualquier mal.

Su consumo se ha asociado a una mejora en las condiciones cardiovasculares, respiratorias y de otro tipo, generalmente secundarias a la enfermedad metabólica y la obesidad.

También ha mostrado su eficacia en el tratamiento de adicciones, gracias a su mecanismo de acción.

Pero, como en cualquier medicación ampliamente utilizada, también han empezado a surgir posibles reacciones adversas.

Aunque se ha desligado de ideaciones suicidas, se ha confirmado su vinculación con el riesgo de neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica, una rara enfermedad que puede provocar una pérdida de visión.

"Estamos ante uno de los fármacos mejor estudiados de la historia", comenta Cristóbal Morales, responsable de la Unidad de Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad del Hospital Vithas Sevilla.

El endocrino apunta que el estudio en cuestión —que no ha sido todavía revisado por expertos sino presentado en un congreso— es observacional, por lo que no puede establecer una relación de causa-efecto.

No obstante, en estudios preclínicos, la semaglutida había reportado un efecto beneficioso en los huesos, "favoreciendo la formación ósea y frenando la reabsorción, pero era un efecto leve".

Sin embargo, lo observado en este estudio no le sorprende, pues es algo que se ha visto también con la cirugía bariátrica.

"Con una pérdida de peso muy rápida, el hueso tiene menos carga mecánica y puede provocar osteopenia y osteoporosis, derivada de esa pérdida rápida del peso".

Es algo que también se ve en dietas extremas, "que son patológicas, ya que el cuerpo entra en catabolismo y destruye masa muscular, con lo que tienes peor salud".

No es para adelgazar

Por eso, Morales insiste en que lo importante de estos medicamentos no es la pérdida de peso, sino el mantenimiento de un peso saludable.

Y eso implica que esta pérdida de peso, que puede ser rápida o lenta, vaya acompañada de hábitos de vida saludable como un cambio de dieta o ejercicio que mejore la masa muscular.

"Por eso, la pérdida de peso tiene que ser monitorizada por un equipo personalizado: un endocrino, un nutricionista y un profesional de la actividad física y el deporte".

El problema para él es que ha habido un uso por manos "no expertas" que buscan únicamente la pérdida de peso, "y este no es un fármaco para adelgazar, no es la solución final a la obesidad sino el inicio".

Morales recalca el adjetivo "saludable" al hablar de pérdida de peso. "Puede ser del 2%, del 5% o del 10%... Pero lo importante es el largo plazo, el retorno en salud que obtenemos".