Médica de familia atendiendo a una paciente.
Las agresiones a médicos vuelven a batir récord histórico: aumentan las lesiones físicas y en facultativos jóvenes
Estas son algunas de las conclusiones que se extraen del reciente informe sobre el Observatorio de Agresiones a Médicos 2025 elaborado por la OMC.
Más información: Las agresiones a médicos marcan un récord histórico: se registraron 847 acciones violentas en 2024
"Me da rabia que se normalice que nos falten al respeto y nos maltraten. Las medidas de seguridad no deben ser un lujo, sino algo fundamental". Las agresiones a médicos vuelven a batir récord histórico, alcanzan las 879 comunicadas en 2025. Esto supone un 4% más con respecto al periodo anterior. Sobre todo, aumentan las lesiones físicas, que ya se sitúan en el 20% de los casos y en los facultativos más jóvenes.
Estas son algunas de las conclusiones que se extraen del reciente informe sobre el Observatorio de Agresiones a Médicos 2025 elaborado por la Organización Médica Colegial (OMC).
El estudio arroja que el perfil mayoritario de los agredidos es el de una médica de Atención Primaria (en esta área se produce el 58,6% de estas acciones violentas). Ellas sufren el 63,7% de los ataques.
Así, los datos reflejan que las agresiones lejos de estabilizarse, siguen una tendencia ascendente. En los últimos ejercicios se sitúan entre los más elevados de la serie histórica. Destacan 2022 (843), 2023 (769), 2024 (847) y 2025 (879). De hecho, en una década se anotan 9.000 agresiones.
Por otra parte, el índice de lesiones físicas roza este año el 20%, lo que supone un aumento respecto al año anterior del 73%. El 80% restante son ataques psicológicos.
Evolución de las agresiones a médicos.
El 80% de los casos se produce en una consulta habitual. Entre las principales causas se encuentran los conflictos asistenciales entre el médico y el paciente como la disconformidad con la atención médica, discrepancias en las bajas laborales y las exigencias injustificadas sobre recetas o informes médicos.
Los agresores son adultos en edad activa, "desmontando el mito del deterioro cognitivo", indica la OMC.
El 49,9% tiene entre 40-60 años, el 37,2% es menor de 40 y el 12,9% supera los 60, descartando la incapacidad mental o el envejecimiento como causa predominante.
Además, el estudio alerta de un incremento de los ataques en los centros privados. Ha habido un salto sin precedentes: pasando de un 12% en toda la serie histórica al 17% registrado en 2025.
Profesionales sanitarios
Asimismo, el subdirector de Cohesión y Alta Inspección del Ministerio de Igualdad, Juan Julián García, ha informado durante la presentación de los datos que durante el año 2025 se registraron un total de 18.563 agresiones a profesionales del Sistema Nacional de Salud (SNS).
Esto supone un aumento del 8,8% en comparación con el año 2024, cuando se notificaron 17.070.
"Ha habido un incremento, aunque no tan elevado como el que hubo de 2023 a 2024. No es ninguna satisfacción, pero nos da algo que pensar", ha señalado, avanzando los datos del Informe de Agresiones a Profesionales del SNS, que el Ministerio de Sanidad presentará esta semana.
En concreto, se han registrado un total de 18.563, lo que equivale a 24,37 notificaciones por cada 1.000 profesionales, ha indicado García.
Punta del iceberg
A pesar de que cada año no para de crecer la curva, la mayoría de facultativos no denuncia gran parte de las agresiones que sufren. "Es decir, los datos que tenemos sobre las actuales acciones violentas sólo son la punta del iceberg", ha señalado José María Rodríguez Vicente, secretario general de la OMC, durante la presentación del informe.
Solamente el 48,8% de las comunicadas llega a denunciarse formalmente a la Policía Nacional o Guardia Civil.
Con todo, el 13,5% de los casos de profesionales agredidos que derivan en una baja laboral, lo que impacta de manera directa en la continuidad asistencial y en un daño al sistema sanitario en su conjunto.
Tomás Cobo, presidente de la OMC, ha remarcado en la inauguración de la jornada que la violencia a los sanitarios es un ataque directo a la calidad asistencial, a la confianza entre médico y paciente, y al funcionamiento de un sistema. Por todo ello, ha demandado medidas para acabar con un “problema de Estado” que requiere una solución desde el consenso.