Estudiantes de Medicina de la UPNA observan modelos anatómicos en una de las mesas de tanatopraxia.

Estudiantes de Medicina de la UPNA observan modelos anatómicos en una de las mesas de tanatopraxia. UPNA

Observatorio de la sanidad

"Aprovechaba para acariciarle los pechos": el abuso verbal y sexual a MIR y estudiantes de Medicina está "normalizado"

Un estudio de la Universidad de Elche analiza cualitativamente el acoso y abuso a los residentes.

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Las claves

El abuso verbal, psicológico y sexual hacia estudiantes y residentes de Medicina está normalizado en entornos hospitalarios españoles.

Un estudio de la Universidad Miguel Hernández revela insultos, humillaciones, comentarios racistas, machistas y tocamientos a mujeres durante su formación.

Muchas víctimas no denuncian por miedo a represalias o desconocimiento de los mecanismos de denuncia existentes en hospitales y universidades.

Casos extremos incluyen negligencia médica, discriminación de género y comentarios como que las mujeres no deberían estudiar Medicina.

El Dr. House, un genio de la medicina, habituaba a ser poco respetuoso con sus compañeros y subordinados, los denigraba y humillaba públicamente y eso le confería cierto carisma.

La realidad está llena de otros doctores House pero su brillantez no justifica ese comportamiento.

"La normalización de los comportamientos inadecuados en la formación médica es evidente", apuntan investigadores de la Universidad Miguel Hernández en un estudio que analiza el modo en que se produce el acoso y abuso hacia estudiantes y residentes de Medicina.

"La naturaleza altamente jerarquizada de los ambientes departamentales parece favorecer el maltrato sistemático de los individuos en posiciones subordinadas".

Estudios anteriores habían dado cuenta de la magnitud del problema. En 2020, una encuesta de la Asociación Española de Cirujanos (AEC) halló que tres de cada cuatro MIR de cirugía había sufrido abuso psicológico en la residencia.

Además, la mitad reconoció haber sido discriminado en razón de su género y síndrome de burnout o estar quemado. El 7,1% reportó maltrato físico y un 4,6% afirmó haber tenido ideaciones suicidas.

Sin embargo, se desconocía qué abusos concretos se producían y cómo afectaban a los futuros especialistas.

Carlos Sánchez-Miralles y Clara Blanes-Mira, de la Facultad de Medicina de la Miguel Hernández, reclutaron a 10 estudiantes de Medicina y a 15 graduados que estaban realizando la residencia para entrevistarles en profundidad sobre qué situaciones de acoso y abuso habían vivido en su etapa formativa.

Recogieron numerosos ejemplos de insultos, humillaciones, comportamientos inadecuados, comentarios racistas, machistas y homófobos, así como situaciones de abuso sexual.

Algunos van desde el simple desprecio o invisibilización. "Cuando el especialista no quería o no podía atenderte, te mandaba al residente veterano, que te enviaba a otro lado", se lee en alguno de los ejemplos aportados.

"Siendo residente de segundo año, un neurocirujano le dijo a un paciente en referencia a mí: 'No la escuches, no sabe lo que está haciendo'".

Otras rozan la negligencia. "En la UCI, me quedé sola como residente de primer año mientras el especialista se fue a dormir. Me llamaron de Urgencias porque había una parada cardiorrespiratoria. Yo no tenía casi ningún conocimiento, el especialista no quería ayudar porque 'había trabajado muchos años', y que dependía de mí".

La sexualización de las médicas y residentes femeninas, los comentarios y las acciones inapropiadas parecen ser el pan de cada día.

"Un especialista le preguntó a una residente qué especialidad tenía [Anestesia] y le dijo. 'Oh, eres una de las putas del propofol'".

"Algunas de mis compañeras, haciendo prácticas de traumatología, tenían un especialista que, al explicarles cómo hacer un examen de hombro, aprovechaba la oportunidad para acariciarles los pechos. A una de ellas, de hecho, la acompañó a la puerta de su casa".

"Las mujeres no deberían estudiar Medicina"

El trabajo, publicado en la revista de salud pública Gaceta Sanitaria, señala que las víctimas, frecuentemente, se abstenían de reportar estas situaciones por miedo a las represalias y a los mecanismos para informar de ellas.

Hacerlo no garantizaba consecuencia alguna. Unos estudiantes recogieron más de 700 firmas para denunciar el comportamiento de un profesor. "Fuimos tan lejos como para grabarle diciendo que las mujeres no deberían estudiar Medicina".

La respuesta del decano fue decirles que había hablado con él y no lo volvería a hacer, pero dicho profesor lo negó todo y le creyeron. Evidentemente, no pasó nada.

Los autores del trabajo apuntan que los participantes apenas conocían los mecanismos para denunciar este tipo de situaciones.

Daniel Selva, secretario general de la Asociación MIR España, reconoce que las situaciones de abuso "es algo que ocurre en algunos lugares".

"Ahora estamos trabajando en unas encuestas por todos los hospitales de nuestro país para analizar este tipo de cuestiones", y hacer un mapa del ambiente de cada centro para ayudar al futuro MIR a conocer donde tienen que ir a informarse".

"Hay cosas que están relacionadas con eso [los abusos], porque según sean las condiciones, más fácil es que se produzcan", señala.

Con todo, recuerda que los hospitales tienen sus propios canales para denunciar los abusos, y "en caso de querer ponerlo en conocimiento del Ministerio también hay un correo abierto a todos los residentes".

Aun así, "siempre se puede mejorar el acceso" a los mecanismos de denuncia "y poner más recursos para mejorarlos".