Una mujer recibe un tratamiento estético en la frente.

Una mujer recibe un tratamiento estético en la frente.

Observatorio de la sanidad

Las indemnizaciones por negligencias en medicina estética se disparan y rozan los 30.000 euros de media

La falta de baremo de daños sanitarios provoca que se aplique el sistema de valoración de accidentes de tráfico.

Más información: Récord de quejas por negligencias sanitarias: el Defensor del Paciente recibe casi 15.000 denuncias en 2025

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Las claves

Las indemnizaciones por negligencias en medicina estética alcanzan de media los 30.000 euros por paciente, tras un notable aumento en los últimos años.

Las reclamaciones más habituales se deben a resultados insatisfactorios, infecciones, cicatrices, asimetrías o rechazos de productos sanitarios.

El 70% de las reclamaciones están relacionadas con la falta de información clara y comprensible al paciente antes del tratamiento estético.

El incremento de denuncias se atribuye al auge de centros estéticos y el aumento del intrusismo laboral en el sector.

Las cuantías de las indemnizaciones por negligencias de medicina estética se han disparado en los últimos años y ya rozan los 30.000 euros de media por paciente.

Varios informes periciales calculan que, teniendo en cuenta el baremo legal vigente en 2026, las cuantías pueden superar los 11.000 euros, sólo por daños estéticos (cicatrices visibles, deformidades, asimetrías, etc.)

A eso se le suma la pérdida de calidad, los gastos derivados y la persistencia de las secuelas, con lo cual el importe total se sitúa en torno a los 27.000 euros, según un reciente análisis del despacho Unive Abogados.

"Una cicatriz importante, una asimetría mamaria que requiere una nueva cirugía o una necrosis que deja secuelas permanentes puede superar fácilmente esa cantidad, añadiendo tanto el daño moral, el perjuicio estético y el coste de las cirugías reparadoras", argumenta Almudena Argüelles, directora del departamento de Derecho Privado y Concursal de Unive.

Cuando la finalidad es puramente estética, el nivel de exigencia judicial es especialmente alto. "Si existe un empeoramiento objetivo y acreditado, el sistema prevé mecanismos claros de reparación económica", destaca.

Así, en los últimos cinco años, la cuantía de estas indemnizaciones se ha incrementado debido a la falta de un baremo por daños sanitarios.

"Al no existir una tabla cerrada, los jueces y tribunales calculan el importe dependiendo de las secuelas y basándose en el sistema de valoración de daños por accidentes de tráfico", asegura a este diario Ofelia Lorenzo, presidenta de la Asociación Española de Derecho Sanitario (AEDS).

Lo adaptan caso por caso, aplicando el principio de "reparación integral del daño", eso les da margen para aplicar los importes más altos cuando la negligencia es grave o compleja.

Además, a esto se suma el alza de los baremos de los accidentes de tráfico.

Estos se revisan cada año por el cambio de los criterios legales y por la evolución de la inflación, lo que hace que las indemnizaciones suban progresivamente.

Con todo, suelen ser indemnizaciones relevantes porque no se trata sólo de una lesión física, sino de una complicación que puede llegar a ser permanente y que afecta especialmente cuando el paciente es joven.

Más frecuentes

Salvo casos muy graves o excepcionales, las reclamaciones más frecuentes tienen que ver con resultados insatisfactorios o con eventos adversos, que pueden ser infecciones, cicatrices, asimetrías, rechazos de un producto sanitario.

En algunos casos el problema se debe a una mala praxis, pero otros se producen por causas inherentes al propio tratamiento. Es decir, complicaciones o efectos secundarios que aparecen aunque todo se haya hecho correctamente.

Así, según advierte Lorenzo, el 70% de las reclamaciones tienen que ver con que el paciente no recibió una información clara y comprensible antes de someterse a dicho tratamiento estético. En muchas ocasiones, el documento que se firma es demasiado genérico o no coincide con el que finalmente se realiza.

"Hay penalizaciones por no informar al paciente de los riesgos y de las alternativas terapéuticas, así como de los posibles efectos adversos durante todo el proceso asistencial", señala Lorenzo.

De esta manera, el número de denuncias se ha disparado en el último año. Así lo confirma la Memoria Anual elaborada por la Asociación El Defensor del Paciente. La institución recibió 380 casos de personas que se sometieron a una intervención de cirugía plástica, reparadora y estética, con resultado insatisfactorio. Este dato supone 29 denuncias más que en 2024.

¿Y por qué se ha incrementado el número de denuncias? Pues la expansión de centros estéticos y el aumento del intrusismo laboral han provocado que esto se agrave.

Por eso, los juristas demandan "la necesidad de una publicidad sanitaria responsable. No podemos garantizar resultados, en medicina nada es inocuo", termina la presidenta de la AEDS.