Estudio una mamografía digital en el Hospital Río Hortega de Valladolid.

Estudio una mamografía digital en el Hospital Río Hortega de Valladolid. Rubén Cacho Ical

Observatorio de la sanidad

Extender el cribado del cáncer de mama desde los 45 a los 74 años a toda España costará 534 millones de euros hasta 2029

El Ministerio de Sanidad anunció que ampliaría la edad de cribado pero un informe técnico señala que no está claro el balance beneficio-riesgo.

Más información: El Ministerio de Sanidad planea ampliar el cribado nacional de cáncer de mama a mujeres entre 45 y 74 años

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Las claves

Extender el cribado del cáncer de mama de 45 a 74 años en toda España costará 534 millones de euros entre 2025 y 2029.

La opción más eficiente sería realizar una mamografía cada dos años a todas las mujeres en ese rango de edad.

El informe advierte que no está claro el balance beneficio-riesgo de ampliar la edad de cribado, especialmente por posibles falsos positivos y sobrediagnósticos.

Se estudia el uso de técnicas alternativas de detección, como la tomosíntesis digital, para mujeres con alta densidad mamaria, aunque no se demuestra un impacto claro en la mortalidad.

Ampliar la edad del cribado del cáncer de mama desde los 45 años y hasta los 74 años tendría un impacto presupuestario acumulado de 534 millones de euros entre 2025 y 2029.

Es la conclusión a la que llega un informe realizado por expertos de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS) a petición de la Dirección General de Salud Pública.

Se trataría del coste de la opción "más eficiente", que consistiría en hacer una mamografía cada dos años a todas las mujeres que estuvieran en la franja de edad de los 45 a los 74 años.

El cribado poblacional del cáncer de mama es el más veterano a nivel nacional: se implantó en 2005 y consiste en hacer una mamografía cada dos años a todas las mujeres entre los 50 y 69 años.

De esta forma, se ha logrado mejorar el diagnóstico temprano de los tumores, lo que implica mejores posibilidades de tratamiento y mayor supervivencia.

Recomendaciones europeas

Visto el éxito del programa (hasta el 70% de las mujeres participa), algunas comunidades han ampliado las edades del cribado, adelantándolo a los 45 años y manteniéndolo hasta los 75.

Esto ha generado ciertas inequidades en el Sistema Nacional de Salud, pues hay mujeres que entran en la edad de cribado en algunas regiones pero no en otras.

Además, la Comisión Europea recomendó ampliar la edad del cribado en su estrategia contra el cáncer de 2022.

A finales del año pasado, tras la crisis de los cribados en Andalucía, el Ministerio de Sanidad anunció que extendería la edad de cribado conforme a la recomendación europea.

Sin embargo, no está claro el beneficio de esta ampliación, por lo que se incluyó estudiar en profundidad esta cuestión dentro de las prioridades de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias.

Los expertos del AQuAS han recopilado toda la evidencia disponible al respecto, incluyendo la generada por las comunidades autónomas que han extendido el cribado previamente.

En un principio, la ampliación de la edad del cribado tiene sentido. El número de cánceres de mama detectados en menores de 50 años ha aumentado como consecuencia de los cambios en el estilo de vida occidental, como el retraso en la edad de tener el primer hijo.

Por otro lado, el aumento de la esperanza de vida invita a pensar que es beneficioso intervenir cuando el cáncer es diagnosticado en edades avanzadas (cuando, por lo general, se desarrollan con mayor lentitud).

Con todo, el análisis realizado por la agencia catalana concluye que no está claro el balance beneficio-riesgo de ampliar, tanto por arriba como por abajo, la edad de cribado.

La evidencia disponible no muestra, por ejemplo, que iniciar antes los cribados logre una reducción de la mortalidad por cáncer de mama en las mujeres de entre 45 y 49 años.

En el caso de ampliarla hasta los 74 años, un estudio señala que se produjo una reducción de la mortalidad del 18%.

No obstante, los autores de la revisión apuntan que la certeza generada por los datos disponibles es baja, pues puede confundirse el efecto del cribado con el de las mejoras terapéuticas a lo largo del tiempo.

Falsos positivos

Hay una cuestión subyacente muy importante: los cribados aumentan el riesgo de falsos positivos, sobrediagnósticos (identificar como cánceres tumores pequeños que no causarían problemas posteriores) y pruebas invasivas como las biopsias.

Además, hay que tener en cuenta el coste económico, pues lo que se invierte en ampliar el cribado se deja de invertir en otras áreas.

Los responsables de la AQuAS analizaron 18 posibles escenarios, que incluían distintas pruebas (mamografías o tomosíntesis digital) o periodicidades (cada dos o tres años), entre otros.

El análisis redujo la viabilidad a cuatro escenarios. El de menor impacto supone un gasto de 350 millones de euros en un lustro, mientras que el de mayor impacto —y el más eficiente, según concluyen los autores— es el de los 534 millones.

Este informe no establece recomendaciones sino que es un documento de trabajo que será llevado a la Comisión de Salud Pública, conformada por representantes del Gobierno central y de las comunidades autónomas.

Además de analizar la viabilidad de extender la edad del cribado, los investigadores de la agencia catalana revisan la utilidad de realizarlo no mediante mamografías tradicionales sino a través de una técnica distinta en el caso de mujeres con densidad mamaria alta, que suponen hasta la mitad de la población femenina.

La justificación es que, en estas mujeres, el resultado de la mamografía no es tan claro, por lo que el informe explora la posibilidad de utilizar otra técnica, la tomosíntesis digital sintetizada, que es, en resumen, una mamografía en 3D.

El informe concluye que, si bien la técnica podría incrementar ligeramente la tasa de detección del cáncer, no hay evidencia de que mejore la mortalidad o la calidad de vida de las mujeres, como tampoco aumentaría la exposición a la radiación de forma significativa.