El test Galleri promete aumentar los diagnósticos tempranos de cáncer.

El test Galleri promete aumentar los diagnósticos tempranos de cáncer.

Observatorio de la sanidad

El fracaso del test que detectaba 50 tipos de tumores aleja la gran revolución frente al cáncer: no diagnostica antes los casos

El gran ensayo clínico que Grail montó junto al NHS no ha demostrado reducir el número de cánceres diagnosticados en las fases 3 y 4.

Más información: Auge y caída del análisis para detectar 50 tipos de cáncer: una investigación pone en duda su eficacia

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Las claves

El test Galleri, diseñado para detectar hasta 50 tipos de cáncer mediante una muestra de sangre, no logró reducir los diagnósticos en estadios avanzados en un gran estudio del NHS británico.

El ensayo clínico involucró a más de 140.000 personas y supuso una inversión de 175 millones de euros, pero los resultados solo mostraron un leve aumento de detección en fase 3 y una reducción en fase 4.

El fracaso del test pone de manifiesto la dificultad de transformar la biopsia líquida en una herramienta diagnóstica inicial eficaz y fiable para personas sanas.

Los expertos advierten sobre el riesgo de falsos positivos y sobrediagnóstico, y consideran que, aunque prometedora, la tecnología aún no está lista para sustituir las pruebas convencionales.

Prometía revolucionar el cáncer. Y el servicio inglés de salud, el famoso NHS, apostó fuertemente por él con un mega-ensayo clínico que supuso un desembolso de nada menos que 175 millones de euros.

Era 2021 y se involucró a más de 140.000 ciudadanos británicos de entre 50 y 77 años, a los que se les tomó una muestra de sangre de forma anual y se les hizo un seguimiento de tres años.

El objetivo era detectar, con esa muestra de sangre, medio centenar de tumores distintos antes de que comenzaran a dar síntomas.

Sin resonancias magnéticas ni pruebas de imagen, sin molestas biopsias. Solo con una gota de sangre.

El resultado, dado a conocer hace unos días, ha sido decepcionante.

El test Galleri, desarrollado por la biotecnológica Grail ('Grial', en inglés), no fue capaz de reducir el número de tumores diagnosticados en estadios avanzados.

Las acciones de la compañía cayeron al día siguiente nada menos que un 50%.

El fracaso del test no solo supone un revés para la propia empresa sino que refleja las promesas no logradas de un mercado cuyas proyecciones siguen creciendo a un ritmo de dos dígitos y se espera que supere los 13.000 millones de euros antes del fin de la década.

El concepto de biopsia líquida, es decir, detectar el cáncer con una muestra de sangre, surgió hace menos de dos décadas, al calor de las mejoras en (y el abaratamiento de la) secuenciación genética.

Se basa en la presencia en la sangre de ADN proveniente de las células cancerígenas. Conociendo las características que diferencian su genoma del de las células normales, se podría detectar fácilmente... en teoría.

Encontrar este ADN antes de que el tumor se haga visible y comience a dar síntomas serviría para poder intervenirlo antes.

"El gran aporte es la reducción de tiempos y que es una técnica poco invasiva", explica Rodrigo Sánchez-Bayona, oncólogo del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y secretario científico de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

"Mientras una biopsia de tejido puede tardar semanas y es invasiva, un análisis de sangre puede dar resultados en pocos días y evitar procedimientos quirúrgicos o punciones dolorosas".

Pese a lo prometedor de este enfoque, la realidad es que son muy pocos los tests de sangre que han llegado a la práctica clínica y los que lo han hecho no son para hacer un primer diagnóstico.

"A día de hoy, los análisis de sangre para detectar cáncer se utilizan fundamentalmente en pacientes ya diagnosticados, con el fin de obtener información genómica del tumor. No se usan para buscar cáncer en personas sanas". Para el oncólogo, el fracaso del test Galleri ejemplifica la dificultad que entraña este enfoque.

El objetivo de los promotores del ensayo clínico era mostrar una reducción del 20% en los diagnósticos en estadios avanzados de 50 tipos distintos de tumor.

En los estadios 1 y 2, el cáncer está localizado en un único lugar. En los estadios 3 y 4, se ha extendido por tejidos cercanos o ha saltado a otros (metástasis).

Los resultados del ensayo británico no mostraron un aumento de detecciones en las fases tempranas ni una reducción en las avanzadas. Lo único que demostró fue un ligero aumento de los diagnósticos en fase 3 y una reducción de los que estaban en fase 4.

Harpal Kumar, director científico de Grail, admitió que el objetivo primario no se había logrado pero "sí vimos un beneficio clínico muy convincente".

Para Sánchez-Bayona, los resultados de este ensayo ejemplifican la dificultad de transformar las promesas de la biopsia líquida en utilidades prácticas.

A medio plazo "sí existirán, pero los resultados de este estudio confirman que aún no están listos para sustituir a las pruebas actuales".

Falsos positivos

Existe, además, el riesgo de detectar falsos positivos, es decir, "asustar a una persona sana por una alteración genética que quizá nunca llegaría a ser un cáncer real".

Pero también puede provocar un sobrediagnóstico, señalando como cánceres tumores "que crecen tan lento que no habrían causado problemas al paciente en su vida".

El oncólogo apunta, por otro lado, a la gran complejidad biológica que implica una prueba que busque detectar nada menos que medio centenar de tumores.

"Un test 'multidiagnóstico' debe ser extremadamente sensible para no dar una falsa sensación de seguridad", es decir, que evite la existencia de falsos negativos.

El año pasado, Grail ya había vendido más de 185.000 unidades de su test, a un precio de 949 dólares (unos 800 euros) cada uno. No es el único test de este tipo que se vende en EEUU, aunque no entran dentro de las coberturas de las aseguradoras.

Recientemente, el Congreso de dicho país ha autorizado que Medicare (el seguro público de salud) pueda incluir estos tests en su cobertura.

El portavoz de los oncólogos españoles considera que, en el futuro, es probable que se vayan aprobando este tipo de pruebas "como complemento para grupos de alto riesgo" como fumadores o personas con antecedentes genéticos.

"Veremos poco a poco una transición de la biopsia líquida como herramienta de 'seguimiento' a una herramienta de 'cribado', pero será gradual".

Es optimista. "Las técnicas actuales ya han demostrado su capacidad para detectar material genético tumoral en la sangre".

No obstante, "la tecnología debe demostrar no solo que 'detecta', sino que esto salva vidas al encontrar el cáncer antes de las pruebas convencionales".