El gerente del CNIO, José Manuel Bernabé, y la ministra de Ciencia, Diana Morant, junto a otros directivos de la entidad.

El gerente del CNIO, José Manuel Bernabé, y la ministra de Ciencia, Diana Morant, junto a otros directivos de la entidad. Europa Press

Observatorio de la sanidad

La denuncia por acoso al gerente del CNIO reaviva la pelea entre los dos bandos: "Aquí nunca va a haber paz"

Partidarios de María Blasco y de Juan Arroyo se acusan mutuamente de malas artes mientras Ciencia pide la destitución de José Manuel Bernabé.

Más información: El Ministerio de Ciencia pedirá el cese del gerente del Centro de Investigaciones Oncológicas por un presunto caso de acoso

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Las claves

El Ministerio de Ciencia ha solicitado el cese del gerente del CNIO, José Manuel Bernabé, tras una denuncia por presunto acoso a una exempleada.

El CNIO sigue envuelto en conflictos internos tras la destitución del anterior gerente y directora científica, y una investigación por presunto fraude en contrataciones.

La denuncia contra Bernabé se produce en un contexto de tensiones entre distintos bandos dentro del centro, con acusaciones cruzadas y reestructuraciones pendientes.

El plan de la nueva dirección incluye eliminar varias unidades, recolocar personal y mejorar los salarios, mientras persisten numerosos casos judiciales laborales en el centro.

El annus horribilis del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas parece no llegar a su fin.

Cuando parecía que el CNIO ya solo iba a ser noticia por sus logros científicos, la polémica ha vuelto a saltar.

El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades ha pedido el cese del actual gerente, José Manuel Bernabé, menos de seis meses después de ocupar el cargo.

La razón es un presunto caso de acoso a una exempleada del centro. El Departamento que dirige Diana Morant ha llevado la petición a la reunión del patronato (el órgano rector del CNIO) que tiene lugar este viernes.

Bernabé fue seleccionado en un concurso internacional que se abrió tras la destitución del anterior gerente, Juan Arroyo, y de la directora científica, María Blasco, hace poco más de un año.

Cuando parecía que con la nueva incorporación se zanjaba la crisis del centro, una denuncia contra Arroyo que salió a la luz el pasado noviembre volvió a tambalear sus cimientos.

En una reunión urgente, el patronato despidió a Arroyo y a dos colaboradores. Los trabajadores del centro, hartos de la situación, pidieron que les dejaran investigar en paz.

Pero la situación parece lejos de calmarse.

El diario ABC ha publicado este jueves que la exsecretaria del CNIO, Laura Muñoz, había presentado una queja a Recursos Humanos por acoso contra el actual gerente, José Manuel Bernabé.

Muñoz fue una de las cabezas que el patronato del centro cortó a finales del noviembre pasado para zanjar la crisis abierta por la denuncia interpuesta por un exdirectivo.

Esta denuncia iba dirigida a Juan Arroyo y su entorno, a los que acusaba de fraude continuado en la contratación para beneficiar empresas de amigos y gente cercana.

Este fraude se habría extendido a lo largo de casi dos décadas y ascendería a más de 20 millones de euros en total.

Poco antes de que se decidiera su despido (que se hizo efectivo este febrero, tres meses después), la entonces secretaria general habría presentado una denuncia en el área de Recursos Humanos contra Bernabé, que se había incorporado al CNIO el pasado 1 de septiembre.

Muñoz refería que desde entonces se habían producido cambios en el trato personal que, con el paso de las semanas, le habían hecho sentir cada vez más incómoda e insegura en el ejercicio de sus funciones.

Esto incluía mensajes con "fotografías, vídeos y comentarios sobre su vida privada", como fotos desde el gimnasio y comentarios sobre el número de parejas sexuales que hay tener para olvidar a una ex.

Fuentes internas del centro sostienen, sin embargo, que se trata de una "trampa" para acabar con Bernabé por facilitar la investigación de las denuncias por fraude por parte de la Fiscalía.

"Podría estar sacado de contexto porque tanto Laura como su marido son expertos en entrenamiento personal. Tener conversaciones sobre pesas y gimnasios sería algo natural", señalan estas fuentes.

El actual gerente ganó el puesto tras un concurso que abrió el centro para renovar su liderazgo tras haber cesado Juan Arroyo, su antecesor, y María Blasco, anterior directora científica, en enero de 2025.

En aquel momento, lo que preocupaba era la mala situación económica y laboral del CNIO, así como su pérdida de prestigio, de lo que responsabilizaban a Blasco parte de los investigadores.

Blasco, que actualmente es la jefa del Grupo de Telómeros y Telomerasa de la casa, acusó a su vez a Juan Arroyo de la mala gestión. El patronato resolvió despojándoles a ambos del cargo y regresándolos a sus antiguos puestos.

Recolocaciones y nuevo convenio

Tras incorporarse en septiembre del año pasado, José Manuel Bernabé comenzó a recabar información sobre la gestión económica, que acabó presentando a la Fiscalía Anticorrupción.

Fuentes del centro achacan a esta decisión las informaciones acusatorias contra Bernabé, que provendrían del entorno de Arroyo.

Se trataría tanto la de acoso como una anterior, publicada también por el diario ABC, que hablaba de presiones a un trabajador para testificar contra Juan Arroyo y Mariano Barbacid, exdirector del centro y uno de sus investigadores más renombrados.

Se trataría, más bien, de que el gerente le habría sugerido que lo más oportuno fuera que colabore con la Fiscalía y la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) ante evidencias de los fraudes.

Otros trabajadores, en cambio, siguen viendo la larga mano de María Blasco en todo esto, a la que relacionan con Bernabé a través de amigos en común.

"Es el modus operandi de Blasco, lo sé por experiencia", señala una fuente anónima. "Mientras María Blasco siga en el centro, nunca va a haber paz".

Arroyo contaba con muchos apoyos en el centro; entre ellos, el de Mariano Barbacid, exdirector e investigador estrella del mismo.

Barbacid, que dimitió de su cargo en 2009 tras una amplia polémica con la entonces ministra de Ciencia, Cristina Garmendia, sigue teniendo un gran respaldo dentro.

Sus partidarios señalan que, a lo largo de los 14 años que Blasco estuvo al frente del CNIO, esta generó una camarilla de partidarios a los que dio prioridad frente a Barbacid y su séquito.

Sin embargo, otros empleados señalan que Barbacid y los suyos eran continuamente favorecidos por Arroyo desde la gerencia.

La batalla ha continuado aún tras la destitución de Blasco y el despido de Arroyo.

Además de reunir información sobre los presuntos contratos fraudulentos, en los primeros meses tras asumir el cargo Bernabé había elaborado un plan de actuación junto al nuevo director científico, Raúl Rabadán (seleccionado en el mismo proceso que Bernabé y que se incorporará en mayo), que incluía una reestructuración en la que se preveía la eliminación de varias unidades.

Se trataría de las unidades de Cáncer Familiar, Diagnóstico Molecular y Terapias Experimentales.

La decisión se corresponde con la intención de priorizar la misión investigadora del centro y alinearse con la realidad de la atención clínica actual.

Las unidades de Cáncer Familiar y Diagnóstico Molecular se crearon cuando apenas había centros que hicieran análisis moleculares de los tumores, algo que, a día de hoy, está superado.

Con todo, no se ha establecido un plan para su desmantelamiento. "De momento, siguen funcionando, pues hay compromisos con hospitales y otros investigadores, y hay que hacerlo de manera que no se dañen ni esos compromisos ni los pacientes", explican fuentes del centro.

El plan incluiría la recolocación del personal de estas unidades en otras áreas y en principio se concretaría a partir de junio, en una reunión ordinaria del patronato, el consejo de entidades que rigen la política del centro.

Además, "quiere empezar un nuevo convenio colectivo, está preocupado por los salarios de la gente y el hecho de que no haya carrera profesional, y quiere cambiar todo esto".

Uno de los problemas que lastra al centro son los bajos salarios de su personal. Hay técnicos de laboratorio con décadas de experiencia cobrando apenas por encima del salario mínimo y menos que otros que han entrado después.

Esto les ha llevado a denunciar su situación. En la actualidad hay unas cuatro decenas de casos que están pendientes de ser llevados al juzgado para lograr, al menos una igualación del sueldo con el personal que entró con posterioridad.

El pasado 26 de noviembre, tras la reunión del patronato que decidió despedir a Arroyo, Muñoz y otro colaborador para dar carpetazo a la crisis, los trabajadores del CNIO se manifestaron en la puerta.

Lanzaron un comunicado para expresar su "profunda indignación" con todo lo que estaba sucediendo.

Reclamaban una "gestión transparente" y pedían que les dejaran investigar. "Confiamos plenamente en que la nueva dirección gerente y científica impulsarán una etapa caracterizada por la transparencia y la protección del interés público".

La tranquilidad que reclamaban, a día de hoy, sigue quedando lejos.