La aspirina se ha utilizado durante décadas para prevenir accidentes cardiovasculares.

La aspirina se ha utilizado durante décadas para prevenir accidentes cardiovasculares. EFE

Observatorio de la sanidad

Un mega-análisis desmonta el efecto protector de la aspirina frente al cáncer y avisa: eleva el riesgo de hemorragias graves

Una revisión de estudios que incluye a más de 120.000 concluye que no reduce la incidencia de cáncer colorrectal.

Más información: El golpe definitivo a la aspirina: por qué deberían evitar tomarla personas sanas a menudo

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Las claves

Un mega-análisis de más de 120.000 pacientes descarta el efecto protector de la aspirina frente al cáncer colorrectal en población de riesgo medio.

El consumo diario de aspirina no reduce la incidencia ni la mortalidad por cáncer colorrectal, pero sí aumenta el riesgo de hemorragias graves.

La aspirina solo muestra beneficios en ciertos subgrupos de pacientes con mutaciones específicas tras intervención quirúrgica, no como prevención generalizada.

Los expertos recomiendan no usar aspirina de forma universal para prevenir cáncer colorrectal y abogan por enfoques más personalizados según el perfil de riesgo.

Una revisión de una decena de ensayos clínicos que suman más de 120.000 pacientes ha terminado con uno de los últimos mitos de la aspirina: su papel protector frente al cáncer.

La ha realizado la Cochrane, una corporación sin ánimo de lucro dedicada a revisar la evidencia científica disponible sobre prácticas clínicas extendidas.

Sus documentos son ampliamente respetados entre los profesionales sanitarios y ayudan a apuntalar los estándares de tratamientos más beneficiosos y desmontar aquellos sobre los que no hay suficiente certeza.

En esta ocasión, se han centrado en la aspirina. Utilizado durante décadas como analgésico, fue paulatinamente siendo apartada por otros fármacos, en principio, más seguros.

Precisamente, el efecto no deseado que generaba —disminuía la capacidad de coagulación de la sangre— y su amplia experiencia de uso la hacían atractiva como método de prevención cardiovascular.

Los médicos se lanzaron a recomendar una aspirina al día como forma de prevención barata y segura.

Su papel protector no se quedaba en las venas. Al tener propiedades antiinflamatorias, se planteó desde hace tiempo su papel para evitar el inicio o recurrencia del cáncer, pues la aparición de tumores está ligada a la inflamación.

Un candidato ideal para probar el efecto de la aspirina es el cáncer colorrectal, pues está muy ligado a factores de riesgo modificables como el sobrepeso, el tabaquismo y el consumo de alcohol y dietas poco saludables.

De hecho, una revisión Cochrane de 2004 señaló que la aspirina podía reducir la recurrencia de adenomas esporádicos (lesiones precancerosas).

En Estados Unidos, el Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos (USPSTF, una referencia mundial en salud pública) recomendó su consumo en personas sanas para prevenir infartos cardíacos, cerebrales y cáncer colorrectal.

La hipótesis de su efecto beneficioso frente a tumores "se apoya en bases biológicas —inhibición de la vía COX e inflamación, implicadas en la carcinogénesis— y en estudios observacionales que sugerían menor incidencia de cáncer colorrectal en usuarios crónicos de aspirina".

Así lo apunta María José Safont, oncóloga del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

"Sin embargo, una plausibilidad biológica no siempre se traduce en un beneficio clínico claro y mantenido".

Y así lo ha mostrado esta macro-revisión Cochrane, realizada por investigadores del West China Hospital de Sichuan (China) y que acaba de publicarse.

Hemorragias extracraneales

Los autores han hecho una evaluación exhaustiva de los ensayos clínicos aleatorizados (que, se supone, ofrecen la mayor calidad científica) sobre el uso de aspirina como medida preventiva frente al cáncer colorrectal, el más diagnosticado en España y el tercero con más nuevos casos anuales en el mundo.

La conclusión: tomar una dosis pequeña de aspirina de forma diaria no influía en la incidencia del cáncer colorrectal en los siguientes 15 años.

Esta afirmación está respaldada por una certeza de carácter moderado, es decir, que se puede confiar en ella.

Tampoco parece haber diferencias en la mortalidad por cáncer colorrectal en el mismo periodo de tiempo, a pesar de que se observa un ligero incremento entre los 5 y los 10 años de seguimiento, pero esta conclusión tiene una baja certeza.

El uso de aspirina no influyó ni siquiera en la incidencia de adenomas colorrectales (lesiones precancerosas), apuntan los autores.

En el apartado de seguridad, la cosa cambia. Pese a que no parece haber diferencias en el número de eventos adversos graves de forma general, sí la hay —y con un alto grado de fiabilidad— en el mayor riesgo de hemorragias extracraneales graves.

Por otro lado, hay cierta certeza de que el consumo diario de aspirina incrementa, a su vez, el riesgo de infarto hemorrágico.

Los autores descartan una recomendación generalizada de la aspirina como método de prevención del cáncer, pero no así su efecto en poblaciones específicas.

"Es una revisión sólida que deja un mensaje claro: en población de riesgo medio, la aspirina no ha demostrado reducir de forma consistente el riesgo de cáncer colorrectal", valora la oncóloga María José Safont.

"En la práctica, refuerza que no debemos recomendar aspirina de forma generalizada con el único objetivo de prevenir el cáncer colorrectal".

La especialista señala que el fármaco no se ha llegado a recomendar de forma universal, pero "en algunos contextos se consideró su uso en determinados grupos, sobre todo por su beneficio cardiovascular potencial".

Sin embargo, hay otros usos que sí han mostrado su beneficio. "En adyuvancia [tras la intervención quirúrgica] y en algunos subtipos moleculares concretos de cáncer colorrectal, ciertos estudios aleatorizados sí han mostrado señales de beneficio".

Mientras que los usos generalizados del medicamento para prevenir enfermedades cardiovasculares y cáncer están siendo sometidos a una revisión (y, en ocasiones, posterior abandono), se están abriendo pasos aproximaciones más específicas.

Por ejemplo, el estudio ALASCCA, liderado por el Instituto Karolinska de Suecia, ha concluido que los pacientes de cáncer colorrectal que tomaron 160 mg de aspirina de forma diaria durante los tres años siguientes a su extirpación quirúrgica redujeron a la mitad su riesgo de recaída.

Este efecto protector se dio, no obstante, sólo en personas que tenían mutaciones en la vía de transmisión PI3K, que estimula el crecimiento del tumor. Esta mutación está presente en alrededor del 40% de los pacientes de cáncer de colon.

Por otro lado, investigaciones experimentales en ratones han observado que la aspirina previene la expansión (metástasis) de tumores de mama, colon y piel (melanoma) a otros órganos, pero esto debe confirmarse en ensayos en humanos.

La oncóloga María José Safont cree que la revisión Cochrane no zanja por completo la cuestión del uso preventivo de la aspirina pero "sí delimita claramente que no hay base para una estrategia preventiva universal en población de riesgo medio".

El futuro, continúa, "probablemente pasa por identificar mejor qué subgrupos pueden beneficiarse y avanzar hacia una prevención más personalizada, basada en el riesgo individual y en características moleculares".