Un hombre se vacuna de la gripe.

Un hombre se vacuna de la gripe.

Observatorio de la sanidad

La vacuna de la gripe solo protegió a la mitad de los inmunizados pero mantuvo su eficacia frente a la variante K

Un meta-análisis de estudios que abarca a 19 países europeos muestra un rango de eficacia de entre el 25% y el 45%.

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Las claves

La vacuna de la gripe esta temporada tuvo una eficacia entre el 25% y el 45%, evitando síntomas y enfermedad grave en menos de la mitad de los casos.

A pesar de temores iniciales, la vacuna mantuvo su eficacia frente a la variante K, el subclado H3N2 predominante, con una protección del 38% al 50%.

La protección fue mayor en menores de 18 años, alcanzando hasta el 72%, mientras que en adultos y mayores la eficacia fue similar o inferior a la media.

La cobertura de vacunación en España varía según la región y el grupo de edad, destacando Castilla y León y Galicia con más del 70% de mayores de 65 años vacunados.

La eficacia de la vacuna de la gripe esta temporada invernal se sitúa en un rango entre el 25% y el 45%, entre baja y moderada, según un análisis de nueve estudios europeos publicado en la revista epidemiológica Eurosurveillance.

Esto quiere decir que solo evitó el desarrollo de síntomas y enfermedad grave en menos de la mitad de los casos.

Sin embargo, los temores de que no protegiera frente a la variante K, un subclado del tipo A (H3N2) —uno de los tres tipos predominantes en la temporada invernal— que no estaba previsto en la composición de la vacuna, han sido disipados: aunque su protección no es óptima, no ha caído respecto a los últimos inviernos.

La temporada de virus invernales se adelantó varias semanas en el hemisferio norte, en concordancia con lo que había ocurrido en el hemisferio sur (cuyo invierno coincide con nuestro verano).

Esto provocó un aumento de casos tempranos: el umbral epidémico se alcanzó a principios de octubre, semanas antes de lo esperado, y a principios de diciembre la afluencia a urgencias ya estaba un 20% por encima de lo habitual.

La causante era la gripe K, que ya había causado estragos en países como Japón y Australia: presentaba siete mutaciones genéticas que la diferenciaban de otros subclados de H3N2.

Esta diferencia era suficiente para pasar desapercibida ante los sistemas inmunes de la mayoría de ciudadanos, por lo que tuvo vía libre para contagiar y extenderse por toda la población.

También hacía temer a los expertos que las vacunas no hicieran efecto.

La buena noticia es que no ha sido así. La mala, que la vacuna de la gripe sigue dejando mucho que desear en cuanto a eficacia respecto a otras vacunas.

Más eficaz en menores

El análisis, que incluye datos de hasta 19 países europeos tanto en entornos de atención primaria como hospitalarios, estima que la eficacia de la gripe A (que incluye los subtipos H1N1 y H3N2) sin distinguir por edades se sitúa entre el 25% y el 45%.

Cuando nos referimos a menores de 18 años, la protección aumenta a un rango de entre 42% y el 72%. En mayores de 65 años, es similar a la general.

Es la población de entre 18 y 64 años la que ha estado menos protegida por la vacuna: en los estudios realizados en atención primaria, se situaba entre el 26% y el 44%, pero en los realizados en el hospital estaba entre el 2% y el 29%.

Hay diferencias entre los dos tipos principales. H3N2 fue el predominante, con el 85% de los casos de gripe A registrados. La eficacia en adultos menores de 65 años osciló entre el 5% y el 35%, dependiendo del estudio analizado.

En niños fue notablemente mayor, del 51% al 82%, mientras que en personas mayores cayó al 26-33%.

Particularizando al subclado K, la eficacia en todas las edades osciló entre el 38% y el 50% en seis estudios, y el 21% en otro.

Las cifras son similares a las estimadas en estudios tempranos, realizados antes de que acabe el año, tanto a nivel europeo como en un solo país (Reino Unido), donde se establecía en torno al 52% para todas las edades.

Los autores del trabajo, epidemiólogos de varios países europeos (entre ellos, España), sostienen que esta eficacia "está en línea" o incluso "es ligeramente superior" a la eficacia mostrada por la vacuna en temporadas previas, lo que disipa los temores que había de (aún más) baja eficacia de la inmunización.

En cuanto a la gripe H1N1, predominante en años anteriores, el trabajo publicado en Eurosurveillance apunta que la protección de la vacuna alcanzó del 25% al 35% de las personas inmunizadas.

Sobre la gripe B, el tercer tipo que suele hacer acto de presencia en las temporadas de virus invernales, la incidencia ha sido tan baja que no es posible realizar estimaciones fiables.

Con todo, este tipo de gripe suele manifestarse más tarde en la temporada, una vez superada la ola post-navideña, entre finales de febrero y principios de marzo.

Aunque su eficacia no sea óptima, la vacuna que no protege es la que no se pone. Y, en esto, España tiene una cuenta pendiente: según datos del Gripómetro de la farmacéutica Sanofi, dos de cada tres personas mayores de 65 años se han vacunado esta temporada, pero solo lo ha hecho una de cada tres entre 60 y 64, que también forman parte del grupo de riesgo.

Además, la cobertura por comunidades autónomas es desigual. Castilla y León y Galicia superan el 70% en mayores de 65 años, mientras que Islas Canarias y Baleares se sitúan por debajo del 50% y Cataluña solo está ligeramente por encima.

Entre los niños y niñas de 6 a 59 meses (5 años), otro grupo de riesgo recientemente incluido, la cobertura a nivel nacional llega al 50%. Galicia, nuevamente, es la que mayor porcentaje de vacunados registra (67%), pero todas superan el 40% de inmunizados.