Los vagones de los trenes accidentados en Adamuz.

Los vagones de los trenes accidentados en Adamuz. Jorge Zapata EFE

Observatorio de la movilidad

Adif defiende que cumplió la normativa y que los defectos de nivelación de la vía de Adamuz estaban dentro de los límites

El gestor ferroviario responde a los últimos informes y defiende que actuó conforme a la normativa.

Adif asegura que las anomalías detectadas no exigían una actuación inmediata.

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Las claves

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Adif sostiene que las anomalías detectadas en la vía de Adamuz estaban dentro de los límites de seguridad y que se cumplió la normativa de mantenimiento.

El defecto de nivelación encontrado en octubre de 2025 era de 6,4 mm, lejos del umbral de 16 mm que exige intervención inmediata, aunque se mantuvo bajo seguimiento.

Las inspecciones previas al accidente mostraron que tanto la aceleración como la diferencia de planitud en la vía estaban dentro de los márgenes permitidos.

Adif reconoce que la rotura se produjo en una soldadura que unía carriles de distinta antigüedad, pero defiende que esta práctica es habitual y conforme a la normativa.

Adif defiende que las anomalías detectadas en la vía de Adamuz (Córdoba) antes del accidente donde murieron 46 personas estaban dentro de los límites de seguridad.

El gestor ferroviario sostiene que ninguno de los valores registrados obligaba a realizar una actuación inmediata y asegura que cumplió con la normativa de mantenimiento.

La compañía ha salido así al paso de las últimas informaciones sobre la investigación del accidente. En concreto, de las respuestas que los peritos judiciales han dado a las preguntas realizadas por la jueza del Juzgado de Instrucción número 2 de Montoro (Córdoba).

Uno de los principales puntos está en el defecto de nivelación detectado en octubre de 2025. La inspección encontró una desviación de 6,4 milímetros en el lugar donde meses después se produjo el descarrilamiento.

Adif reconoce que "existía esa anomalía", pero insiste en que estaba lejos del límite de seguridad.

La normativa establece un umbral de 16 milímetros para exigir una intervención inmediata. Por tanto, esos 6,4 milímetros obligaban a hacer un seguimiento, pero no a actuar en ese momento.

Ese control continuó en noviembre. Una nueva inspección dinámica registró una aceleración de 40,469 metros por segundo al cuadrado.

El límite que habría obligado a intervenir estaba por encima de 70. Para Adif, este segundo análisis confirmó que la anomalía seguía dentro de los márgenes permitidos.

La soldadura donde se produjo la rotura también estaba dentro de los límites, según ha explicado este viernes Ángel García de la Bandera, director general de Operaciones y Explotación de Adif.

La inspección había registrado una diferencia de planitud de 0,14 milímetros. El límite aplicable era de 0,15 milímetros. Los propios peritos señalan que ese valor se encontraba dentro del rango permitido y consideran que, por sí solo, no tenía por qué provocar el accidente.

El alto cargo ha explicado frente a la sala de control que todos los datos disponibles hasta ahora muestran que se cumplieron los procedimientos de seguridad.

Aun así, confirma que la investigación continúa y que todavía no se ha determinado la causa exacta del accidente.

Una de las cuestiones abiertas está precisamente en las soldaduras. Adif reconoce que "parece que sí hay una correlación con las soldaduras y las roturas, pero hasta ahí no podemos saber más”.

La compañía también ha confirmado que, tal y como adelantó este periódico, la rotura se produjo en una soldadura que unía dos carriles de diferente antigüedad. Uno de ellos era de 1989. Sin embargo, Adif sostiene que unir carriles de distintos años "no es algo novedoso ni extraño", asegurando que es una práctica habitual y permitida por la normativa.

Aseguran que los procedimientos tienen en cuenta aspectos como la dureza de los materiales y que las inspecciones realizadas en ellas antes del accidente no detectaron ningún fallo que afectara a la seguridad.

Adif insiste así en que había anomalías, pero los valores estaban dentro de los límites establecidos. La compañía defiende que actuó conforme a la normativa y mantiene que ahora corresponde a la investigación determinar qué provocó finalmente la rotura.