Imagen de archivo de un avión.

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Observatorio de la movilidad

La industria aérea fracasa en el desarrollo del combustible sostenible: ni con la crisis del petróleo acelera su producción

La IATA prevé que este año la producción de SAF sólo alcance el 0,8% del uso en el sector.

Más información: El sector de la aviación alerta: habrá retrasos en entregas de aviones hasta 2031 y caerá el ritmo de producción de SAF

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Las claves

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La producción mundial de combustible sostenible para aviación (SAF) solo cubrirá el 0,8% del consumo en 2026, pese a la crisis del petróleo.

La IATA critica la falta de incentivos y políticas eficaces para impulsar el desarrollo del SAF y advierte sobre la escasa inversión en nuevas refinerías.

El elevado precio del SAF, que puede ser hasta cinco veces superior al del combustible fósil, es uno de los principales obstáculos para su adopción.

Los objetivos de producción de e-SAF fijados por la UE y Reino Unido son considerados irreales por la IATA, dada la limitada capacidad de producción actual.

En todas las crisis surgen nuevas oportunidades. A la industria aérea se le ha presentado una con el precio del petróleo por las nubes por el conflicto de Oriente Medio. Hablamos del desarrollo del combustible de aviación sostenible (SAF), al que se considera el futuro de la aviación porque reduce hasta un 80% las emisiones netas de CO2.

Algo que la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) en España advirtió hace dos meses, cuando la situación ya era complicada para algunas aerolíneas aplicando recargos en los billetes por la subida del jet fuel.

“Esperamos que esta situación sea el toque de atención definitivo para que se escale la producción de SAF en España y no estar sometidos a la alta volatilidad del crudo”, dijo su presidente, Javier Gándara.

Sin embargo, no parece que la industria en España ni en Europa ni en el mundo esté aprovechando la coyuntura.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) prevé que la producción mundial de SAF alcance alrededor de 2,4 millones de toneladas en 2026, lo que supone sólo el 0,8% del uso de combustible de aviación, con un coste para las aerolíneas de 4.300 millones de dólares (3.726 millones de euros).

Eso quiere decir que, cinco años después de que la industria se comprometiera a alcanzar las emisiones netas cero para 2050, la producción de SAF sólo representará el 0,8 % del consumo de combustible de las aerolíneas este año.

Algo que la asociación que representa a 350 aerolíneas en el mundo califica de “decepcionante”. Considera que la actual crisis energética debería añadir aún más urgencia al desarrollo de energías renovables.

Y más teniendo en cuenta que la previsión de beneficios de las aerolíneas a nivel mundial se ha recortado a la mitad por el alza en el precio del petróleo. Pero ese desarrollo del SAF no se está dando.

“Aún no hemos visto que ni la crisis energética, ni la necesidad de desarrollar la independencia energética y la creación de empleo, ni la urgencia de mitigar el cambio climático se materialicen en los incentivos necesarios para crear un mercado viable de SAF”, señala Willie Walsh, director general de la IATA.

El camino para cubrir el 65% de las necesidades en 2050 es para la IATA cada vez más difícil debido a políticas gubernamentales “ineficaces” y la “falta de interés de las compañías petroleras”.

A eso hay que añadir que, actualmente, el gran problema del SAF es que sus precios duplican los del combustible fósil para aviación y, en algunos casos, llegan a quintuplicar los de los mercados regulados.

Objetivos irreales

De hecho, la asociación internacional carga contra la UE y Reino Unido por haber establecido como objetivo una producción de e-SAF (un tipo específico de SAF sintético producido a partir de hidrógeno verde y CO₂ capturado) de aproximadamente 0,6 millones de toneladas para 2030.

Sin embargo, la capacidad de producción global, tanto operativa como en construcción, se sitúa en torno a los 0,02 millones de toneladas, con una única planta de producción en funcionamiento.

La IATA calcula que se necesitarían aproximadamente 20 refinerías a escala comercial para alcanzar el volumen requerido.

Además, no se han tomado nuevas decisiones de inversión definitivas para instalaciones de e-SAF durante el último año.

“Los objetivos de e-SAF para 2030 fijados por el Reino Unido y la UE son totalmente irreales y ajenos a la realidad. Imponer mandatos antes de que la producción esté operativa es una estrategia temeraria para la creación de un mercado energético. Esta estrategia sólo conseguirá aumentar los precios”, según Marie Owens Thomsen, vicepresidenta sénior de Sostenibilidad y economista jefe de la IATA.

En este escenario tan decepcionante, la IATA propone ampliar el suministro de energía renovable para respaldar la producción de combustibles fósiles y garantizar el acceso abierto a la infraestructura de combustible, incluidos los oleoductos, el almacenamiento y los sistemas de combustible de los aeropuertos.

También pide reforzar el apoyo político mediante una secuenciación eficaz de los incentivos a la producción, y crear un mercado global de combustibles de aviación sostenibles.