Imagen de archivo de dos trenes de Renfe e Iryo en la estación de Santa Justa, en Sevilla.

Imagen de archivo de dos trenes de Renfe e Iryo en la estación de Santa Justa, en Sevilla.

Observatorio de la movilidad

Renfe negoció con Iryo durante un año y medio para alquilarle sus talleres y rompió las reuniones en febrero

Una resolución de la CNMC obliga al operador público a ceder sus instalaciones, pero ha recurrido a la Audiencia Nacional.

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Las claves

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Renfe negoció durante 18 meses con Iryo el alquiler de sus talleres para mantenimiento pesado, pero rompió las conversaciones en febrero sin acuerdo.

La CNMC resolvió que Renfe debía abrir sus talleres a otros operadores, pero Renfe rechazó la orden y ha recurrido a la Audiencia Nacional.

Renfe argumenta que ceder talleres a Iryo podría suponer la pérdida de hasta 1,2 millones de plazas y un impacto económico anual superior a 60 millones de euros.

Iryo, ante la negativa, se ve obligada a enviar sus trenes a Roma para mantenimiento, lo que implica altos costes y posibles reducciones en frecuencias y plazas en España.

Nueva guerra en el sector ferroviario. Renfe rechaza ceder sus talleres al operador privado Iryo como indica una resolución de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y ya ha recurrido a la Audiencia Nacional. Todo ello a pesar de haber negociado con el operador privado previamente.

Negociaciones que duraron 18 meses y en las que tanto Renfe como Iryo hablaron del alquiler de los talleres de la empresa española para que Iryo llevase a cabo el mantenimiento pesado de sus trenes.

De hecho, Renfe Mantenimiento envió una oferta para el acceso al taller de La Sagra, firmada por su director general, en julio de 2025, y en diciembre del mismo año el acuerdo quedó pendiente de firma.

Pero dos meses después, Renfe decidió romper las negociaciones y se levantó de la mesa sin dar explicaciones, según fuentes de Iryo, compañía participada por Ferrovie dello Stato, Air Nostrum y Globalvia.

Según la CNMC, el 19 de febrero el operador comunicó que no era posible “asumir la ejecución de las actividades de mantenimiento” y alegó que debido a determinadas circunstancias que se habían producido en el material rodante, la capacidad de sus instalaciones tenía una “presión adicional”.

Ante esta situación y con los contactos rotos, Iryo acudió a la CNMC, que emitió a finales de marzo una resolución en la que obligaba al operador público español a abrir sus talleres para el mantenimiento de los trenes al resto de competidores.

Pero Renfe la rechaza. Por eso ha acudido a la Audiencia Nacional. Asegura que también dio sus explicaciones a Iryo. “Se consideró que era prioritario atender las necesidades de mantenimiento de Renfe”, señalan fuentes de Renfe a este periódico.

Además, han alegado que ceder sus talleres a Iryo podría provocar la pérdida de hasta 1,2 millones de plazas del operador español.

En concreto, estiman que se reducirán los trenes en circulación y provocará ajustes operativos, con especial impacto en la alta velocidad Madrid-Barcelona (por la menor disponibilidad de los trenes S103).

También afectará al Eje Atlántico, Huelva y País Vasco (trenes S120 y S121); y en los servicios Avant, especialmente entre Valladolid-Madrid, el de mayor volumen de España", alerta.

Además, teme que cause un impacto económico estimado en más de 60 millones de euros anuales, por la caída de ingresos y los desajustes operativos derivados de la reducción de la oferta de trenes.

Impacto en Iryo

Desde Iryo la sorpresa es máxima. No entienden cómo después de 18 meses Renfe no hubiera previsto dicha pérdida de frecuencias o plazas.

Romper un año y medio después las negociaciones deja a Iryo en una situación delicada puesto que el mantenimiento pesado se realiza cuando los trenes llegan a un determinado kilometraje y a corto plazo su flota lo necesitará.

La alternativa que tienen es que tendrían que trasladar sus trenes a sus talleres en Roma. Eso supondría retirar cada tren de circulación durante cerca de dos meses entre desplazamientos y trabajos técnicos, según fuentes de la compañía ferroviaria.

El coste de esta operación es de 17 millones. A eso hay que sumar que también tendrían que reducir plazas y frecuencias en el mercado español, aunque no han cuantificado el impacto.

Además, desde Iryo defienden que el espacio requerido en las bases de mantenimiento reclamadas (Valladolid y La Sagra) sólo es un 7% de la capacidad total de los talleres de la empresa pública

Pero Renfe argumenta que no tienen “obligación legal de realizar mantenimiento pesado e Iryo podría construir sus talleres”. También recuerdan que Trenitalia ha anunciado que construirá un taller en Francia.

En toda esta polémica, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, no ha perdido la ocasión para atacar en redes sociales a sus rivales.

“Iryo y Ouigo han dejado pasar tres años sin resolver su mantenimiento pesado en la confianza de que ya la CNMC se lo arreglaba a costa de Renfe”, dijo en X. Algo que considera como “canibalizar a la empresa nacional para beneficiar a sus competidores”.

No es la primera vez que el presidente ataca a Iryo. Junto al ministro de Transportes, Óscar Puente, culparon al operador de ser los culpables de uno de los grandes caos ferroviarios ocurrido en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla hace justo un año.

Así las cosas, ahora hay que esperar a que la Audiencia Nacional resuelva el recurso en este nuevo culebrón ferroviario en el que Renfe vuelve a ser protagonista.

Y lo hace en un momento en el que el operador público pierde cuota. En 2024, su cuota media era del 72%. Por lo que Ouigo e Iryo sólo le habían quitado un 28%.

Actualmente, la cuota de Renfe es del 62% en todos los corredores, salvo en el Madrid-Valencia (51%) y en el Madrid-Barcelona (56%), según los últimos datos de la CNMC.