Avión de Spirit.

Avión de Spirit. Zhang Fengguo Europa Press

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La crisis del petróleo ahoga a aerolíneas y aeropuertos: la caída de Spirit vaticina más quiebras y cancelaciones

El Gobierno británico permitirá temporalmente a las aerolíneas eliminar y reorganizar vuelos con antelación.

Más información: Se disparan las aerolíneas que aplican recargos en los billetes y el miedo a la escasez de combustible

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Las claves

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La crisis del petróleo, agravada por el conflicto en Oriente Próximo, dispara los precios del combustible y afecta gravemente al sector aéreo.

La aerolínea estadounidense Spirit se ha declarado en quiebra, convirtiéndose en la primera gran víctima del alza de precios y la escasez de queroseno.

Expertos y directivos temen nuevas quiebras, cancelaciones masivas de vuelos y una reducción del tráfico aéreo este verano, especialmente en Europa.

España, menos dependiente del crudo de Oriente Medio, está mejor posicionada ante la escasez, pero tampoco se libra de subidas de precios y riesgos de estancamiento en el tráfico aéreo.

La crisis del petróleo derivada del conflicto en Oriente Próximo afecta cada vez más al sector aéreo y dibuja un verano complicado para aerolíneas, aeropuertos y pasajeros con precios disparados, cancelaciones de vuelos y compañías muy al límite.

En concreto, hace unos días la aerolínea estadounidense Spirit, pionera en el modelo de bajas tarifas y famosa por sus aviones amarillos, se declaró formalmente en quiebra.

Con ello se ha convertido en la primera aerolínea damnificada por el conflicto bélico. Si bien es cierto, su situación ya era complicada desde hace tiempo. Llevaban años intentando fusionarse con JetBlue para evitar la desaparición sin conseguirlo.

“El alza del precio del combustible por el cierre del Estrecho de Ormuz ha sido sólo la gota que ha colmado el vaso”, señala a este periódico el analista aéreo Miguel Sánchez.

En este contexto, preocupa que haya más aerolíneas que puedan correr la misma suerte, especialmente si ya se encuentran en una situación delicada, como le pasaba a Spirit.

Algunos como el CEO del Grupo Ryanair, Michael O’Leary, lo tienen claro: habrá más quiebras.

“Si el petróleo se mantiene en estos niveles, en octubre o noviembre dos o tres aerolíneas europeas podrían quebrar”, declaró hace unos días el controvertido directivo al diario italiano Il Sole 24 Ore.

Entre ellas citó a Wizz Air y AirBaltic. No es la primera vez que este empresario, reconocido como gurú del sector, vaticina la quiebra de otros competidores. Ya lo hizo con Norwegian hace años.

Sin embargo, otras voces del sector no lo ven tan probable.

El analista aéreo cree que en Europa es algo “más difícil” que ocurra ya que “las aerolíneas low cost y ultra low cost tienen un nicho de mercado mucho mayor que en EEUU, donde las aerolíneas legacy aún tienen una amplísima mayoría de cuotas de mercado”.

Lo que sí predice que veremos son descensos del tráfico y cierre de muchas rutas tras el verano.

Airbus A350-900 de Lufthansa.

Airbus A350-900 de Lufthansa. Europa Press

Muy en línea con lo que ocurre ahora. Un ejemplo de ello son los 20.000 vuelos cancelados por el grupo Lufthansa hasta finales de octubre tras el cierre de su aerolínea de corto radio Lufthansa CityLine.

Pero no es la única. Turkish Airlines, Transavia (la aerolínea de bajo coste de Air France), la escandinava SAS o Volotea han cancelado o cancelarán vuelos por el aumento del precio del combustible de aviación, un producto que ha duplicado su precio desde el estallido del conflicto en Irán.

A esto hay que sumar que aerolíneas como Air France, Volotea, Air Asia, Qantas y Air India aplican recargos en sus vuelos. Política que recientemente han adoptado también las japonesas All Nippon Airways y Japan Airlines.

Todo ello dibuja un futuro complicado. “Será un verano con precios de los billetes por las nubes, habrá una pausa en el crecimiento del tráfico aéreo y muchas familias que seguramente opten por evitar el avión para irse de vacaciones”, señala a este periódico el analista aéreo Miguel Sánchez.

Aeropuertos

El otro gran temor está en los aeropuertos, donde una posible falta de combustible ha encendido las alertas.

La asociación Airports Council International Europe (ACI Europe) advirtió hace semanas a la Unión Europea que se aproxima el agotamiento de las reservas de combustible en los aeropuertos del Viejo Continente.

Italia también dio la voz de alarma: comenzó hace unas semanas a racionalizar el combustible en los aeropuertos de Milán Linate, Bolonia, Treviso y Venecia.

Y el Gobierno británico permitirá temporalmente a las aerolíneas cancelar y reorganizar vuelos con antelación sin perder sus derechos de despegue y aterrizaje (slots), ante el riesgo de escasez de combustible.

La medida, anunciada este domingo, busca dar flexibilidad a las compañías para planificar la temporada alta de verano y evitar cancelaciones de última hora.

De momento no tienen problema de combustible en Reino Unido, pero es cierto, que el país está muy expuesto. Importa alrededor del 65% del queroseno que consume, gran parte desde Oriente Medio.

Todo lo contrario que en España. Tanto Aena como la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) llevan semanas tranquilizando y negando el desabastecimiento.

La importación de crudo del Golfo a España es del 11%, mientras que más del 80% del combustible de aviación que se carga en los aeropuertos españoles se refina en el Estado español.

Por lo que, de momento, nuestro país está en una posición de privilegio. Pero todo dependerá de cuánto se dilate el conflicto en el tiempo.

Esta situación de privilegio no indica que en España nos vayamos a librar de “un enorme incremento de precios, reducción de márgenes para la aerolínea y seguramente un posible estancamiento del tráfico en muchos aeropuertos y con muchas aerolíneas”, avanza el experto.