Obras en un tramo español del Corredor Mediterráneo. EE

Obras en un tramo español del Corredor Mediterráneo. EE

Observatorio de la movilidad

Bruselas alerta de que Francia lastra el desarrollo ferroviario de los corredores Mediterráneo y Atlántico

La Comisión Europea afea que nuestro país está lejos de cumplir con los objetivos de instalación del sistema ETCS.

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Las claves

La Comisión Europea alerta de que Francia ralentiza el desarrollo de los corredores ferroviarios Mediterráneo y Atlántico por no implantar el sistema ETCS.

La falta de ETCS en Francia genera un cuello de botella y obliga a usar sistemas alternativos, lo que incrementa costes y dificulta la interoperabilidad de trenes entre España y Europa.

España solo planea equipar el 46% de su red ferroviaria básica con ETCS en 2030, lejos del 100% requerido por la UE, lo que limita su capacidad de exigir mayores avances a sus socios.

Los retrasos en Francia y Alemania impiden que la Península Ibérica se beneficie de un corredor ferroviario continuo e interoperable hacia el norte y centro de Europa.

Francia amenaza la continuidad del Corredor Mediterráneo y las inversiones españolas en ETCS. La Comisión Europea ha alertado de que la falta de implantación de este sistema ferroviario por parte del país vecino supone un cuello de botella.

En un informe, el organismo europeo evalúa los objetivos de la red TEN‑T (la infraestructura multimodal de la UE) y la implantación del ETCS, un componente de protección automática de trenes del sistema ERTMS, diseñado para estandarizar la señalización y control de velocidad en los ferrocarriles europeos.

Una de sus principales conclusiones es que de cara a 2030, será posible viajar con ETCS desde el sur de España hasta Perpiñán a través del Corredor Mediterráneo, pero que el avance hacia el interior de Francia seguirá limitado por la falta de este sistema en el lado francés.

Para 2035–2040, el documento prevé que España forme parte de un corredor continuo con Italia vía Francia, pero aquí vuelve a alertar de que el cuello de botella estará principalmente en la parte francesa.

En concreto, los franceses prevén tener implantado este sistema desde Schiphol (Ámsterdam) hasta Lille (Francia) y los accesos de París, pero el nodo de la capital no lo tendrá, lo que rompe la continuidad hacia el sur y el oeste.

Es decir, aunque España dote de ETCS sus tramos del Atlántico y Mediterráneo, los trenes no podrán cruzar Francia usando solo ERTMS, obligando a mantener sistemas clase B, cambio de locomotora o equipos multitensión/multisistema, con los costes y complejidad que eso implica.

Para tráficos clave españoles (automóvil, agroalimentario, contenedores), la falta de continuidad de ETCS en Francia reduce la ventaja del ferrocarril frente a la carretera en tiempo, fiabilidad y costes, precisamente en los corredores donde la UE pretende transferir carga de la carretera al tren.​

Pero Francia no es el único lastre. En menor medida, los retrasos de implantación de Alemania también dificultan la conexión con el centro de Europa a través del corredor Atlántico.

Como consecuencia de ello, la Península no podrá beneficiarse de un flujo continuo de trenes interoperables hacia Benelux, Escandinavia, Polonia o los Balcanes mientras Alemania siga siendo un tramo mixto y fragmentado.

Cabe recordar que el objetivo del TEN‑T es una red básica interoperable, donde un tren pueda ir de la Península a Europa central con un único sistema.

El documento subraya que los retrasos y la fragmentación de despliegue “rompen” esa lógica y mantienen costes altos de ingeniería, pruebas y explotación.​

Despliegue en España

El problema es que España poco puede reclamar más inversiones a sus vecinos. El bajo nivel de despliegue planificado por nuestro país limita su autoridad a la hora de pedir más ambición a sus socios.

Por ello, en su informe la Comisión Europea también afea que España esté lejos de cumplir con los objetivos TEN‑T, la infraestructura multimodal de la UE (ferrocarril, carreteras, puertos, aeropuertos) que busca conectar pasajeros y mercancías de forma más eficiente y segura.

En concreto, España sólo prevé equipar con el sistema ETCS el 46% de su red básica en 2030, el 12% de su red básica ampliada en 2040 y el 40% de su red global en 2050, por debajo del 100% exigido.​

Y como es lógico, Europa quiere que los principales corredores intermodales estén equipados con el mismo sistema que atañe al nodo ferroviario.

Mapa del futuro Corredor del Mediterráneo.

Mapa del futuro Corredor del Mediterráneo.

España cuenta con dos corredores dentro de los nueve que tiene la Red Básica de la TEN-T, diseñados para completarse en 2030. Estos dos son los citados anteriormente: el corredor del Mediterráneo y el del Atlántico.

De hecho, en el documento queda reflejado que el plan español privilegia tramos del Atlántico y del Mediterráneo y algunos enlaces internacionales, pero deja sin planificación ETCS/ERTMS la mayor parte de la red que discurre por el país.

En la visión de conjunto 2030, se indica que habrá continuidad con ETCS entre Portugal y España (Lisboa–Madrid) y que España dispondrá de un eje Atlántico y otro Mediterráneo con un grado relevante de equipamiento, pero aún lejos del 100%.​

En concreto, para 2030 el plan español prevé que 4.573 km de la red core (9.878 km) tengan ETCS (46%).

A nivel general en Europa, sólo el 54% de la red TEN‑T existente alcanzaría los objetivos en plazo. Un 30% no tiene planes de despliegue ETCS y un 16% tiene planes, pero con fechas posteriores a los plazos.