Antonio Giménez de Córdoba y Daniel Calleja, socios fundadores de Langre Tech.

Antonio Giménez de Córdoba y Daniel Calleja, socios fundadores de Langre Tech.

Fondos de inversión

El fondo Langre (Merus Capital) se ofrece como el socio financiero para los próximos "líderes españoles" en tecnología

Antonio Giménez de Córdoba y Daniel Calleja se conocieron en Alantra y ahora traen a nuestro país el 'growth equity'.

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Las claves

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Langre Tech lanza un fondo de 50 millones de euros, respaldado por Merus Capital, para impulsar líderes españoles en tecnología.

El fondo invertirá en empresas tecnológicas privadas españolas con ebitdas positivos entre 500.000 y 1,5 millones de euros.

Busca alcanzar una TIR neta del 20%-25% mediante la inversión en ocho a doce compañías de base tecnológica.

Los fundadores quieren posicionarse como socio financiero clave, apoyando a empresas digitales y tradicionales con alto componente tecnológico.

El fondo Langre Tech arranca la construcción de "líderes nacionales" en el sector tecnológico español con el apoyo técnico y financiero de Merus Capital, la gestora de activos alternativos spin off de CIMD Intermoney.

Los socios fundadores de Langre Tech, Antonio Giménez de Córdoba y Daniel Calleja, han montado un fondo (Langre Tech Growth Fund I) que aspira a levantar 50 millones de euros y que tendrá una vida de diez años, prorrogables por dos más, hasta los doce.

En conversación con EL ESPAÑOL-Invertia, los dos socios cofundadores de Langre Tech afirman que el vehículo podría llegar a dar una TIR neta de entre el 20% y el 25% con una cartera conformada por entre ocho y doce participadas.

El primer cierre, que abarcará, aproximadamente, la mitad del fondo, tendrá lugar previsiblemente antes del verano. A la par que su primera operación.

El equipo de Merus (Íñigo Bilbao, Pablo Goizueta y Constantino Sotelo) ha comprometido una pequeña parte del capital del fondo. Además, tirarán de su extensa red de contactos para ayudar a Langre Tech con el fundraising, y puntualmente ambos equipos compartirán análisis sectorial. No en vano, están bajo su paraguas y comparten sede.

La intención de Langre es moverse en el espacio intermedio entre el private equity y el venture capital, en compañías privadas españolas de base tecnológica y con ebitdas positivos de entre 500.000 y 1,5 millones de euros, aunque también pueden tocar ebitdas de hasta 3 millones de euros.

Giménez de Córdoba y Calleja definen a este tipo de empresas como de menor riesgo y más líquidas. Con su incursión, las empresas invertidas deberían llegar a ebitdas de 5 a 7 millones de euros, cota a partir de la cual el universo de potenciales compradores es mucho mayor.

Tecnología, anticrisis

"La tecnología es algo muy resistente a las crisis económicas. Y España tiene mucho talento tecnológico y compañías con ganas de internacionalización", explican sus socios, conscientes de que el nicho del growth equity en España "no está suficientemente atendido por el inversor institucional".

Una vez arrancado el fondo, crearán plataformas y verticales sobre ciertas temáticas clave a partir de las participadas en cartera. "Los negocios digitales se integran mejor". Hablamos de sectores con empresas nativas digitales donde la tecnología está en la base del proceso como ventaja competitiva, tales como software, comercio electrónico, marketplaces o clasificados.

"Pero también miraremos compañías algo más tradicionales u offline, donde el componente digital las haga crecer", puntualizan.

Como destaca Giménez de Córdoba, "queremos ser el socio financiero de referencia para construir esos líderes nacionales en el sector tecnológico".

Y apuntala Calleja: "Pretendemos apoyar a los equipos gestores con participaciones mayoritarias o minoritarias, pero relevantes. Aunque no necesariamente con opción de control" en el segundo supuesto.

Para ello, pondrán el capital necesario; toda su experiencia en firmas de inversión de primera fila como Seaya, Citi, SellerX o Alantra, donde se conocieron, así como sus vivencias en plazas internacionales como Londres o Madrid, desde donde quieren establecer un pequeño Silicon Valley.