Javier Marín, consejero delegado de Singular Bank.

Javier Marín, consejero delegado de Singular Bank. SB

Fondos de inversión

ING y Abanca tantean la compra de Singular Bank a Warburg Pincus

Las muestras de interés por el banco privado que dirige Javier Marín aún son informales.

Más información: Abante formaliza la integración de atl Capital con la mira puesta en gestionar 50.000 millones de euros en 2030

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Las claves

ING y Abanca han mostrado interés en adquirir Singular Bank, actualmente controlado en un 90% por el fondo estadounidense Warburg Pincus.

Singular Bank gestiona 17.400 millones de euros tras integrar UBS WM en España y logró beneficios netos recurrentes de 5,6 millones de euros en 2025.

El banco planea invertir hasta 20 millones de euros para relanzar su plataforma Self Bank y busca dar entrada a nuevos inversores, manteniendo a Marín como CEO.

Singular mantiene una disputa judicial con UBS tras el rescate de Credit Suisse, pendiente de resolución en varios arbitrajes internacionales.

Singular Bank, el banco privado que controla el capital riesgo norteamericano Warburg Pincus y que dirige Javier Marín, gana enteros para convertirse en una de las operaciones corporativas de relevancia en la banca española para este 2026.

Varias entidades, entre ellas ING y Abanca, han entablado conversaciones informales con el fondo estadounidense para la posible adquisición de Singular. El banco está participado en un 90% por Warburg, Marín tiene un 5% y el otro 5% está repartido entre ejecutivos, banqueros y empleados de la entidad.

Las dos firmas están muy interesadas en crecer en el segmento de la inversión y la gestión de altos patrimonios y ya han dado pasos orgánicos e inorgánicos en esta dirección. Aunque desde Singular Bank niegan conversaciones tanto suyas como de Warburg Pincus con las dos entidades referidas.

Singular gestiona casi 17.400 millones de euros en recursos de clientes tras la integración de UBS WM en España y después de haber crecido en unos 2.500 millones el año pasado.

Además, como adelantó este periódico, el banco ha entrado en beneficios por primera vez desde que Marín y Warburg compraron el antiguo Self Bank en 2019. En 2025, ha logrado un beneficio neto recurrente de 5,6 millones de euros que, descontada la amortización de los fondos de comercio, se sitúa en 1,7 millones.

En paralelo, el grupo planea invertir entre 15 y 20 millones de euros los dos próximos años para relanzar su plataforma de inversión minorista, que sigue siendo Self Bank.

Por otro lado, y como publicó Expansión, Marín estaría negociando la entrada de inversores para dar salida a Warburg. Más concretamente, estaría en conversaciones avanzadas con un banco latinoamericano y varios family offices.

Fuentes del mercado apuntan a que la intención original de Warburg y Marín es ampliar capital, que el fondo norteamericano se quede como accionista minoritario, que Marín prosiga como CEO del banco y que Singular Bank mantenga su razón social y su marca como entidad independiente de banca privada.

Pero el fondo de capital riesgo, que ya atisba una posible fase de desinversión en Singular tras siete años en su capital y más de un lustro de pérdidas, ha recibido bastantes muestras de interés informales los últimos meses, entre las cuales ING y Abanca han sido las más persistentes.

Incluso, fuentes financieras señalan que Warburg también ha sondeado proactivamente el mercado con algunas otras entidades.

A priori, ING partiría de una mejor posición para convertir su interés en una oferta formal y negociar en exclusividad con Warburg. Casi todas las fuentes consultadas coinciden en que su encaje con Singular sería mejor, al dotarle de volumen, clientes con un perfil más elevado, una red de oficinas moderada en las principales capitales de provincia españolas, y al proporcionarle una gestora de activos regulada a nivel local con la que vehiculizar las inversiones de los clientes.

ING y Abanca

ING ha puesto toda la carne en el asador para ser un jugador clave de la banca privada en 2026. Después del verano abrirá una flagship en Madrid, en la antigua sede de Banco Madrid en Colón, y ha nombrado a Pablo Porres como director de Banca Privada y ha fichado al ex de Deutsche Bank Fernando Candau como director comercial del segmento.

Ya desde su cuartel general en Ámsterdam avanzaron que el banco naranja planea doblar su negocio global de inversión en cinco años, situando a nuestro país como mercado prioritario.

Desde ING señalan que "nuestra responsabilidad como banco es estar atentos a las oportunidades que pueden surgir en aquellos países en los que queremos seguir creciendo como es España". Y añaden que "ahora mismo seguimos trabajando para que nuestros clientes nos sigan eligiendo y por seguir creciendo de forma orgánica".

Por su parte, desde 2018 Abanca ha integrado numerosas entidades tanto en España como en Portugal. Entre ellas, Deutsche Bank PCB Portugal, Caixa Geral, Bankoa, Novo Banco España, Targobank España o EuroBic Portugal.

También tiene un acuerdo con Edmond de Rothschild para llevar el dinero de sus grandes clientes a Luxemburgo en caso de ser necesario por diversificación.

El año pasado, hizo una apuesta firme por su negocio de grandes fortunas al incorporar a José María Ferrer (ex Renta 4) y Borja Alonso del Cid (ex Crescenta) de cara a captar clientes por encima de los tres millones de euros. Ambos reportan a Javier Rivero, responsable de Banca Privada en Abanca.

Poco después, este equipo sumó a la experimentada banquera María Porta, ex de firmas como Saranac, UBS, Barclays o Santander PB, y consejera de Palladium y Creel, García-Cuéllar, Aiza y Enríquez. Desde Abanca no comentan sobre ninguna operación corporativa.

Pugna judicial con UBS

Singular Bank mantiene una pugna judicial con UBS por vulnerar la cláusula de no competencia por tres años a raíz del rescate de Credit Suisse. El banco suizo ya ha cerrado la integración de su máximo rival helvético y ha vuelto a la actividad de banca privada en España.

Singular le ganó un primer arbitraje en Fráncfort a UBS por este motivo, y aún tienen pendiente de resolución dos arbitrajes más.

Uno que dictaminará la penalización a abonar por parte de UBS y otro que determinará -y compensará, si así procede- si UBS entorpeció el traspaso tecnológico al banco de Marín.