VALOR AÑADIDO | El gran negocio de las rebajas: quién gana y quién pierde.

Consumo

Las rebajas ya no son lo que eran: los descuentos permanentes bombardean a los consumidores y ahogan al pequeño comercio

La liberalización de 2012 acabó con los periodos de ofertas obligatorios.

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Las claves

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La liberalización de las rebajas en 2012 permitió a los comercios fijar libremente los periodos y duración de los descuentos.

El aumento de promociones permanentes como Black Friday, Días sin IVA y ofertas flash ha cambiado el comportamiento de los consumidores.

El pequeño comercio se ve perjudicado por la competencia constante de descuentos, ya que sus márgenes son menores y les cuesta igualar las ofertas.

La OCU detectó que el 99% de las ofertas de Black Friday no eran reales, ya que los descuentos se calculan sobre precios de referencia poco transparentes.

Comercios y consumidores se encuentran inmersos en plena campaña de rebajas de verano. Sin embargo, este periodo -que corresponde a una de las dos principales y tradicionales temporadas de descuentos- ha dejado de ser una excepción para el público.

Las promociones hace tiempo que no se limitan a las temporadas de rebajas de invierno y verano. Los ejemplos son claros y la lista larga: Black Friday, Single Days, Días sin IVA, mid season sales, ofertas flash o compras privadas.

Todas ellas serían impensables hace poco más de una década. Antes de 2012 los periodos de rebajas estaban limitados por ley a los dos tradicionales: invierno, tras las Navidades, y verano.

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En dicho año, el Real Decreto-Ley 20/2012 trajo lo que se conoció como la liberalización de las rebajas. La norma acabó con los periodos obligatorios de rebajas y los comercios pasaron a tener total libertad para fijar en el calendario las temporadas de descuentos.

También empezaron a poder determinar cuánto querían que durasen los descuentos y se acabó con el tope a las promociones.

Esta liberalización fue el punto de inflexión para llegar la realidad actual. La medida se instauró con el objetivo de incentivar las ventas en los periodos más flojos para el comercio, pero también para adaptarse a los nuevos ritmos de la industria, al fast fashion y a una sociedad cada vez más consumista.

14 años después no todo el sector comercial mira con tan buenos ojos a estas rebajas permanentes. El pequeño comercio es el gran perjudicado de que los usuarios se hayan acostumbrado a tener descuentos casi porque sí.

Estas empresas, desligadas de grandes cadenas, cuentan con menores márgenes de beneficio, por lo que es más difícil -y costoso- aplicar ofertas a sus productos.

Los consumidores también hemos sufrido las consecuencias de este bombardeo de descuentos. Que veamos las ofertas no significa que estas sean tan reales como parecen.

De hecho, la OCU analizó las promociones de las campañas de Black Friday de 2022 y 2023 y concluyó que el 99% de las ofertas no eran reales. Esto no significa que los artículos rebajados no contaran con descuentos, sino que el porcentaje de promoción marcado no era totalmente real.

El motivo es que la variación debe estar siempre calculada respecto al menor precio al que haya estado fijado el artículo en los últimos 30 días. Es decir, no vale cualquier referencia y algunos comercios calculan el descuento sobre la cifra que más les conviene.