Empleados de Gaitame.com trabajan frente a monitores que muestran el tipo de cambio actual del yen.

Empleados de Gaitame.com trabajan frente a monitores que muestran el tipo de cambio actual del yen. Reuters

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Los mercados, en vilo por los rumores de una intervención conjunta de la Fed y el Banco de Japón para salvar el yen

El dólar se deprecia frente al resto de principales divisas del mundo. La moneda estadounidense ha alcanzado su nivel más bajo en cuatro meses.

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Las claves

El yen registró un brusco repunte tras rumores de una posible intervención conjunta de la Fed y el Banco de Japón para frenar su depreciación.

La expectativa de una acción coordinada desató una venta masiva de dólares y llevó al billete verde a mínimos de cuatro meses frente a grandes divisas.

El Gobierno japonés ha elevado el tono y advierte que tomará "las medidas necesarias" ante movimientos especulativos, manteniendo una estrecha coordinación con Estados Unidos.

Una intervención conjunta busca reducir la volatilidad en divisas y bonos, evitando ventas masivas de deuda japonesa que podrían afectar la financiación de EE.UU. y tensar los mercados globales.

En pocos días, el yen ha pasado de cotizar bajo presión a encadenar uno de sus repuntes más bruscos de los últimos meses. El impulso viene de los rumores de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y el Banco de Japón podrían coordinar una intervención para frenar su depreciación.

Este movimiento ha desatado una venta generalizada de dólares y ha llevado al billete verde a mínimos de cuatro meses frente a la mayoría de grandes divisas.

Todo ocurre mientras Tokio multiplica las advertencias contra los “movimientos especulativos” y la mera posibilidad de una acción concertada mantiene en vilo a los inversores.

El yen llegó a rozar niveles de debilidad no vistos en más de un año frente al dólar antes de protagonizar un violento cambio de rumbo a finales de la semana pasada.

Según explica Manuel Pinto, analista de XTB, la divisa japonesa “se depreció durante toda la semana, revirtiendo una caída hacia niveles no vistos desde 2024, antes de subir el viernes hasta un 1,75%, alcanzando el nivel de 155,63 frente al dólar”.

Fue “la mayor subida en un día desde agosto”.

Según los datos recogidos por Reuters, el yen repuntaba un 1,2% este lunes, hasta 153,89 por dólar. Se trata de su nivel más alto desde noviembre.

Esta sacudida ha ido acompañada de un desplome del índice dólar, que mide la fortaleza de la moneda estadounidense frente al resto de principales divisas del mundo. Dicho indicador, ha marcado un mínimo de cuatro meses.

Exactamente, restaba un 0,44%, hasta los 97,17 puntos.

A su vez, el euro, la libra y las divisas de Oceanía registraban espoleadas por la oleada de ventas de billete verde. El euro llegaba a rozar los 1,19 dólares, algo que no ocurría desde el pasado septiembre.

Los analistas de Link Securities subrayan que la depreciación de la moneda estadounidense refleja que el nerviosismo ya no se limita al cruce dólar/yen, sino que se ha extendido al conjunto del mercado de divisas.

Rumores de intervención coordinada

El detonante del repunte del yen ha sido un gesto poco habitual vinculado a la Reserva Federal de Nueva York, la sucursal del banco central estadounidense que actúa como su brazo operativo en los mercados financieros.

El banco central habría llamado a varios intermediarios financieros para preguntar explícitamente a qué precio se estaba cruzando el dólar/yen.

En el mercado, ese tipo de llamada —conocida como rate check— se entiende como una señal de que las autoridades se están planteando intervenir.

Según una fuente del mercado citada por Reuters, este aviso ha bastado para asustar a muchos inversores que estaban apostando contra el yen.

Esos operadores se han visto obligados a cerrar sus posiciones bajistas a toda prisa, es decir, a recomprar yenes. El movimiento hizo que la moneda japonesa se alejara más de un 3% de los mínimos que había tocado apenas unas horas antes.

En paralelo, el Gobierno japonés ha elevado claramente el tono. La primera ministra, Sanae Takaichi, ha advertido de que su Ejecutivo tomará “las medidas necesarias” frente a los movimientos especulativos.

A su vez, la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, y el principal funcionario japonés en materia de divisas, Atsushi Mimura, han insistido en que Tokio mantiene una “estrecha coordinación” con Estados Unidos y está dispuesto a “actuar de forma apropiada”.

Ese lenguaje, poco frecuente, se suma a la experiencia reciente. Japón ya intervino en el mercado en 2024 y 2025, cuando el yen se aproximó a la zona de 160 por dólar.

El hecho de que ahora se hable abiertamente de cooperación con Washington alimenta la tesis de una eventual acción conjunta.

Desde Renta 4 mencionan que el objetivo de una posible intervención coordinada de la Fed y el Banco de Japón buscaría “reducir la volatilidad en el mercado de divisas y bonos”.

Esta percepción explica que la reacción no se limite al yen, sino que haya tenido eco inmediato en la deuda japonesa y en las bolsas, con caídas abultadas del Nikkei.

El principal índice nipón de renta variable ha cerrado la sesión del lunes con un descenso del 1,79%.

Japón, gran acreedor de EEUU

El trasfondo financiero ayuda a entender por qué una crisis del yen preocupa tanto en Washington como en Tokio. Japón es uno de los mayores prestamistas del Gobierno estadounidense.

Mantiene en cartera alrededor de 1,2 billones de dólares en bonos del Tesoro de Estados Unidos, así que cualquier turbulencia severa en su economía se convierte también en un potencial problema para la primera economía del mundo.

En una crisis muy grave, Tokio podría verse tentado a vender parte de esos bonos del Tesoro para traer esos dólares de vuelta al país. Con ese dinero reforzaría su sistema financiero y trataría de sostener el yen.

El problema es el efecto colateral. Si Japón vende muchos bonos de golpe, su precio caería y los tipos de interés que paga Estados Unidos subirían. Eso encarecería la financiación para Washington, pero también podría tensionar otros mercados, elevando las primas de riesgo en todo el mundo.

Por eso, como apunta Manuel Pinto, “el mercado desconfía no sólo de una intervención del Banco de Japón, sino de la intervención de EEUU”.

Una actuación coordinada de ambos países tendría el objetivo de evitar que el ajuste se produzca de forma caótica, forzado por ventas masivas de deuda, y tratar de mantener bajo control tanto el mercado de divisas como el de bonos.

De producirse, la intervención llegaría en un momento delicado para el Banco de Japón. La entidad mantiene una política monetaria todavía muy expansiva frente a los tipos mucho más altos de la Fed. Ese diferencial ha pesado sobre el yen durante años. 

Tras su reunión del viernes, el Banco de Japón optó por no tocar los tipos. Los dejó, por segundo encuentro consecutivo, en el 0,75%.

La institución presidida por Kazuo Ueda trató de minimizar el impacto en los mercados. Lo hizo en un entorno ya tenso por la convocatoria de elecciones anticipadas, previstas para el 8 de febrero, y por el reciente repunte de las rentabilidades de la deuda a largo plazo.

Ese binomio de tipos aún bajos e incertidumbre política ha generado fuertes oscilaciones en los bonos a muy largo plazo. El bono nipón a 40 años se acercó al 4,2% y el de 30 años al 3,9%, antes de relajarse al cierre de la semana.