Cartel del grupo Volvo.
Volvo Cars se desploma un 27% en bolsa tras presentar cuentas, anunciar despidos y dar por perdido el mercado chino
La compañía se ha anotado una pérdida neta de 414 millones de euros hasta septiembre.
Recortarán el 6% de su plantilla, unos 2.500 empleados.
Más información: El sobrecoste de la industria europea: producir un coche eléctrico cuesta 10.000 euros más que en China
Porque presentó pérdidas y peores resultados operativos, perdió ventas y mix comercial y anunció recortes; además los inversores reaccionaron al cierre del mercado chino para sus modelos eléctricos.
Ha registrado una pérdida neta de 4.600 millones de coronas suecas y una caída de la facturación del 17%, con un ebit que se duplicó en pérdidas hasta 3.200 millones.
Volvo ha anunciado recortar el 6% de su plantilla, unos 2.500 empleados; ese ajuste busca ahorrar 5.000 millones de coronas y reducir costes ante la caída de ventas.
Porque las marcas locales de eléctricos han ganado cuota y el consumo se ha debilitado; como resultado las entregas de Volvo en China cayeron más de un 40%.
Planea apoyarse en tecnologías y plataformas de su matriz Geely, lanzar siete modelos para Occidente y seis adaptados a China, y ejecutar un plan de ahorro para recortar costes.
Volvo sufre -y mucho- en bolsa. Los títulos del fabricante de automóviles sueco se hundían un 26% este viernes en la Bolsa de Estocolmo después de que la compañía haya presentado sus resultados del tercer trimestre.
La automovilística se ha anotado unas pérdidas netas de 4.600 millones de coronas suecas (414 millones de euros) en los nueve primeros meses del año, un 77% más que en el mismo periodo del año anterior.
Pero los inversores no sólo han castigado a la automovilística por sus cuentas. Volvo Cars ha anunciado que despedirá al 6% de su plantilla, unos 2.500 empleados.
A esto se suman las últimas declaraciones del CEO de la compañía, Hakan Samuelsson, que ha advertido de que el mercado chino está desapareciendo rápidamente para los fabricantes de automóviles por el fuerte avance de las marcas locales en los vehículos eléctricos y el debilitamiento del consumo en el país asiático.
Según el balance de la compañía, el resultado de los nueve primeros meses del año vio afectado por un mix de ventas y de fijación de precios negativo. A estos factores se le sumaron una menor venta de licencias y una depreciación y amortización más altas.
Resultados
En este tiempo la facturación de la compañía ascendió a 217.200 millones (19.536 millones de euros), un 17% menos que en el mismo periodo del año anterior.
Por su parte, la pérdida neta de explotación (ebit) se duplicó hasta los 3.200 millones (288 millones de euros).
Volvo Cars vendió 460.000 vehículos, la mitad de ellos eléctricos, entre enero y septiembre, un 10% menos. Además, las entregas de la compañía en China cayeron más de un 40%.
Asimismo, en el tercer trimestre, Volvo Cars, controlada por la firma de automoción china Geely-perdió 5.700 millones (513 millones de euros) netos, frente a una ganancia de 4.500 millones (405 millones de euros) un año antes.
Valoración
Con todo, las perspectivas de la compañía automovilística para el futuro tampoco dan alas a la confianza del mercado.
"Nadie tendrá éxito con la vieja fórmula de desarrollar coches globales en Europa y venderlos a un precio superior en China. Esos tiempos han pasado", afirmó el consejero delegado de Volvo Cars, Hakan Samuelsson el viernes durante una conferencia con analistas recogida por Bloomberg.
En la misma, Samuelsson reconoció haber subestimado la velocidad de transformación del mercado automovilístico chino.
El fabricante sueco, propiedad del grupo chino Geely desde 2010, prevé apoyarse en las tecnologías y plataformas de su matriz para adaptar su oferta a las preferencias de los consumidores locales y recuperar competitividad en el mercado asiático.
"En China hay que volver con productos desarrollados a nivel regional con software chino, y ahí, por supuesto, tenemos una enorme ventaja, ya que podemos trabajar y desarrollar esos coches junto con Geely", señaló Samuelsson.
La situación de Volvo refleja las dificultades a las que se enfrentan otros grandes fabricantes europeos, como Volkswagen y BMW, que están revisando sus operaciones en China para responder al avance de los competidores locales y a la creciente presión sobre los precios.
Fabricantes occidentales
Ambas compañías están reforzando sus alianzas con empresas chinas y sus equipos de desarrollo en el país para diseñar vehículos y funcionalidades más ajustados a las demandas del mercado local. Sin embargo, las declaraciones de Samuelsson apuntan a que estas medidas podrían no ser suficientes para recuperar las posiciones perdidas.
En el caso de Volvo, la empresa ha anunciado un plan de ahorro destinado a reducir los gastos en 5.000 millones de coronas suecas, equivalentes a unos 504 millones de dólares. A las dificultades en China se suman los costes asociados a los aranceles estadounidenses y la eliminación de las ayudas a los vehículos eléctricos en Estados Unidos.
Nuevos modelos
Para recuperar la senda del crecimiento, Volvo prevé lanzar siete nuevos vehículos dirigidos a los mercados occidentales y otros seis modelos adaptados específicamente a China antes de que finalice la década.
En Europa, la compañía ha conseguido aumentar sus ventas, pese a la intensificación de la competencia de los fabricantes chinos. No obstante, la presión también está creciendo en esta región, donde las marcas asiáticas amplían su presencia comercial e industrial.
Las medidas de la Unión Europea para limitar las importaciones de determinados vehículos procedentes de China podrían ofrecer un alivio temporal a los fabricantes europeos. Sin embargo, la implantación de empresas chinas como BYD en el continente, mediante el desarrollo de plantas de producción propias, amenaza con reducir el efecto protector de estas restricciones.