Donald Trump, presidente de EEUU.

Donald Trump, presidente de EEUU. Joyce N. Boghosian Europa Press

Mercados

El futuro del mercado de bonos de EEUU también va a las urnas pero las 'midterms' no disipan el riesgo de una deuda disparada

La composición resultante de las elecciones de medio mandato tendrá que afrontar la negociación de un nuevo techo de gasto en 2027.

Más información: El mercado de deuda, al límite: los títulos de EEUU a 30 años tocan el 5,5% y el bono español está en máximos desde 2013

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Las elecciones 'midterms' en EEUU determinarán la composición del Congreso y serán clave para definir la trayectoria del gasto público y el mercado de deuda.

El nuevo Gobierno deberá lidiar con un tope de endeudamiento que alcanzará su límite de 41,1 billones de dólares entre el invierno y el verano de 2027.

La carga de intereses de la deuda representa el 3,3% del PIB estadounidense, un coste al alza por la exigencia de mayores primas de riesgo por parte de los inversores.

Un Congreso controlado o dividido con presencia demócrata podría relajar la tensión en los bonos, mientras que una victoria republicana mantendría la expansión fiscal y elevaría el déficit.

Porque acercarse al límite obliga al Congreso a negociar un nuevo techo de gasto y esa incertidumbre política eleva la prima que exigen los inversores por los bonos. Esto puede aumentar los rendimientos y la volatilidad del mercado de deuda.

Si los republicanos mantuvieran control, su agenda facilitaría recortes fiscales y más gasto que aumentarían el déficit; eso ya implicaría mayor emisión de deuda. A futuro, esa dinámica tendería a empujar al alza los tipos de interés que paga el Tesoro.

Un triunfo demócrata o un Congreso dividido moderaría expectativas de recortes fiscales y tendería a relajar la prima, mientras que una victoria republicana aumentaría la probabilidad de mayor déficit y empujaría la prima al alza.

El Congreso (Cámara de Representantes y Senado) y la Casa Blanca; tendrán que acordar elevar el límite legal de endeudamiento cuando se alcance el umbral, y la proyección del Bipartisan Policy Center sitúa ese momento entre finales de invierno y verano de 2027, lo que anticipa un choque político sobre ajustes fiscales.

Quedan menos de dos semanas para conocer el resultado de las elecciones legislativas de medio mandato en EEUU. El próximo 3 de noviembre los estadounidenses acudirán a las urnas en las conocidas como midterms, unos comicios en los que elegirán la composición completa de la Cámara de Representantes y un tercio de los sillones del Senado.

El paso por las urnas no sólo es clave para los dos años que le restan al mandato de Donald Trump. También será crucial para determinar la trayectoria del gasto público de la mayor economía del mundo. Y en consecuencia, para su mercado de deuda.

En clave política, lo más probable -al menos a estas alturas- es que los republicanos dejen de controlar la Cámara de Representantes. Según los últimos datos de la casa de análisis Decision Desk HQ, la oposición demócrata tiene un 77% de probabilidades de hacerse con la mayoría en la Cámara Baja, por lo que en principio, parten con ventaja.

Las dudas imperan más por la composición de la Cámara Alta. El mismo sondeo da a los demócratas un 56% de probabilidad de recuperar el Senado en las elecciones de medio mandato.

En cualquier caso, y se imponga el color que se imponga en las Cortes estadounidenses, la composición resultante tendrá que hacer frente a dos importantes desafíos en relación con el déficit del país. Y lo harán en plenas dudas sobre el desmedido volumen del endeudamiento público estadounidense.

Los retos

Por un lado está el techo de gasto. La deuda de EEUU alcanzó el pasado agosto lo 40 billones de dólares y el importe máximo de endeudamiento autorizado por el Congreso está fijado actualmente en 41,1 billones.

El thin thank Bipartisan Policy Center estima que este umbral podría alcanzarse entre finales del invierno y mediados del verano de 2027, por lo que la nueva composición tendría que acordar un nuevo techo.

Como apunta Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l'Échiquier (LFDE), esto augura un nuevo enfrentamiento político especialmente tenso durante el próximo año, que a su vez traería fuertes tensiones políticas que provocarían un aumento de la volatilidad en unos mercados financieros "inquietos ante la incertidumbre presupuestaria".

El segundo frente abierto que tiene EEUU es el coste de su deuda. Y como apunta el gestor de LFDE, pase lo que pase en las midterms hay que preguntarse a qué precio puede seguir financiándose el Tesoro.

Según la Congressional Budget Office (CBO), la carga neta de los intereses que paga EEUU por su deuda representa ya el 3,3% de su PIB, una cifra superior al presupuesto dedicado a defensa. Y el coste de financiación del país está llamado a aumentar.

La razón es que los inversores cada vez exigen una prima mayor porque el riesgo de impago aumenta según aumenta la deuda. Y porque siguen esperando unos tipos de interés altos para paliar la inflación provocada por la guerra en Irán, un conflicto del que tampoco hay perspectivas de que vaya a terminarse.

En este punto, el rendimiento del mercado de deuda fija será determinante. Su actuación, aunque depende de otros factores estructurales como la evolución de los tipos de interés -y en consecuencia la evolución de la inflación y el desarrollo del conflicto en Oriente próximo- también puede variar en función del resultado que dejen las midterms.

Si finalmente se acaban cumpliendo los pronósticos y las Cámaras estadounidenses cuentan con una mayoría demócrata, los analistas de Deutsche Bank creen que las tensiones en el mercado de bonos podrían relajarse y el interés de los mismos podría moderarse al asignar una probabilidad muy pequeña a recortes fiscales adicionales o más gastos.

Resultados

En esta línea se mueven también los cálculos de Ebury, cuyos analistas creen que una victoria total demócrata sería neutral o ligeramente positiva para las perspectivas fiscales porque el Congreso podría frenar la agenda expansiva de Trump, lo que moderaría el déficit y rebajaría esa prima extra que están pidiendo los inversores por prestar su dinero a EEUU.

En un segundo supuesto, el de un Gobierno dividido en el que el control de la Cámara de Representantes sea demócrata y el del Senado republicano, el rendimiento de los bonos del Tesoro también se moderaría porque, como señalan los analistas de Deutsche Bank, los mercados no preverían grandes recortes o estímulos fiscales que pudieran alterar la deuda.

En este punto, reconocen que este escenario -en el que el progreso legislativo sería limitado porque hay un bloqueo constante- las negociaciones fiscales pueden crear una incertidumbre periódica con la que sí que tendrían que lidiar los mercados, más aún teniendo en cuenta que habría que negociar sí o sí para aprobar el techo de gasto.

Hay una última posibilidad, aunque algo más remota si se siguen las encuestas: que los republicanos resurjan y sigan controlando ambas Cámaras una vez pase el 3 de octubre.

Este supuesto daría vía libre a los planes de Trump y le permitiría al presidente avanzar en su agenda interna sin encontrar obstáculos. Esto haría que el déficit siguiese creciendo y junto con un aumento en la emisión de bonos -sumado a las presiones inflacionarias ya existentes- provocaría una subida paulatina de los intereses de los títulos de deuda.

Con todo, las perspectivas no eliminan el fantasma de la deuda en ninguno de los supuestos. Como apunta Raphaël Gallardo, economista jefe de Carmignac, "la principal conclusión no tiene tanto que ver con el enfrentamiento entre demócratas y republicanos como con la orientación de la política fiscal estadounidense y en todos los escenarios el riesgo se inclina a una expansión fiscal continuada".