Embarcaciones en el estrecho de Ormuz. Reuters
La tensión en Oriente Medio vuelve a subir: el miércoles, drones iraníes atacaron la terminal de pasajeros del Aeropuerto Internacional de Kuwait, y también se han registrado incursiones aéreas en Baréin, mientras Estados Unidos bombardeó una isla en Ormuz.
Los optimistas dirán que se trata de una demostración de fuerza para ganar ventaja en las negociaciones, y los pesimistas, que estamos entrando en una nueva fase del conflicto.
¿Quién tendrá razón?
No encontraréis una respuesta clara en los mercados, que siguen contradictorios: el petróleo ha vuelto a subir, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq se mantienen relativamente estables. Lo importante es que incluso en el mejor escenario, las consecuencias negativas no desaparecen de la noche a la mañana.
Así, la OCDE ya ha recortado su previsión de crecimiento global para este año del 2,9% al 2,8%. Ahora, si el conflicto se alarga, las interrupciones en las cadenas de suministro y en la logística internacional podrían intensificarse, con costes más altos para las empresas y los consumidores.
Los optimistas dirán que se trata de una demostración de fuerza para ganar ventaja en las negociaciones, y los pesimistas, que estamos entrando en una nueva fase del conflicto
Para ponerlo en contexto, hasta ahora, por la crisis energética, en la eurozona los precios de producción subieron un 0,6% mensual en abril y un 4,9% interanual, ligeramente por encima de lo esperado, mientras que el IPC alcanzó el 3,2% interanual en mayo y la inflación subyacente el 2,5%.
Incluso EEUU, el mayor exportador de petróleo del mundo, sufre las consecuencias, con el índice PCE subiendo un 0,4% mensual en abril y un 3,8% interanual, mientras que la inflación subyacente se situó en el 3,3%.
También hay que decir que, al ritmo actual de reducción de inventarios, las reservas mundiales de petróleo podrían caer a niveles críticamente bajos antes de finales de junio de 2026, lo que aumentaría aún más las presiones inflacionistas.
Pero incluso si el conflicto terminara esta misma semana, la normalización de los flujos energéticos podría llevar varios meses, por lo que los efectos económicos de la aventura americana en Oriente Medio seguirán notándose durante bastante tiempo, sobre todo para el consumidor.
***Igor Kuchma es analista de Trading View.