Charlotte Tilbury.

Charlotte Tilbury. Puig.

Mercados

Los analistas confían en la vía en solitario de Puig pero no descartan que retome la fusión con Estée Lauder a futuro

Las acciones de la catalana se hundieron un 13,4% el viernes como reacción del mercado al portazo a la operación.

Más información: Amancio Ortega negocia la compra de un gran complejo de oficinas en París

Publicada
Las claves

Las claves

Los analistas mantienen su confianza en el potencial de crecimiento en solitario de Puig tras romperse las negociaciones de fusión con Estée Lauder.

A pesar de la caída bursátil del 13,4%, expertos y fondos ven la acción de Puig atractiva para invertir gracias a sus sólidos resultados recientes.

La marca Charlotte Tilbury, controlada mayoritariamente por Puig, fue uno de los principales escollos en el proceso de fusión.

No se descarta que Puig y Estée Lauder retomen conversaciones de fusión en el futuro, según opinan varios expertos del sector.

La ruptura de las conversaciones entre Puig y The Estée Lauder para su posible fusión no ha restado apetito inversor por la multinacional catalana de perfumes, moda y cosmética.

A pesar de haberse hundido sus acciones un 13,4% este viernes en bolsa como reacción a la noticia, analistas y fondos de inversión ven sus títulos con la misma apetencia que antes del inicio formal de las negociaciones allá por marzo.

Incluso, le tienen más ganas, puesto que el precio del que parten ahora para comprar es más bajo. Y es que, a su entender, Puig mantiene su potencial de crecimiento en solitario.

Las acciones de Puig están "para comprárselas todas", según Luis de Blas, socio y cogestor de Valentum. "Desde el anuncio de negociaciones, sólo ha sucedido una cosa, y han sido resultados, que fueron buenísimos", recuerda.

El grupo capitaneado por Marc Puig y José Manuel Albesa vuelve, por tanto, a la casilla de salida. "La empresa tiene capacidades de sobra para caminar en solitario", confía Gonzalo Lardiés, gestor de renta variable en Andbank. Si bien acentúa que "otra cosa es que las dinámicas de consumo y drivers de su negocio sean bastante inciertos dentro del entorno actual".

"A niveles de valoración actuales, no lo veo mal. Es verdad que le quita la posibilidad de escalar rápidamente a nivel global, pero es un negocio que le funciona", asevera otro gestor español de fondos que prefiere no ser citado, consciente de que el portazo a la integración hará que Puig esté "unos días tocada" en bolsa.

El gran escollo en este proceso parece haber sido una de las grandes marcas de Puig: el maquillaje de Charlotte Tilbury.

Como informan medios internacionales, la propia Charlotte Tilbury expresó su deseo de renegociar las condiciones del contrato con el que se cerró la venta de la firma que lleva su nombre a Puig en 2020 por unos 1.000 millones de euros.

El grupo catalán controla el 78,5% de la casa británica, mientras que Charlotte Tilbury todavía mantiene un 21,5%. En 2024, Puig anunció su intención de alcanzar el 100% del capital entre 2026 y 2031.

En opinión de Xavier Brun, director de Renta Variable de Trea AM, "la fusión hubiera creado sinergias y un gigante en el sector. Pero también se aprovechaba un momento de debilidad de la cotización para comprarla", contrasta.

Los expertos muestran sus recelos sobre que las conversaciones hayan acabado para siempre. "Tiene pinta de que esto no ha sido el final", considera De Blas, de Valentum, dejando la puerta abierta a que se retomen las negociaciones con Estée Lauder "en un año o dos"… o con algún otro posible grupo comprador. "Lo interesante es que la familia es vendedora".

Perspectivas bursátiles

Tras este episodio, Jefferies da un precio objetivo a las acciones de Puig de 20 euros, inferior a los 20,5 euros previos a la ruptura de las negociaciones, "que suponían una probabilidad subjetiva del 75% de que se alcanzara un acuerdo de fusión a 22,4 euros por acción para los accionistas minoritarios".

Este banco de inversión cree que "la presencia actual de Puig en Asia y en el sector de viajes aún necesita reforzarse para optimizar los niveles de rendimiento superior". Y añade: "Esto retoma ahora una progresión orgánica gradual, en comparación con la ruta acelerada que podría haber proporcionado una alianza con Estée Lauder".

Desde el punto de vista del grupo de la familia Lauder, los analistas de Bank of America afirman que "el momento para una fusión o adquisición transformadora no era el adecuado para Estée Lauder en este momento". De hecho, la ruptura "debería ser un catalizador positivo para la acción, ya que la perspectiva para la acción vuelve a centrarse en los fundamentos".