El ministro de Economía, Comercio y Empresa de España, Carlos Cuerpo y la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, al inicio de una reunión del Eurogrupo en 2024.

El ministro de Economía, Comercio y Empresa de España, Carlos Cuerpo y la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, al inicio de una reunión del Eurogrupo en 2024. Efe

Mercados

Las familias rozan el récord de inversión en letras del Tesoro con 7.600 millones desde que estalló la guerra en Irán

La expectativa de una inminente subida de tipos del BCE eleva los intereses a máximos desde finales de 2024.

Más información: El mercado apuesta por un único recorte de tipos de la Fed y dos subidas del BCE ante la frágil tregua de EEUU e Irán

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Las claves

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Las familias españolas han invertido 7.656 millones de euros en letras del Tesoro desde el inicio de la guerra en Irán, rozando cifras récord.

La mayoría de las inversiones se realizan mediante peticiones no competitivas, que simplifican el proceso para los pequeños ahorradores.

El interés de las letras del Tesoro ha subido hasta el 2,651% a doce meses y 2,389% a seis meses, atrayendo a los inversores por su rentabilidad.

La inflación en la eurozona ha escalado al 3% en abril, lo que podría forzar al BCE a subir los tipos de interés en las próximas reuniones.

El ahorrador español ha incrementado su exposición a la deuda pública nacional a corto plazo, rozando cifras récord de participación. Entre marzo y la primera mitad de mayo de 2026, coincidiendo con el desarrollo del conflicto bélico en Oriente Próximo, las familias han canalizado 7.656 millones de euros hacia letras del Tesoro.

Toda esta inversión minorista se realiza a través de las denominadas peticiones no competitivas.

En este tipo de órdenes, el inversor particular únicamente indica la cantidad de dinero que desea destinar y acepta el tipo de interés que resulte de la subasta, sin necesidad de fijar un precio mínimo ni competir directamente con bancos o grandes fondos institucionales.

Se trata de la vía más habitual para los hogares, ya que simplifica el proceso y evita tecnicismos financieros.

Esos 7.656 millones de euros inyectados desde que comenzó la guerra suponen un volumen que mira de tú a tú a las cifras registradas durante el reciente boom inversor por las letras del Tesoro.

Para poner en perspectiva estos 7.656 millones de euros, la evolución registrada entre marzo y mayo en los últimos años es clave.

En el mismo periodo de 2023, el año en el que comenzó a despertar verdaderamente el apetito de los minoristas por este producto, se contabilizaron 5.504 millones de euros.

La fiebre inversora se desató por completo en los dos ejercicios posteriores, alcanzando los 8.233 millones de euros entre marzo y mayo de 2024, y manteniéndose en los 8.207 millones en esos mismos meses de 2025.

El volumen actual de 7.656 millones cobra aún más relevancia, y podría llegar a igualar esas cifras récord, si tenemos en cuenta que se ha alcanzado a falta de celebrarse todavía la última subasta de mayo, correspondiente a las letras de tres y nueve meses.

La búsqueda de rentabilidad

El principal motor de esta avalancha de dinero es la búsqueda de rentabilidad. Con unos intereses que han escalado en mayo hasta el 2,651% a doce meses y al 2,389% a medio año, el ahorrador español ha decidido no hacer experimentos y apostar sobre seguro.

Manteniendo la tendencia de los últimos años, las familias descartan los plazos intermedios y concentran directamente sus inversiones en los tramos estrella: los seis y doce meses.

Por un lado, en el mes de marzo, los inversores establecieron un récord histórico en las letras a doce meses con 1.439,02 millones de euros. La demanda que se mantuvo en niveles casi idénticos en abril, con 1.434,07 millones.

El propósito de esta posición es asegurar la rentabilidad actual a largo plazo.

Por otro lado, la distribución experimentó una clara rotación hacia el corto plazo en el mes de mayo. Las peticiones a seis meses sumaron 1.277,22 millones de euros, superando la demanda a un año, que se quedó en 1.120,38 millones.

Esta decisión permite a las familias obtener un interés elevado de forma inmediata y recuperar la liquidez en medio año, lo que otorga flexibilidad en caso de que el ciclo alcista de tipos se prolongue.

La lectura que hacen las familias para justificar este movimiento es muy clara. Son conscientes de que el Tesoro va un paso por delante y ya está pagando por la deuda unos intereses superiores a la barrera del 2% que marca actualmente el Banco Central Europeo (BCE).

Por ahora, el guardián del euro tiene el precio del dinero congelado. La facilidad de depósito lleva anclada en el 2% desde finales de 2025.

Esta quietud provocó que, durante el verano pasado, los intereses de las letras languidecieran en el entorno del 1,9%. Sin embargo, el mercado de deuda va siempre un paso por delante y ha anticipado con fuerza al cambio de ciclo.

Mientras el BCE sigue sin mover ficha, el papel a doce meses ha pasado de ofrecer un 2,004% en diciembre de 2025 a alcanzar el 2,651% en mayo.

Se trata de su nivel más alto desde noviembre de 2024, cuando marcó un 2,631%.

El plazo a seis meses ha calcado esta escalada, saltando del 1,968% a cierre del año pasado al 2,389% de la última subasta.

El BCE y la inflación

¿Qué ha provocado esta profunda brecha entre el inmovilismo del BCE y lo que realmente paga el Tesoro? El estallido de las tensiones en Oriente Próximo.

La guerra en Irán y las graves disrupciones comerciales en el estrecho de Ormuz han encarecido la energía con un impacto directo en la economía.

De hecho, el repunte de los precios ha dejado de ser una amenaza a futuro para convertirse en una realidad constatable: la inflación en la eurozona ha escalado hasta el 3% en abril.

Se trata del mayor incremento del coste de la vida en la región desde septiembre de 2023.

Con el peligro de que la inflación se enquiste, el consenso de los analistas da por hecho que el letargo de la política monetaria tiene los días contados.

Es cierto que en su última cita el BCE decidió por unanimidad no tocar las tasas de referencia, pero se trató de una simple pausa táctica a la espera de que se publiquen más datos macroeconómicos.

De hecho, fue la propia presidenta de la institución, Christine Lagarde, quien reconoció abiertamente en rueda de prensa que la opción de encarecer el precio del dinero de forma inmediata ya había estado sobre la mesa de debate del Consejo de Gobierno.

Algunos expertos creen que la institución se ha puesto a sí misma contra las cuerdas. Los analistas de Julius Baer advierten de que el BCE está "bajo presión" para actuar frente a estos riesgos y prevén un incremento de 25 puntos básicos en reunión de junio.

En Nomura van un paso más allá en sus previsiones actualizadas y anticipa un endurecimiento rápido por partida doble, estimando subidas de 25 puntos básicos tanto en junio como en julio.