Tubos de aluminio.

Tubos de aluminio. Reuters

Mercados

Los metales industriales suben un 7% en abril mientras el oro y la plata no logran volver a sus niveles prebélicos

El oro y la plata siguen sin volver a los niveles en los que se movían antes de que estallase el conflicto en Oriente Próximo.

Más información: Los analistas confían en que el oro vuelva a sus máximos pese a firmar su peor mes desde 2008 por la guerra en Irán

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Las claves

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Los metales industriales como cobre, aluminio, níquel, zinc y estaño subieron un 7% en abril debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz.

El níquel lideró las subidas con un incremento del 13% en 30 días, seguido por el cobre con un 9,65% y el aluminio con un 6%.

El oro y la plata, tradicionalmente refugio en crisis, no recuperaron sus valores prebélicos y sufrieron caídas del 1% y 1,75% respectivamente en abril.

La volatilidad en los mercados de metales se relaciona con problemas logísticos y comerciales por el cierre de rutas en Ormuz y cambios en la demanda industrial.

Más allá del shock energético que ha provocado el bloqueo de Ormuz durante casi la totalidad de las más de ocho semanas que ya dura la guerra en Oriente Próximo, el cierre del enclave estratégico también ha afectado a la distribución de otras materias primas clave, como los metales industriales.

El precio medio de algunos de los principales activos minerales -el cobre, aluminio, níquel, zinc o estaño- ha subido un 7% en el último mes. Un dato que contrasta con el flojo rendimiento de los metales preciosos durante este tiempo. El oro y la plata han sufrido bastante las consecuencias de la guerra en Irán y se han olvidado de gran parte de su valor como refugio.

Para los industriales, abril ha sido un punto de inflexión. Mientras que en marzo -el primer mes de guerra coincidente de manera íntegra con el conflicto- su precio bajó, este último mes ha sido un buen empujón.

Entre esta gama, uno de los que más ha notado el impacto ha sido el níquel. El metal de transición que cotiza en LME (London Metal Exchange) ha subido un 13% en los últimos 30 días. Entre sus principales usos: la fabricación de acero inoxidable. Aunque también es una materia crítica y estratégica para afrontar la transición energética, al igual que sus homólogos industriales.

Detrás de él está el cobre. A pesar de que en marzo frenó su racha de siete meses consecutivos de subidas, el metal se ha revalorizado un 9,65% en abril. Un mes en el que también ha rozado sus máximos históricos, tanto en la bolsa de metales de Londres como en el mercado neoyorquino.

Desde Julius Bar explicaban las principales causas de esta oscilación: un cambio en el sentimiento del mercado. La variación responde, por un lado, a que los centros de datos consumen menos cobre del esperado. Por otro, existe una preocupación por la escasez de ácido sulfúrico debido a la distorsión del comercio a través del Estrecho de Ormuz, esencial para obtener el cobre y después separarlo y convertirlo en placas de metal.

El aluminio ha experimentado un repunte del 6% en los últimos 30 días. Desde Julius Baer sostienen que el mercado se ha tenido que reorientar porque los productores no pueden exportar a través del estrecho de Ormuz, aunque también han buscado alternativas para hacer frente al bloqueo naval.

Desde la firma prevén que la volatilidad en torno al metal se mantenga elevada e indican que las principales alternativas se han basado en transportarlo por carretera y hacia puertos no expuestos en la región.

El zinc ha experimentado una subida similar. En abril repuntó un 7,34%. Es otro de los metales esenciales para el poder económico, tecnológico y militar según la gestora de fondos de La Financière de L´Échiquier (LFDE).

Metales preciosos

Todos estos movimientos difieren del comportamiento del oro y la plata en este periodo de guerra. El metal amarillo, precioso por excelencia, -y también activo refugio por excelencia- no se ha comportado como tal esta vez. En el último mes ha restado un 1% a su valor de marzo. Un periodo en el que el golpe fue mucho mayor.

El oro cayó un 11% en el primer mes íntegro de conflicto en Irán. El metal precioso pagó el precio de ser un activo sin cupón en un contexto en el que los inversores se decantaron por buscar la volatilidad para afrontar los riesgos.

Un golpe que también sufrió, y en mayor medida, la plata. El precio del metal blanco descendió casi un 20% en marzo. En abril ha conseguido paliar las pérdidas, aunque no ha conseguido escapar del rojo. Su precio ha descendido un 1,75% en abril.