El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Europa Press
Al final, ocurrió lo que los mercados esperaban: nada de aniquilación de Irán y, en su lugar, otro episodio de TACO. Estados Unidos aceptó la propuesta de posponer el bombardeo anunciado por al menos dos semanas, mientras que Irán reabriría el estrecho de Ormuz durante ese tiempo.
A raíz de eso, las bolsas europeas subieron con fuerza, al igual que los futuros de los índices S&P y Dow Jones, y el oro XAU/USD. El petróleo, en cambio, corrigió.
¿Dónde está el problema?
Las condiciones de ambas partes para la paz son prácticamente incompatibles entre sí. Washington exige que Irán deje de enriquecer uranio por completo, entregue su material al OIEA y recorte su programa de misiles.
Por su parte, Teherán pide compensaciones por la guerra, el control reconocido sobre el estrecho de Ormuz (incluido el cobro por el paso), garantías de seguridad de EEUU y el fin de las operaciones israelíes en el Líbano.
En cuanto a los principales beneficiarios del segundo escenario, sería el oro
Cuesta imaginar que alguno de los dos vaya a ceder en todo eso, lo que deja abierta la posibilidad de que el conflicto vuelva a escalar en algún momento, con el consiguiente rebote en los precios de la energía.
De hecho, Donald Trump ya ha insinuado que los bombardeos podrían volver si las negociaciones se tuercen.
Ahora bien, incluso en el escenario optimista —que haya acuerdo—, el impacto de más de un mes de disrupciones en el estrecho de Ormuz no se borra de un día para otro. Aun así, el oro podría salir beneficiado si desaparece el gran foco inflacionario y el euro tendría margen para apreciarse frente al dólar.
Además, hay que tener en cuenta que, después de Irán, la atención de Trump podría dirigirse a Cuba, lo que podría volver a sacudir los mercados.
En resumen, incluso si hay avances, no parece que abril vaya a ser un mes precisamente tranquilo.
***Igor Kuchma es analista de Trading View.