Bombardeos israelíes sobre los suburbios sur de Beirut. Reuters
Por lo general, la mayoría no se preocupa de lo que pasa en el mundo hasta que les toca de cerca. Lo que sucede hoy en Oriente Medio podría ser uno de esos casos: quizá no se trate de una nueva guerra mundial, pero sí podría disparar la inflación general al provocar una crisis energética, como ya ocurrió en 1973 y 2022.
Esta vez, sin embargo, no será por embargo ni por sanciones, sino que Irán, al no poder enfrentarse a la máquina militar de EEUU, parece haber optado por una estrategia para hacer la operación demasiado costosa: interrumpir el suministro global de GNL y petróleo bloqueando el estrecho de Ormuz.
Lo curioso no es que sólo se necesitarían unos 3 km de la zona de navegación cerca de la costa occidental, entre Emiratos Árabes Unidos y Omán, sino que ni siquiera haría falta minar: con simples amenazas, aseguradoras y tripulación evitarían operaciones riesgosas en la zona sin protección.
Suponiendo que el conflicto se prolongue, ¿cuáles podrían ser las consecuencias?
Quizá no se trate de una nueva guerra mundial, pero sí podría disparar la inflación general al provocar una crisis energética
Haciendo una comparación con la crisis del petróleo de 1973, entonces los optimistas aguantaron unas dos semanas antes de que los mercados se desplomaran.
Ya nos acercamos al final de la segunda semana, lo que significa que la venta por pánico podría no tardar mucho si no hay avances en las negociaciones.
Respecto a la inflación, y específicamente en la eurozona, incluso antes de esta nueva tensión geopolítica, la situación ya mostraba señales de presión: en febrero, la inflación se aceleró hasta 0,4% mensual y 1,9% interanual, mientras que la inflación subyacente se situó en 0,4% mensual y 2,4% interanual.
Ahora bien, si el petróleo se mantiene cerca de 80$ y el gas en 50 €/MWh durante dos meses, se estima que la inflación en la eurozona podría alcanzar un pico cercano al 2,5% en marzo y abril y luego bajaría por debajo del 2% hacia el verano, un escenario que no obligaría al BCE a endurecer la política monetaria.
Si los precios se mantienen altos aún más tiempo, el BCE podría verse obligado a subir los tipos entre 50 y 75 puntos básicos, posiblemente antes de septiembre, lo que podría golpear a una economía europea ya frágil y aumentar el riesgo de recesión, algo que se reflejaría especialmente en el mercado de deuda y el par EURUSD.
***Igor Kuchma es analista de Trading View.