Ataque aéreo al sur de Beirut, Líbano.

Ataque aéreo al sur de Beirut, Líbano.

Mercados

¿Y si el conflicto no es a corto plazo? Los inversores refuerzan sus apuestas en energía y defensa al no ver señal de tregua

En el mercado se empieza a afrontar el cambio de narrativa en torno a la guerra de Irán, que podría prolongarse más de lo esperado inicialmente.

Más información: El G7 está listo para liberar reservas estratégicas de petróleo pero no se pone de acuerdo para hacerlo

Publicada

Las claves

Los inversores refuerzan posiciones en sectores de energía y defensa ante la prolongación del conflicto en Irán y la falta de señales de tregua.

El nombramiento de Mojtaba Jamenei como líder supremo en Irán y la reacción militar de EEUU e Israel aumentan la tensión geopolítica.

Sectores como viajes, consumo y financieras sufren por la subida del petróleo, mientras que las compañías de calidad y los activos refugio, como el dólar y el oro, ganan atractivo.

El aumento de la inflación y el riesgo de desaceleración global afectan especialmente a las regiones dependientes de importaciones energéticas y presionan a la baja las bolsas europeas y asiáticas.

Parecía que el conflicto de Irán iban a ser un suceso acotado, casi momentáneo. Que su duración era limitada y que un pequeño ajuste en el tablero inversor sería suficiente para paliar sus efectos en el mercado.

Diez días después del estallido de la guerra, la situación es bien distinta. Y los inversores comienzan a reorganizar sus carteras tras el cambio de narrativa, acelerado tras los avances del fin de semana.

Irán ha elegido a Mojtaba Jamenei como su nuevo líder supremo y esto se ha interpretado como un gesto de desafío hacia los ataques de Estados Unidos e Israel. Ambos países también han respondido al movimiento y han endurecido su operación militar.

La agudización de las tensiones empieza a comprometer los pasos iniciales de los inversores tras el estallido del conflicto. Si en una primera actuación la dinámica del mercado respondió a un giro táctico, ahora, la estrategia debe ser más completa.

Como explica Antonio Castelo, analista de iBroker, las apuestas deberían dirigirse a crear una cartera "menos agresiva y más resistente". En este sentido, la ampliación de la exposición a los segmentos que más se benefician del conflicto tiene claros ganadores: energía y defensa.

No son nuevos refugios, pero sí ganan fuerza, cada uno por la parte que les toca. Los valores del sector de la energía se benefician de "la cobertura natural del shock" y los de defensa, de manera relativa, "del propio contexto geopolítico", como comenta Castelo.

Además, hay otro tipo de posiciones que se mantienen a pesar de las expectativas de que la guerra no acabe tan pronto como se esperaba. Son las compañías de calidad, que, como sustenta el experto de iBroker, presentan un "balance fuerte y beneficios visibles".

En el otro extremo, hay valores que definitivamente pierden con el cambio de narrativa. Son los relativos a viajes, consumo o financieras, pero, en general "todos los sectores más sensibles a un petróleo alto y a un retraso en las bajadas de tipos", sentencia Castelo.

Esta última parte tampoco es casualidad. En la nueva mentalidad inversora tienen que caber todos los escenarios posibles derivados de una prolongación de la guerra, también las implicaciones en el contexto macroeconómico.

Aquí entran nuevos elementos no previstos en un primer momento, como un posible aumento de la inflación, la probabilidad de que aumenten los tipos o la disminución de los márgenes y un mayor riesgo de desaceleración global.

De nuevo, la clave principal está en el suministro eléctrico. Especialmente en la escalada del precio petróleo, que ya ha llegado a tocar los 119 dólares por barril.

Además, más allá de penalizar sectores específicos, el castigo se extiende a las regiones "más dependientes de importaciones energéticas", como explica Manuel Pinto, analista de mercados de XTB.

En este punto, los parqués del Viejo Continente y las bolsas asiáticas también salen perdiendo. Esto, además, explica "parte de la debilidad reciente de sus mercados", como comenta el experto de XTB.

En suma, la receta para los inversores se basa en la resiliencia. Mientras el mercado se inunde de volatilidad y temor al riesgo, las posiciones que prioricen apuestas que permitan defenderse de las oscilaciones serán las más unánimes.

Por otro lado, si el mercado pasa a tejer una estrategia más a medio plazo, el futuro del papel de los activos refugio también queda abierto. Aunque no todos los que tradicionalmente lo hacían han actuado como salvavidas esta vez, sí podrían dar cobijo si se intensifica el conflicto.

Los refugios

Empezando por el dólar, en el que claramente sí han confiado los inversores en su huida inmediata hacia la seguridad, Castelo explica que, al no ser EEUU tan vulnerable a un shock energético, sí que sale beneficiado de un prolongamiento de la tensión geopolítica.

Aunque también puede salir perjudicado si empieza a parecer demasiado caro para los inversores.

En cuanto al oro, y a pesar de que el mercado no se ha lanzado a por él en masa como en otras ocasiones de inestabilidad, Castelo sí cree que puede tener rendimiento en un plazo a seis meses vista.

Además, el metal precioso se beneficiaría de dos elementos que unidos, históricamente, le han sentado muy bien: el aumento de la inflación y la reducción del crecimiento económico.

Sin embargo, esta misma combinación castiga a los bonos, que también suelen actuar como refugio en episodios de aversión al riesgo, como señala el analista de iBroker.

"Los mercados podrían exigir mayores rentabilidades para compensar esa pérdida de poder adquisitivo, lo que implicaría un aumento de los rendimientos de los bonos y, por tanto, presión a la baja sobre sus precios", comparte Antonio Castelo.