Humo tras un ataque aéreo en Teherán.

Humo tras un ataque aéreo en Teherán. Abedin Taherkenareh Efe

Mercados

El giro de los inversores tras el conflicto en Irán: confían en la energía y la defensa y castigan a todo lo que vive del combustible

El mercado sigue una "reacción típica" en este tipo de escenarios y reajusta sus apuestas en el corto plazo.

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Las claves

El conflicto en Irán ha provocado movimientos en los mercados, favoreciendo a los sectores de energía y defensa, y castigando a empresas dependientes del combustible.

Las compañías energéticas y de defensa han sido las únicas en registrar ganancias tras el ataque en Irán; el petróleo subió más del 2% y la defensa un 0,4% en el Stoxx 600.

Sectores como automoción, turismo, consumo y banca han sufrido fuertes caídas en bolsa, siendo el automóvil el más castigado con un descenso del 4,44%.

Los analistas prevén que, si el conflicto se prolonga, los sectores más perjudicados podrían recuperar terreno en unos meses, pero si se agrava, la tendencia inversora se consolidará en energía y materias primas.

Los inversores siguen muy atentos a los avances que llegan tras la agudización de las tensiones en Oriente Medio. No es para menos. El estallido del conflicto en Irán ha provocado numerosos movimientos en los mercados. Algunos, como los del petróleo y el gas, muy significativos.

En las oscilaciones de estos activos está la clave del resto de jugadas en el tablero inversor. El giro táctico en las apuestas pasa por una premisa: castigar a todo lo que vive del combustible y premiar a quien vende energía o fabrica seguridad, tal y como explica Antonio Castelo, analista de mercados de iBroker.

Al mercado no le ha faltado tiempo para pasar a modo "risk-off" -aversión al riesgo- y las oscilaciones en los parqués siguen una tendencia clara.

Con el bloqueo del estrecho de Ormuz en el punto de mira y ante la potencial escalada del conflicto, las apuestas se dirigen ahora hacia los sectores de la defensa y la energía, especialmente a las petroleras y las gasísticas.

De hecho, dentro del Stoxx 600, ambos son los únicos que han conseguido refrendar ganancias en la primera sesión bursátil tras el ataque sobre Irán el pasado sábado. Mientras que el sector de los hidrocarburos ha ganado más de un 2%, la industria de la defensa se ha revalorizado un 0,4%.

También pasan a un primer plano, aunque con algo más de disimulo, las utilities, es decir, los servicios públicos básicos. Los inversores rotan hacia soluciones esenciales como la electricidad, los distribuidores de gas natural, el suministro de aguas y la gestión de residuos.

En el lado contrario: el turismo, el consumo, los automóviles y la banca. A excepción del sector bancario, el rumbo del mercado es claro. Los inversores penalizan a todo lo que depende del petróleo y el consumo.

Tanto es así que la industria de la automoción ha sido la más castigada en Europa este lunes. El sector del automóvil se ha dejado un 4,44%, seguida del retail (-3,78%) y los valores relacionados con los viajes y el ocio (-3,48%).

La explicación es fácil. Por lo que respecta al turismo, el sector se ve doblemente castigado. Por un lado, tendrá que afrontar el gasto derivado del aumento del precio del combustible, que supone entre un 20% y un 30% del coste operativo de las aerolíneas.

Por otro, la industria tendrá que asumir las desviaciones en las rutas y el incremento del desembolso en fletes. El aumento de esta partida también afectará de manera directa al consumo, que se verá obligado a pagar los costes derivados del transporte de los bienes que luego estarán a la venta.

La banca también se ha visto afectada. Los grandes valores europeos del sector han retrocedido un 3,17% sólo en la sesión de este lunes, aunque los expertos avisan de que no es una señal concluyente por sí sola.

Sin embargo, los analistas avisan que esta reacción responde a un comportamiento previsible en este tipo de situaciones y que es el vuelco "típico" en un shock geopolítico con petróleo al alza, como apunta Castelo.

Es un episodio serio, sí, pero no significa un cambio en el criterio de inversión ni en las estrategias a largo plazo. De hecho, para el analista de iBroker, los inversores no deberían renunciar "a los grandes temas estructurales de los últimos años", pero sí ajustar pesos en su cartera.

Futuro

¿Y hasta cuándo arrastrará esta tormenta al mercado? Los inversores trabajan ahora con dos hipótesis. El primer escenario es que la crisis geopolítica sea temporal -que se prolongue varias semanas, a lo sumo pocos meses- y que no derive en algo estructural.

En este caso, el más probable, la confianza de los inversores iría de la mano con la duración del conflicto y los sectores más perjudicados irían recuperando terreno de forma gradual, "primero con rebotes fuertes y después con una reversión más ordenada", como explica Castelo.

Además, los valores más castigados podrían revertir las pérdidas en un plazo de entre tres y seis meses. De manera especial, las compañías que firmaban trayectorias firmes antes de la crisis, tendrán más fácil volver a la tendencia actual.

En el segundo supuesto, con el suministro del petróleo gravemente afectado y los precios del combustible disparados, la tendencia del mercado sí pasaría a una nueva fase más coyuntural. En ella, la tendencia inversora se consolidaría hacia los sectores como el energético, las materias primas o las compañías con poder para fijar precios.