Partidarios hutíes muestran sus armas y un retrato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, durante una protesta contra los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.

Partidarios hutíes muestran sus armas y un retrato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, durante una protesta contra los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán. Efe

Mercados

El Ibex 35 sufre su peor sesión desde los aranceles: cae un 2,64% y cede los 17.900 puntos por el conflicto en Irán

El petróleo se disparaba un 7% y el gas natural más de un 37% después de que QatarEnergy haya anunciado la paralización de su producción.

Más información: El petróleo sube un 10% y el comercio mundial contiene el aliento tras el ataque de Irán en el estrecho de Ormuz

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Las claves

El Ibex 35 cae un 2,64% hasta los 17.875 puntos, su peor sesión desde 2025, debido al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.

El ataque a Irán ha disparado los precios del petróleo y del gas: el Brent sube un 6,82% y los futuros del gas TTF holandés, un 37,5%.

La paralización de la producción de gas en Qatar y los ataques a infraestructuras intensifican la crisis energética global.

El conflicto en Oriente Próximo provoca descensos en todas las bolsas europeas y aumenta la incertidumbre sobre el suministro energético mundial.

El conflicto en Oriente Próximo ha desatado una oleada de ventas en las bolsas de medio mundo. El golpe para el Ibex 35 ha sido del 2,64%, descenso con el que el selectivo español ha perdido los 17.900 puntos. Esta ha sido su peor sesión desde la ofensiva arancelaria de 2025. En paralelo, el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán ha disparado los precios del petróleo y del gas.

La subida de los precios del crudo rondaba el 7%. El Brent, de referencia en Europa, sumaba un 6,82%, hasta los 77,84 dólares por barril. A su vez, el West Texas Intermediate sumaba un 6,7%, hasta los 71,57 dólares.

Los futuros de gas TTF holandés para abril de 2026 se disparaban un 37,5%, hasta unos 43,94 euros por megavatio hora.

El mercado reaccionaba así a la decisión de QatarEnergy de paralizar su producción de gas natural licuado (GNL) tras ataques militares a instalaciones clave del país.

Uno de los misiles impactó en el tanque de agua de la planta de Mesaieed y un segundo ataque tuvo como objetivo la ciudad industrial de Ras Laffan, donde se ubica el gran complejo gasista citado por la compañía.

Aún no se conoce el alcance exacto de los daños, pero la noticia es especialmente relevante porque Qatar es el tercer mayor exportador mundial de GNL, con una capacidad de 77,1 millones de toneladas métricas anuales.

Con la atención en el conflicto, el Ibex 35 ha cerrado la sesión de este lunes con un descenso del 2,64%, hasta los 17.875,6 puntos.

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Se trata de la caída más abultada desde el 7 de abril de 2025, cuando el anuncio de aranceles recíprocos por parte de Estados Unidos impactó en los mercados financieros. Ese día el recorte fue del 5,1%.

Sólo cuatro compañías del selectivo se han librado de las pérdidas: Repsol (+5,6%), Naturgy (+1,37%), Cellnex (+1,06%) y Enagás (+0,23%). Los mayores descensos han sido los de IAG (-4,72%), Puig (-4,34%) y BBVA (-3,8%).

Todas las principales bolsas europeas han terminado el día en rojo.

El Dax alemán ha perdido un 2,66%; el Cac 40 francés, un 2,17%; el FTSE Mib italiano, un 1,87%, y el FTSE 100 británico, un 1,3%. El Stoxx 50 se ha dejado un 2,44% y el Stoxx 600, un 1,65%.

Dentro del Stoxx 600, las ventas se cebaban con los bancos, compañías de distribución y consumo —desde grandes cadenas comerciales hasta grupos de moda— y valores ligados al ocio y al turismo. Los descensos iban del 3% al 4%.

Son los sectores más castigados porque sufren a la vez dos golpes: por un lado, la subida del petróleo y, por otro, el empeoramiento de la financiación y de la confianza tras los ataques de EEUU e Israel contra Irán.

La situación en Wall Street es muy diferente: los principales índices de la Bolsa de Nueva York intentaban borrar las pérdidas con las que habían arrancado la jornada.

De esta forma, el Nasdaq Composite sumaba un 0,34%, mientras que el Dow Jones reducía la caída al 0,07% y el S&P 500, al 0,01%.

Las bolsas asiáticas han sido el primer termómetro del impacto de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.

El principal índice de la Bolsa de Tokio, el Nikkei, ha cerrado con una bajada del 1,35%, después de desplomarse más de un 2% al arranque de la sesión.

En China, el CSI 300 ha avanzado un 0,38% y el Shanghai Composite ha subido un 0,47%, mientras que en Hong Kong el Hang Seng ha caído un 2,14%.

En India, el Sensex ha cedido un 1,29% y el Nifty 50 ha restado un 1,24%, mientras que no ha habido actividad en la Bolsa de Corea del Sur.

Irán vive desde el fin de semana una escalada que mezcla guerra abierta, crisis política interna y miedo a que el conflicto se extienda por toda la región.

Estados Unidos y Israel han lanzado centenares de bombardeos coordinados contra instalaciones militares y de poder en varias ciudades iraníes, en una operación que ha acabado con la vida del líder supremo iraní Ali Jamenei y de otros altos cargos del régimen.

Teherán ha respondido con misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en varios países vecinos.

Las explosiones, los cortes de comunicación y las órdenes de evacuación han sacudido no solo a Irán e Israel, sino también a Líbano, Jordania, Kuwait, Bahréin, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos, donde se han registrado impactos cerca de aeropuertos y zonas habitadas.

Más allá de Irán

Dentro de Irán, la guerra llega sobre un terreno ya muy inestable. El país arrastra una fuerte crisis económica, con una oleada de protestas desde enero por la caída de la moneda y el coste de la vida, que han sido reprimidas con dureza y con apagones de Internet.

La muerte de Jamenei abre una incógnita sobre el relevo en la cúspide del poder, mientras continúan las manifestaciones y aumenta el temor a choques internos en un sistema muy cerrado y poco dispuesto a reformas.

En paralelo, el tablero regional se recalienta. Israel ha intensificado sus bombardeos en Líbano contra posiciones vinculadas a Hezbolá, al tiempo que se registran lanzamientos de cohetes desde territorio libanés y amenazas cruzadas que acercan el riesgo de un frente norte abierto.

Otros aliados de Irán, como los hutíes en Yemen, han anunciado que reanudarán ataques en el mar Rojo, complicando aún más las rutas de navegación.

El estrecho de Ormuz

Todas las miradas están puestas en el estrecho de Ormuz, por donde pasa en torno a una quinta parte del petróleo que se comercia por mar en el mundo y alrededor del 20% del gas natural licuado, según datos de la Agencia Internacional de la Energía.

Esta arteria se ha convertido ahora en zona de riesgo. La Guardia Revolucionaria iraní está advirtiendo por radio de que el paso “no está permitido” y varios buques han sido alcanzados por proyectiles, de acuerdo con fuentes militares citadas por medios internacionales.

Los datos de rastreo marítimo recopilados por firmas como S&P Global y Lloyd’s List, y difundidos por agencias como Reuters, muestran petroleros amontonándose a ambos lados del estrecho o fondeados en el Golfo.

Algunos operadores optan ya por rodear la zona, encareciendo rutas y alimentando el nerviosismo en una de las principales puertas de entrada y salida de mercancías y energía del planeta.

Los expertos de Aberdeen subrayan que la interrupción del suministro energético mundial es sustancial a corto plazo y añade riesgos claros al alza para el crudo.

Los analistas de JPMorgan calculan, en un informe citado por Bloomberg, que si la parálisis operativa se prolonga más allá de unos 25 días, los productores del Golfo empezarían a quedarse sin almacenamiento y se verían forzados a recortar producción, convirtiendo un problema logístico en un shock de oferta.

De momento, casas como Citi, Goldman Sachs o Wood Mackenzie abren la puerta a escenarios de precios por encima de 100 o incluso 120 dólares si se agrava el daño sobre infraestructuras o el estrecho permanece comprometido durante meses.

Desde Julius Baer hablan ya de una “niebla de guerra” en Oriente Medio y de una prima de riesgo geopolítico muy real que los inversores no pueden ignorar.

En busca de refugio

En este contexto, proponen seguir el dólar como termómetro de refugio, los metales industriales como barómetro de riesgo de recesión y el transporte marítimo de petroleros como indicador de posibles disrupciones energéticas.

El índice dólar —que mide la evolución de la divisa estadounidense frente a las principales monedas del mundo— avanzaba un 1,01%, hasta los 98,60 puntos.

A su vez, el euro cedía un 1,03% y se intercambiaba a 1,169 billetes verdes.

El oro avanzaba un 0,4%, hasta los 5.298,87 dólares por onza, mientras que la plata restaba un 6,95%, hasta los 87,32 dólares.

El bitcoin, la criptomoneda más conocida y negociada del mercado, avanzaba un 5,17%, hasta los 69.553,1 dólares.