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Microchips. Europa Press

Mercados

La trampa de la evolución de la IA arrastra a las pérdidas a compañías de software y chips en los mercados

A los inversores no les han convencido los últimos desarrollos en inteligencia artificial y estiman que generarán un mayor gasto en esta materia.

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Las claves

Las principales compañías tecnológicas de software y chips han sufrido caídas notables en bolsa, afectando a firmas como Strategy, Palantir, Intel, Microsoft, Qualcomm y Alphabet.

El incremento de inversiones y gastos en el desarrollo de inteligencia artificial genera incertidumbre y presiona los resultados financieros de las empresas del sector.

El pesimismo bursátil se ha extendido a mercados relacionados, provocando caídas en el bitcoin y en metales preciosos como la plata y el oro.

La evolución de la inteligencia artificial obliga a las empresas a asumir mayores riesgos y gastos, haciendo que tanto compañías de software como de semiconductores sean más sensibles a los cambios del mercado.

Tormenta bursátil para las compañías tecnológicas. Ni la publicación de resultados ni las últimas noticias en materia de desarrollo de aplicaciones de IA han convencido a los inversores.

Desde el martes, muchas compañías de software estadounidenses ven caer el valor de su cotización. Dentro del Nasdaq 100, Strategy o Palantir han sido algunas de las grandes perjudicadas y sus títulos se llegaban a hundir un 12% y un 7% respectivamente en la sesión de este jueves.

No son las únicas. Otros gigantes, como Intel o Microsoft, también registraban números rojos a lo largo de la jornada del jueves, arrastradas por el pésimo clima del mercado.

Las compañías de software no son las únicas lastradas. Las pérdidas del martes se extendieron en la jornada del miércoles a otras tecnológicas relacionadas de manera más directa con la inteligencia artificial, como empresas de chips o valores que participan en el desarrollo de infraestructuras para la inteligencia artificial.

Qualcomm o Alphabet (Google) son otros de los grandes ejemplos. Los títulos de la primera llegaban a perder un 7% durante la jornada del jueves, sentenciados por las perspectivas del mercado.

A pesar de que el gigante de semiconductores ha superado la previsión de los analistas con la publicación de sus resultados, los ingresos récord de la compañía no parecen ser suficiente. Esto se suma a la pesimista perspectiva en cuanto a la escasez global de memoria para smartphones, que deja un suministro limitado.

A Alphabet —la matriz de Google— tampoco le bastaba con aumentar su beneficio neto en un 32% hasta los 132.170 millones de dólares. Lejos de convencer al mercado, los inversores se han fijado en el aumento de la perspectiva de gasto de la compañía destinada a la inteligencia artificial.

Y en este punto está la clave del declive del mercado tecnológico. Ya no todos los valores salen beneficiados del boom de la IA.

Una mayor perspectiva en el desarrollo de la IA implica que las compañías que más dependen de la evolución de esta tecnología tienen que invertir más en ella y esto dispara su gasto en esta materia.

Con esta premisa, uno de los detonantes de las pérdidas de esta semana ha sido el desarrollo de nuevas funciones de Inteligencia Artificial por parte de Anthropic.

La empresa emergente, fundada por exmiembros de OpenAI, acaba de lanzar una nueva herramienta de gestión y redacción de archivos.

Sin embargo, los analistas advierten: hay que ser paciente. La evolución de la IA es una carrera de fondo y estos últimos giros solo son parte de un bache bursátil.

Y entre semiconductores o software, ¿por qué empresas es mejor optar? La tendencia tradicional había establecido una narrativa clara. Los semiconductores eran más dependientes de las variaciones cortoplacistas del mercado, mientras las empresas de software no solían dar grandes sorpresas y seguían una tendencia estructural.

Este pretexto ha generado hasta ahora una estrategia basada en apostar por un repunte de las compañías de chips y una caída en los valores especializados en sistemas operativos, aunque las cosas parecen haber cambiado.

Los valores especializados en software se han vuelto más sensibles a los cambios bursátiles, especialmente tras el cambio de narrativa dentro del mercado, que pronostica que la IA transformará por completo los sistemas operativos.

En cambio, las empresas dedicadas a los semiconductores viven ahora algo más desvinculadas de la realidad económica, a la espera de beneficiarse de objetivos ambiciosos más ligados al largo plazo.

Las caídas en Wall Street han arrastrado al resto de mercados, que en la jornada de este jueves han llegado a su colofón. Mientras el Nasdaq 100 y el S&P 500 encadenaban su tercera sesión viendo los números rojos, el día dejaba otras víctimas bursátiles.

Consecuencias

El bitcoin se hundía algo más de un 10%. Por primera vez desde noviembre de 2024, la criptodivisa vio caer su valor por debajo de los 70.000 dólares.

Los metales preciosos también experimentaban el declive. La plata se depreciaba más de un 10% en otra jornada protagonizada por el rojo. La caída de su cotización borraba las ganancias generadas en las sesiones del martes y el miércoles.

El oro tampoco ha sido un gran refugio esta vez. El metal precioso no cotiza por encima de los 5.000 dólares por onza desde el último día de enero y en la sesión de este jueves veía caer su valor un 1,19%.