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La incertidumbre por el futuro de la Fed marca una reunión de la que no se esperan nuevos cambios en los tipos

La Reserva Federal de Estados Unidos encara su primera cita del año empañada por la imputación de su presidente, Jerome Powell, y las dudas sobre su independencia.

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Las claves

La Reserva Federal de EE.UU. celebra su primera reunión del año sin previsión de cambios en los tipos de interés tras tres bajadas consecutivas.

El futuro de Jerome Powell como presidente de la Fed es incierto por una investigación penal y presiones políticas de Donald Trump, cuyo mandato termina el 15 de mayo.

El mercado espera que Rick Rieder, jefe de inversiones de BlackRock, sea el principal candidato para suceder a Powell, alineado con la política monetaria de Trump.

La inflación en EE.UU. se mantiene en el 2,7% y la subyacente en el 2,6%, cifras superiores al objetivo de la Fed, mientras se anticipa estabilidad en los tipos durante las próximas reuniones.

Primera reunión del año para la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, por sus siglas en inglés). Después de que la institución bajara los tipos de interés en sus últimos tres encuentros, no se espera que mueva nuevas fichas en el tablero de la política monetaria.

Sin embargo, y a pesar de la escasa incertidumbre respecto a los posibles cambios en los tipos de interés, la cita mantiene puestas todas las miradas.

Lo hace por varias razones. En primer lugar, los ojos se dirigen hacia Jerome Powell.

El actual presidente de la Reserva Federal estadounidense afronta una investigación penal relacionada con su testimonio ante el Congreso sobre la renovación multimillonaria de las sedes de la Fed.

Él mismo lo hacía oficial el pasado 12 de enero. A través de un comunicado y un vídeo, Powell denunciaba ser víctima de “intimidación” del Gobierno estadounidense.

Las acusaciones tampoco llegaban por casualidad. Trump ha sido muy crítico con el presidente de la Fed por desmarcarse de su política monetaria y no bajar lo suficiente los tipos.

Además, el presidente estadounidense ha insinuado en varias ocasiones que el sucesor de Powell debe apostar por una hoja de ruta en línea con la opinión del Ejecutivo sobre el rumbo financiero del país.

Y este es otro de los puntos que fijan la atención del encuentro de la Reserva Federal. El mandato de Powell termina el próximo 15 de mayo. Sin embargo, el actual jefe del Banco Central estadounidense podría seguir dándole dolores de cabeza a Trump hasta enero de 2028.

A pesar de que el segundo mandato de Powell tiene fecha de caducidad, su permanencia como miembro de la Fed podría extenderse un par de años más. El presidente de la Reserva Federal puede todavía agotar su mandato como uno de los siete gobernadores de la Fed y mantener su sillón en esta Junta.

Si Powell opta por esta opción, la independencia de la institución se fortalecería. En este supuesto, la administración Trump no podría conformar una mayoría afín a sus políticas. En este sentido, hay otra prueba de fuego para soberanía de la Fed: la decisión del Tribunal Supremo de EEUU sobre el intento de despido a una de las gobernadoras de la Reserva Federal, Lisa Cook.

Donald Trump intentó echar a Cook sin enviar una carta de despido firmada, escuchar sus alegaciones y sin un expediente previo. Este proceso plagado de irregularidades está siendo investigado y sobre él se deberá pronunciar la justicia estadounidense.

Algunos analistas mantienen que una pérdida de independencia de la Fed podría ejercer un deterioro sobre el control de la inflación.

Luis Merino, director de renta fija, fondos mixtos y selección de fondos de Santalucía AM, comentaba que esto “podría llegar a incorporar una prima de riesgo sobre las curvas de tipos de interés”.

Relevo 

Siga o no presente Jerome Powell en el seno de la Reserva Federal, alguien debe sustituirle como presidente sí o sí cuando llegue el 15 de mayo. Aunque Donald Trump admitió que ya había elegido el sucesor, aún no se conoce el nombre oficial.

Kevin Hassett y Kevin Warsh eran las principales apuestas hasta hace escasos diez días — ‘los dos Kevin’, bautizados así por el propio mandatario estadounidense— aunque el nombre de Rick Rieder ha tomado la delantera.

El jefe de inversiones de Renta Fija de BlackRock lidera las apuestas tras ganarse el respaldo de los mercados. Además, su postura a favor de bajar los tipos se alinea con los intereses de las políticas de Trump.

Sin embargo, y a pesar de que el mandatario parece tener claro quién será el elegido, tendremos que esperar para conocerlo. 

A la espera de ver cómo se desenvuelven estos acontecimientos, los analistas no esperan muchas novedades en el plano más técnico de esta primera reunión de 2026.

Tanto los datos económicos como las cifras relativas al mercado laboral del país justifican la ausencia de cambios en los tipos. En términos interanuales, el IPC en Estados Unidos se mantuvo al 2,7% en diciembre y la inflación subyacente bajó una décima, hasta el 2,6%.

Estas cifras sitúan a la inflación por encima del objetivo de la Fed. Por su parte, el mercado laboral, aunque se mantiene algo débil, también se ha estabilizado.

En la última reunión de la Fed, en diciembre, la Reserva Federal bajó los tipos hasta un nivel de referencia de entre el 3,5% y el 3,75%. Además, sus miembros adelantaron que a lo largo del 2026 sólo habría un recorte más, aunque algunos analistas creen que podrían llegar a ser dos bajadas.

Con todo, los inversores tendrán que esperar a las reuniones programadas (mediados de marzo y finales de abril) para conocer si en ellas se llevará a cabo o no el esperado recorte. Algunos analistas estiman que al final de 2026 los tipos de referencia se situarán cerca del 3%.