Manifestación a favor de Nicolás Maduro en Caracas, Venezuela.

Manifestación a favor de Nicolás Maduro en Caracas, Venezuela. Reuters

Mercados

La captura de Maduro por parte de EEUU impulsa la demanda de oro, dólar y bitcoin pero no afecta a las bolsas

El arresto del líder venezolano reaviva la búsqueda de seguridad financiera sin alterar el rumbo alcista global.

Más información: Repsol, Telefónica, BBVA y otras empresas españolas, pendientes del futuro de Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro

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Las claves

La captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos ha impulsado la demanda de activos refugio como oro, dólar y bitcoin, que han registrado importantes subidas.

Las principales bolsas mundiales han mostrado indiferencia ante la tensión política en Venezuela, sin episodios de pánico ni caídas significativas.

El oro y la plata han experimentado fuertes repuntes, mientras que el dólar se ha fortalecido como refugio ante la incertidumbre geopolítica.

Los bonos venezolanos y de PDVSA han rebotado, ya que los inversores ven posible una futura reestructuración y pago de la deuda tras la captura de Maduro.

​La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos ha disparado el interés de los inversores por el oro, el dólar y el bitcoin, pero apenas ha dejado huella en la renta variable.

​Desde Tokio hasta Nueva York, la mayoría de los grandes índices bursátiles han respondido con indiferencia a la tensión política que llega desde Caracas.

La reacción de los mercados a lo acontecido este fin de semana comenzó en los parqués asiáticos.​ Las bolsas más importantes de la región subieron con fuerza, impulsadas por las compañías tecnológicas. El repunte del Nikkei japonés rozó el 3%.

​Las principales bolsas europeas terminaron el lunes con repuntes de entre el 0,2% y el 1,3%. En Wall Street los avances fueron superiores al situarse entre el 0,7% y el 1,6%.

El comportamiento de los mercados de renta variable está lejos de un episodio de pánico. No ha habido ventas masivas, ni repunte brusco de la volatilidad, ni salida masiva de los activos de riesgo.

​Gestoras internacionales como Edmond de Rothschild y Wellington Management subrayan que la rapidez y el carácter quirúrgico de la operación han evitado, por ahora, una reacción típica de huida generalizada del riesgo y un contagio inmediato al resto de la región.

Esta es la razón que explica la calma relativa en las bolsas y en el crédito.

​Estados Unidos ha detenido y deportado a Nicolás Maduro bajo acusaciones de narcotráfico y terrorismo, en una operación militar sin precedentes recientes en la región.

En Caracas, el relevo ha quedado en manos de la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, nombrada presidenta interina por el Tribunal Supremo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro.

​Desde Washington, Donald Trump ha elevado la presión. El republicano ha proclamado que Estados Unidos está "al mando" de Venezuela y ha advertido a Rodríguez de que, si no "hace lo correcto" y coopera con sus planes para el país, podría "pagar un precio muy grande".

Ese detalle es relevante para los inversores, que no están descontando una transición política rápida, sino un cambio de influencia sin una hoja de ruta clara y con elecciones todavía lejanas.

Para analistas y gestores, el foco no se limita a Caracas, porque muchos de ellos llevan meses advirtiendo de un equilibrio delicado en el mercado, con valoraciones exigentes, mucha concentración en unos pocos valores -las grandes tecnológicas de Wall Street- y un ciclo monetario aún en el aire.

En esa línea, Raphaël Thuin, director de Estrategias de Mercados de Capitales de Tikehau Capital, recuerda que en los últimos años los inversores han aprendido a mirar más allá de los choques geopolíticos recurrentes. Se concentran en los factores fundamentales que impulsan la rentabilidad a largo plazo, como el crecimiento, la inflación y los beneficios empresariales.

Oro y plata como refugio

Donde sí se ha dejado sentir la captura de Maduro ha sido en el mercado de materias primas. Más allá del petróleo –clave en la intervención de Estados Unidos en Venezuela– la reacción se ha notado en los metales preciosos.

El oro llegó a subir el lunes más de un 2%, superando los 4.400 dólares por onza. La plata se disparó casi un 6%, consolidando las fuertes ganancias acumuladas el año pasado. El avance del platino superó el 5%.

El movimiento se explica como una respuesta clásica a un aumento del riesgo geopolítico tras la captura de Maduro y las declaraciones de Trump sobre la voluntad de "dirigir" Venezuela y asegurarse "acceso total" al país.

Para José Manuel Marín Cebrián, fundador de Fortuna SFP, el oro ha recuperado su papel "no como activo especulativo, sino como instrumento de preservación de valor, libre de riesgo de contrapartida". A su vez, la plata "actúa como indicador adelantado de tensión sistémica" en un entorno donde el dinero fiduciario se percibe más frágil.

El dólar sube

El dólar también ha salido reforzado. El índice dólar, que mide la evolución de la divisa estadounidense frente al resto de monedas más importantes del mundo, sumó un 0,45% en su mejor sesión desde el pasado noviembre.

​El patrón encaja con un movimiento de búsqueda de seguridad por parte de los inversores. Ante las dudas sobre la estabilidad política y el riesgo de represalias en Venezuela, parte de la liquidez global se refugió en el billete verde.

​Fruto de las subidas registradas en la jornada del lunes, el bitcoin superó, aunque momentáneamente, los 94.000 dólares. Es su nivel más alto en las últimas tres semanas.

Los inversores también buscaron refugio en la deuda estadounidense y en los bonos de algunas de las principales economías del mundo.

La rentabilidad de los bonos de España, Alemania, Francia o Italia a 10 años, así como en el treasury estadounidense cayó unos pocos puntos básicos, reflejo de ese mayor apetito por seguridad.

La atención se concentra ahora en los títulos de deuda ligados directamente a Venezuela. Los bonos venezolanos y de su petrolera estatal PDVSA, que llevaban años hundidos por el impago y las sanciones, han rebotado con fuerza en los últimos días.

​Los inversores compran estos bonos porque piensan que, tras la captura de Maduro, aumenta la posibilidad de que el país reorganice su deuda y termine pagando más de lo que se esperaba hace solo unas semanas.