Logos de UBS y Credit Suisse en Zúrich, Suiza.

Logos de UBS y Credit Suisse en Zúrich, Suiza. Denis Balibouse Reuters

Mercados

El miedo a que quiebre un gigante bancario se diluye y el riesgo de impago vuelve a niveles de hace seis meses

Los CDS de Credit Suisse y de Deutsche Bank se dispararon ante las dudas de los inversores sobre su vialidad.

29 marzo, 2023 02:41

Los credit default swaps -más conocidos por la abreviatura de las iniciales (CDS)- han estado en el ojo del huracán financiero que se ha desatado en las últimas semanas a este lado del Atlántico. Sin embargo, el avance de estos instrumentos de la banca sistémica se ha controlado y, en muchos casos, ahora se sitúan en niveles de hace seis meses.

Apenas una treintena de bancos están incluidos en la lista de entidades sistémicas que establece el Consejo de Estabilidad Financiera (CEF), un organismo internacional creado tras la crisis financiera mundial de 2008.

Se trata de aquellos bancos cuya quiebra, debido a su gran tamaño y su importancia para el mercado, tendría un fuerte impacto negativo en todo el mundo. Son los conocidos en el sector financiero como too big to fail ('demasiado grandes para caer').

Como ya contó este periódico, el tamaño es el aspecto que más se mira a la hora de considerar qué bancos forman parte de la lista, pero también se tienen en cuenta su complejidad, sus interconexiones, la posibilidad (si es que existe) de sustituirle y la globalidad de la entidad.

Credit Suisse, UBS y Deutsche Bank, todos ellos protagonistas de las turbulencias bancarias por uno y otro motivo, forman parte de esta lista. Sus CDS a cinco años, la referencia que toma el mercado, son los más abultados. En el primer caso, según datos de Refinitiv, los seguros contra impago superan los 235 puntos básicos, mientras que en el segundo se sitúan en torno a los 179 y en el tercero, en los 190,42.

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Hay que recordar que los credit default swaps son instrumentos financieros utilizados para cubrir el riesgo de impago de un bono o deuda emitida por una empresa cotizada. Son, además, interpretados por el mercado como una señal de posible quiebra.

Así, y como explica Eduardo Bolinches, analista de EL ESPAÑOL-Invertia, un CDS es un contrato de seguro en el que una parte, el que actúa como comprador, paga una prima a otra parte que actúa como vendedora a cambio de una protección contra el riesgo de que la empresa emisora del bono o deuda incumpla con sus pagos.

Bancos

Los seguros contra impago de Banco Santander, la única entidad española con la etiqueta de sistémica, se mantienen en torno a los 78 puntos básicos. Los de los bancos británicos -como Barclays- o los franceses -como BNP o Credit Agricole- rondan los 75 puntos básicos.

Los CDS de la banca sistémica estadounidense -JPMorgan es el primer banco de la lista de entidades sistémicas- se sitúan entre los 90 y los 120 puntos básicos. Las entidades chinas, por su parte, cuenta con unos CDS en torno a los 100 puntos básicos.

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En cualquier caso, “los CDS de la mayoría de los grandes bancos son más bajos que hace seis meses”, según resalta Ben Laidler, estratega de la plataforma eToro, quien considera que los últimos acontecimientos son “un ‘susto’ bancario individual y no sistémico, aunque con importantes consecuencias macroeconómicas”.

“Los CDS bancarios han sido noticia, pero los niveles de los bancos más importantes del mundo siguen siendo bajos. Las tasas de impago implícitas para la mayoría están muy por debajo del 1% y oscilan hasta sólo el 4% para los más altos”, explica el mismo experto.

CDS en circulación

Según los datos ofrecidos por la plataforma de inversión, el importe total de los CDS en circulación en todo el mundo se estima en 9 billones de dólares. El año pasado se negociaron 30 billones de dólares, la mayor cifra desde 2009.

Este incremento se explica por el aumento de los riesgos que suponen las subidas de los tipos de interés llevadas a cabo por los bancos centrales, pero también por la emisión de bonos, que drenó la liquidez de ese mercado.

Teniendo en cuenta el tipo de emisor, los CDS de los bancos suponen el 20% de este mercado, por delante de los credit default swaps de países, cuyo porcentaje es del 15%. El resto se dividen entre empresas no financieras, con un 25%, y los multisectoriales, que representan el 40% del total.