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Los bonistas de Evergrande no saben qué pasará tras el mes de gracia post-impago

La cotización de sus acciones están suspendidas desde septiembre.

14 octubre, 2021 03:32

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Evergrande acaba de impagar tres cupones de tres bonos diferentes que vencían este lunes y que suman 148 millones de dólares. El 29 de septiembre hizo lo mismo con unos intereses de 47,5 millones. Y el primero con el que no cumplió fue el 23 de septiembre por valor de 83,5 millones. 

Según el memorando de adquisición de esos bonos, se concede un periodo de gracia de 30 días antes de considerar el default oficial, algo que en teoría no debería ocurrir puesto que Evergrande ha realizado varias operaciones las últimas semanas que le garantizarían tener liquidez. 

El 29 de septiembre anunció la venta del 19,93% de las acciones del banco comercial Shengjing Bank –de su propiedad- a un conglomerado de propiedad estatal por 9.993 millones de yuanes (1.545 millones de dólares, 1.322 millones de euros). 

Todo apuntaba a que esa operación era un apaño para conseguir fondos vía el estado chino pero con la apariencia de una operación comercial legítima. Sin embargo, Shengjing Bank puso como condición para aprobar la operación que las ganancias netas que de ella obtenga Evergrande vayan a pagar las deudas que tiene con el banco. Así que no aumentó la tesorería de la compañía. 

La segunda operación es más confusa ya que por ella Evergrande lleva todo octubre sin cotizar en bolsa. Se anunció en bolsa el día 4 pero no se sabe si se ha concretado o no. 

En concreto, lo que salió en prensa es que la inmobiliaria Hopson Development Holding iba a hacerse con el 51% de la unidad de gestión inmobiliaria del grupo Evergrande. El acuerdo podría valorarse en más de 40.000 millones de dólares hongkoneses (alrededor de 5.140 millones de dólares). 

Nadie ha confirmado aún la operación, si bien Hopson Development anunció en un comunicado remitido a los medios que la suspensión de su cotización (porque tampoco ha vuelto a cotizar en bolsa en octubre) estaba pendiente de un anuncio relacionado con una importante adquisición de una compañía que cotiza en Hong Kong. 

Prioridades de Evergrande 

Caso de que esa operación saliera finalmente, algo sobre lo que sólo podemos especular dada la opacidad que están demostrando desde ambas compañías, es evidente que Evergrande tendría suficiente liquidez para ir pagando los intereses. Estos son los próximos pagos:

cupones

cupones

Por supuesto, los acreedores esperan recibir los intereses pero saben lo difícil que será recuperar el nominal de esos bonos, que se están intentando vender en mercado con un descuento cercano al 80%. Las agencias de ráting los han colocado en el escalafón más bajo y el futuro que se prevé es el de una reestructuración que se supone incluirá alargamiento de plazos, posibles quitas, etc. 

La gran cuestión es que, incluso si es cierto que Evergrande consigue esos 5.000 millones de dólares, destinará el dinero a los bonistas en dólares (mayoritariamente extranjeros) o destinará esa liquidez a intentar reflotar la compañía, puesto que su mayor problema estriba en las promociones a medio construir que, si no finalizan las obras, perderán todo su valor. 

Durante una conferencia celebrada en septiembre, el presidente del grupo Evergrande, Xu Jiayin, aseguró que la compañía tratará de garantizar la calidad y la entrega de los edificios de los proyectos de Evergrande diseminados en muchas ciudades chinas, e insistió en que es obligación y responsabilidad de la compañía. 

Ese es el quid del asunto que, incluso si Evergrande consigue fondos, es muy posible que el pagarles a los bonistas no sea prioritario. En teoría, una declaración de impago oficial debería asustar bastante a esta empresa pero, y eso es algo que muchos inversores foráneos están comprendiendo ahora, China puede no ofrecer las mismas garantías que otros países. 

El efecto contagio ya existe 

La inmobiliaria china Sinic Holdings –cuyas acciones están suspendidas desde el pasado 20 de septiembre tras una sesión en la que cayó un 87%- se convirtió en la última compañía del sector en anunciar que no podrá hacer frente al pago de sus obligaciones con sus bonistas 'offshore' a tiempo por falta de liquidez. 

En un comunicado, Sinic explicó esta semana que la compañía debe hacer frente el próximo día 18 al pago final -junto al último pago de intereses- de una tanda de bonos 'offshore' por importe de 250 millones de dólares y rentabilidad del 9,5%. 

"Actualmente, la compañía anticipa que no tendrá suficientes recursos financieros para hacer los pagos (...) y que, por tanto, no se espera que los pagos sean llevados a cabo en la fecha de vencimiento", apunta el documento, en el que Sinic pronostica que incurrirá oficialmente en impago. 

Antes llegó Fantasia Holding, que también ha incumplido pagos. Esta inmobiliaria, de un tamaño muy inferior a Evergrande, tiene casi 2.000 millones en pagos de bonos internacionales a los que hacer frente de aquí a finales de año, así como casi 1.000 millones de dólares en pagos de bonos del mercado local. 

Otra pequeña promotora, Modern Land, está pidiendo a los inversores que retrasen tres meses el pago de un bono de 250 millones de dólares que vence el 25 de octubre en parte "para evitar cualquier posible incumplimiento de pago". 

Hay que aclarar que a lo que nosotros llamamos “pequeñas promotoras” es en relación a Evergrande, que es la inmobiliaria más endeudada del mundo, y que cuenta con unos pasivos que implican a 128 bancos y otras 120 instituciones financieras.

El sector inmobiliario chino es responsable directo de más del 15% del PIB del país que algunas fuentes elevan hasta el 25% si se añaden las actividades indirectas que dependen de él. 

Qué pasará tras los 30 días 

Si finalmente llega el día 23 de octubre y Evergrande aún no ha abonado el cupón del bono que debió haber pagado el 23 de septiembre, el 'default' será oficial. ¿Se iniciará un proceso de quiebra del que ya avisó el propio gobierno

Lo cierto es que no es una cantidad tan importante de dinero (148 millones de dólares) como para que le merezca la pena a China, no sólo a Evergrande, el riesgo. Pero hay una corriente de opinión que afirma que es el propio Xi Jinping el que está aprovechando esta situación para reestructurar todo el sector inmobiliario chino

La idea de Xi Jinping, tal y como anunció en un plan a principios de año, es sanear la economía y no intervenir en las empresas altamente endeudadas.  

Es una posibilidad pero el riesgo de una caída en cascada de tantas empresas tan importantes, el descontento popular que puede provocar que queden promociones inmobiliarias, donde muchos chinos han adelantado dinero ya, sin terminar, y el riesgo de perder inversión extranjera, deberían ser suficientes argumentos como para que actúe antes de llegar a una situación así. 

Se considera que casi 4 millones de personas están relacionadas laboralmente con las actividades de Evergrande en 280 ciudades, por lo que su caída sería un problema económico de primera magnitud para el país. 

Al fin y al cabo, si su objetivo era dañar a los millonarios chinos que se han enriquecido con prácticas tan alejadas de la ortodoxia comunista, ya lo está consiguiendo. Pero en el caso de impagar la deuda, se arriesga a dañar enormemente el prestigio del país. 

Eso mismo opina Bill Winters, consejero delegado del banco británico Standard Chartered, que confía en que Pekín no permitirá que los problemas de la inmobiliaria Evergrande se convierta en un problema sistémico. "No creo que China sea tan tonta para tener un momento Lehman", ha dicho en una entrevista en Bloomberg Television.

Por lo tanto, lo más probable es que antes del plazo se abonen los intereses o se llegue a algún tipo de acuerdo y todo esto sea una maniobra de negociación para cuando llegue la reestructuración de la deuda. No obstante, salvar a Lehman hubiera costado 25.000 millones de dólares (menos que Bankia), y cayó. Puede que en China no hayan aprendido la lección.