Shannon Stapleton Thomson Reuters

Blue Mondays

Coinbase y el poder de los bancos centrales

19 abril, 2021 02:46

Coinbase es una plataforma de comercio de criptodivisas dirigida indistintamente a inversor retail e institucional, que posibilita acceder por completo a un ecosistema valorado en 2,2 trillones de dólares. Para nada ha sido un debut más en bolsa pues se trata de una compañía relevante. No en vano transacciona el 10% del valor de toda la capitalización conjunta de todas las criptomonedas. Posibilita invertir en criptos y además facilita el almacenamiento y gestión de activos digitales. Coinbase alberga todo un ecosistema para el desarrollo de aplicaciones y protocolos blockchain para la creación de tokens permitiendo incluso la realización de pagos con su valor.

Lo relevante no fue su llamativa valoración o la especulación propia de las últimas OPVs o las inversiones vía SPAC. El hecho es que su debut en Bolsa ha coincidido con nuevos máximos históricos para las criptodivisas, siendo especialmente llamativo el rally del Dogecoin que en apenas una semana ha elevado un 400% su precio.

Cabe preguntarse por tanto si con el espaldarazo de imagen para las criptomonedas que supone Coinbase, se sientan las bases para facilitar aún más la especulación en este tipo de activo. Y la respuesta, además de no ser fácil, es muy ambigua.

De entrada, cuando hablamos de criptodivisas se tiende a hacer en referencia a las dos divisas más conocidas como son Bitcoin y Ether, cuando realmente hay más de 8.400 criptomonedas. Es por ello que convendría empezar a tener clara la separación entre un activo digital y su función como dinero. Bitcoin es dinero, y lo es porque cumple las funciones básicas del mismo, es decir, ser reserva de valor, unidad de cuenta y medio de pago. Además es, como hacía referencia Carl Menger, vendible.

El principal motivo de preocupación para los gobiernos ya que pone en riesgo su monopolio sobre la creación del dinero y su incuestionable fuente de poder

Y es que es precisamente el hecho de que empiece a generar confianza entre los ahorradores, el principal motivo de preocupación para los gobiernos ya que pone en riesgo su monopolio sobre la creación del dinero y su incuestionable fuente de poder. La realidad es que las autoridades lo pueden prohibir pero no pueden frenar su expansión. Turquía por ejemplo prohibió su uso hace unos días porque la inversión “está plagada de peligros”. Lo dice un país que en lo que llevamos de siglo ha hundido literalmente su moneda, empobreciendo por tanto a la población.

Además, tiene el peligroso precedente de Nigeria que con un paso idéntico provocó un serio descontento de sus ciudadanos. China lo lleva intentando años, sin éxito. Por menores cosas se han visto caer gobiernos.

Con independencia de que hablemos de Coinbase o de Bitcoin, es cuestión de tiempo que la regulación se agigante y en sentido negativo

Con independencia de que hablemos de Coinbase o de Bitcoin, es cuestión de tiempo que la regulación se agigante y en sentido negativo. Insisto, los gobiernos no van a ceder el poder que les da la moneda y por ello quieren evitar a toda costa una proliferación de monedas descentralizadas que imposibiliten el control de sus ciudadanos. Prueba de su deseo de control son los trámites para la creación de dinero digital, una forma de dinero que nada tiene que ver ni con la tecnología blockchain y mucho menos con las criptodivisas. La cuestión es confundir el mensaje basándose en el complejo sistema burocrático y legal en el que se mueven los bancos centrales.

En mi opinión, la regulación no será extraordinariamente adversa en la medida que empresas como Coinbase, Binance o Kraken, cuya actividad posibilita conocer la trazabilidad del dinero, seguirán permitiendo fiscalizar al ciudadano. Con toda seguridad, en el camino vamos a ver caer criptomonedas si bien parece difícil pensar que países democráticos desarrollados puedan prohibir su uso de forma generalizada. Mucho menos prohibir Bitcoin.

Tenemos el precedente de Argentina o Venezuela, dos países de distinto corte moral pero que tienen en común leyes que restringen el acceso de sus ciudadanos a dólares estadounidenses. Sin embargo, estas leyes tienen poco efecto sobre el deseo y la capacidad de sus ciudadanos de utilizarlas. Estas acciones simplemente crean un próspero mercado negro o, mejor dicho, un mercado libre.

Lo que es innegable es que Coinbase ha generado una vuelta de tuerca sobre el efecto llamada que siguen teniendo las criptomonedas y seguirá imparable provocando con ello más volatilidad y el nerviosismo de bancos centrales que seguirán ejerciendo su labor de prevenir la inversión en bitcoins mientras mantienen la represión financiera y alimentan el gran fraude que es el dinero fiat, principalmente el Dólar.

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